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B C. VIERNES 3 DE JUNIO DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 16. sospechaba que el Sr. Azaña habría de contestar cumplidamente a los ataques que se le dirigieran. E l ambiente era, pues, de pelea, y esto explica que desde primera hora la Cámara se viera animadísima. L a expectación aumentó cuando se supo que D Melquíades Alvarez, repuesto de su indisposición, había pedido la palabra antes de que se cerrara el debate de totalidad, y que hablaría por tanto 1 la misma tarde. A todo esto se comentaba mucho la reunión que había celebrado por la mañana el Comité ejecutivo del partido, socialista y a Ja que fué llamado el ministro Sr. Prieto. Se aseguraba que en esa reunión se trató de l a posición adoptada por el Sr. Prieto. y reflejada en las declaraciones que ayer publicó toda la Prensa. L a minoría socialista estaba citada también, pero no pudo reunirse por falta de número. Los diputados socialistas tenían el propósito de hablar acerca de la actitud del ministro de Obras Públicas. U n debate considerable. C o i n c i dencias en e! alcance político de la sesión Cinco horas, duró el interesantísimo debate de ayer. Cinco horas en las que no se perdió un momento l a atención de los d i putados y del público de las tribunas. Con las modalidades y características de cada uno de los oradores, los discursos de los señores Ortega y Gásset, M a u r a y A l v a r e z (D M e l quíades) fueron de- ruda oposición al Estatuto de Cataluña, tal y como aparece en el dictamen de la Comisión. A i final el Sr. Azaña procuró desvanecer los a r g u m e n t o s- s u s adversarios y consiguió él aplauso de socialistas, radicales- socialistas y catalanes. L a otra mitad de la Cámara permaneció silenciosa, a pesar de los velados requerimientos del jefe del Gobierno a la cordialidad de todos los republicanos en un asunto de interés nacional. E n otro lugar publicamos amplios extractos de los cuatro discursos de ayer. Nos toca dar una idea de la impresión que produjeron en- los distintos grupos políticos. Desde luego en la minoría agraria se consideró qú- e la jornada había sido de duro quebranto para el Gobierno. E l Sr. Martínez de Velasco, jefe de dicha minoría, nos dijo que. la tarde había sido muy mala para el Estatuto y para el Sr. Azaña. Y el señor Calderón subrayó la situación delicadísima en que había quedado el ministro de H a cienda. De l a actitud de la minoría conservadora da idea el siguiente juicio que recogimos del Sr. M a u r a a poco de terminar la sesión: -E l Sr. Azaña, nos dijo, ha demostrado con su desdichada rectificación que no tiene asidero su postura. P o r su intervención han quedado dos ministros de cuerpo presente. H a desautorizado al Sr. Prieto y no ha podido justificar la posición del Sr. Carner, porque elogiarlo no basta. E n ese elogio coincidimos todos los que le conocemos, porque es una gran persona y un gran ministro, pero no puede serlo de Hacienda, mientras se discuta el Estatuto que él redactó. E n este problema se han terminado los equívocos, pues a todos importa que nada quede en la sombra. E n la minoría radical habían causado buen efecto los tres discursos de oposición al E s tatuto. N i el Sr. L e r r o u x n i el Sr. Martínez Barrios quisieron- hacer manifestaciones, pero en el estado llano del partido era grande la satisfacción. Decían algunos de los d i putados radicales que por primera vez en ía Cámara se había escuchado el ambiente Je la calle y había sido interpretada la opinión pública en cuestiones que, como las de enseñanza, orden público y Hacienda, han causado y causan tantas heridas al sentimiento patrio. M a d r i d 3. Anoche, a l i s once, dio en el Centro de H i j o s de Madrid su anunciada Claro es que las minorías socialista, radical- socialista y de Acción republicana, ab- conferencia el, diputado radical D Emiliano Iglesias. solutamente incondicionales del Gobierno, se U n numerosísimo público, entre el que mostraban disgustadas por los discursos de se veían muchas señoras y señoritas, llenaoposición, y muy satisfechas por la rectificaba los amplios salones del Centro, y además, ción del presidente del Gonsejo. se situaron en las distintas dependencias L o catalanes, no quisieron opinar. Clarapara escuchar el discurso del Sr. Iglesias mente se notaba en ellos una vivísima conpor medio de altavoces. 1 trariedad. E l vicepresidente de la entidad hizo 4 a preE l comentario más optimista que escuchasentación del orador, y anunció que coii él mos fué el del presidente de la comisión de se inauguraba una serie de conferencias para Estatutos, D L u i s Bello. D i j o que había pre- tratar del tema palpitante del Estatuto. H i z o senciado una ofensiva de gran estilo, pero un calurosísimo elogio del Sr. Iglesias. de poca eficacia, por fortuna, para el EstaEste desarrolló el tema: El Estatuto catartuto. ían, el discurso del Sr. Azaña y la unidad, E l presidente del Consejo se detuvo a connacional. versar en el salón de Conferencias con vaComenzó diciendo que se iba a producir, rios diputados, a quienes dijo que en su reccon sinceridad que no cree puedan igualar tificación había olvidado varios puntos, porninguno de los oradores que le sigan en que no tomó notas de los discursos de opoaquella, tribuna. E l problema del E s t a t u t o sición. dice- -ha llegado a la entraña del pueblo y Refiriéndose al del Sr. Maura, se expresó le ha hecho vibrar. Todo el pueblo lo ha; en estos términos: estudiado y lo siente, y eso es lo que se- -M e siento un poco aterrado cada vez que intenta hurtar por parte del Gobierno. Este habla el Sr. Maura, porque dice que va olvida que su deber es oír la opinión de l a a estallar y se incomoda él solo. Y o como calle; porque la España del 14 de abril, l a ustedes ven, no puedo tratarle con mayor clase media, la clase trabajadora, la burgueafecto. A h o r a bien; desde mi punto de vista; sa, ajena a los cambalaches políticos, quiere su discurso ha sido detestable. ponerse frente a lo que ahora se intenta. Elí E l Sr. Azaña estuvo luego en el despaPoder está en el Parlamento, cuando el P a r cho de ministros, por el que pasaron también lamento es una representación auténtica de los Sres. Carnet- y Prieto. Ninguno de ésla calle, y el Gobierno no puede parapetarse tos habló con los periodistas n i emitió juicio en una mayoría parlamentaria, sin haber alguno. escuchado ante esa opinión. E l Sr. Iglesias pasa a examinar el disManifestaciones del S r Besteiro curso del Sr. Azaña, del pasado viernes, para el que tiene acerbas críticas. E l Sr. Azaña H o y terminará el debate de totalidad. no habló como estadista, n i como figura Intervención de Jos señores Alvarez y preeminente, sino que tuvo que recurrir a la Lerroux vieja política, al viejo, tópico y al truco del monarquismo, y yo voy a deshacer este t r u E l presidente de la Cámara se expresó co, porque no se puede calificar de monárde este modo ante los periodistas: quico a quien se opone de manera resuelta! -M i proyecto de celebrar, sesión secreta al separatismo. mañana (por hoy) ha fracasado. E l S r CorPrecisamente- -prosigue- el Estatuto es dero Bel, autor de un voto particular al obra, de la reacción y del monarquismo, P a r a dictamen de la comisión de Suplicatorios, me ha dicho que piensa intervenir retirando demostrar esta afirmación, el orador hace un estudio minucioso de. los estudios de l a aquél. L a sesión secreta será, trasladada a casa de Barcelona, cuyos príncipes eran la. semana próxima. Desde luego, no quie. ro demorar más tiempo este asunto ni el verdaderos mandatarios. E x p l i c a los conceptos nación y región, que son completamente del Tribunal que ha de juzgar las respondistintos. Esta puede reconocerse, siempre sabilidades; De modo, que he de notificar que no signifique separatismo, y el señor. a los diputados que estén prevenidos para Azaña, sin darse cuenta, ha defendido el discutir ambos: temas. separatismo. Agregó el Sr. Besteiro que hoy rectificaE l Sr. Iglesias ataca duramente a la E s rá D Melquíades Alvarez, y el Sr. Hurtado, querra, a la. que califica de partido de ¿filibusque había pedido la palabra para lo mismo, teros. ha desistido de intervenir, por considerarse muy bien interpretado y defendido por el Frecuentemente el orador es interrumpido presidente del Consejo. por atronadoras salvas de aplausos. Sigue- ¿E l Sr. L e r r o u x ha pedido l a palabra, diciendo que no, se explica- que pueda- haber para mañana? un hombre español capaz de una deslealtád E l Sr. Salazar Alonso manifestaba que después de la sesión el problema había quedado reducido a que de la suerte del Esta- tutq decidirán los cuarenta votos catalanes. N o obstante la alusión que el Sr. M a u r a hizo a D Alejandro Lerroux, tan explícita y tan terminante, no pidió l a palabra en el salón de sesiones el jefe radical; pero sus amigos, luego en los pasillos, aseguraron que en el día de hoy, y después de la rectificación de D Melquíades Alvarez, hará uso de la palabra el Sr. Lerroux, para. fijar, de una manera definitiva, la posición de la minoría en el problema autonómico. Ignoraban la postura del Sr. Lerroux, sobre todo después de los discursos de los señores Ortega y Gasset, M a u r a y Alvarez, pero, suponían que habría de hacer muchas salvedades en cuanto a la suma de sus votos a varios de los problemas estatutarios, sobre todo al de la enseñanza, el orden público y la Hacienda. Reconocían que las últimas declaraciones del Sr. Prieto habían otorgado a l a minoría un rango dirimente que el Sr. L e r r o u x sabría calibrar con la vista puesta en los supremos intereses de España. -N o sin embargo, he oído decir que piensa intervenir. ¿Quedará terminada la totalidad en el día de mañana? -Desde luego. Y o quiero que se entre en el articulado del título primero, ya que sobre la totalidad del mismo no hay petición de palabra. E l presidente dijo, por júltimo, que para la sesión secreta que viene tomará uno de los días que corresponden a la- reforma agraria, y para el Tribunal de Responsabilidades, una de las sesiones correspondientes al Estatuto, para no alterar el ritmo alternativo del plan parlamentario, Otras informaciones D o n E m i l i a n o Iglesias habla, en el C e n t r o de H i j o s de M a d r i d del Estatuto catalán y del d i s c u r so del señor Azaña
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