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ABC. VIERNES 3 DE JUNIO DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G a jiírísdkrctones del Estado se irá unlversalizando, identificando con el derecho de los demás pueblos. E s sabido que en Suiza y en Alemania se ha llegado á- unificar el Código civil. Respecto del orden público dice que no se puede delegar y n o hay que insistir sobre ello. L a fórmula del señor A zana, s o bre Ja H a c i e n d a es anticonstitucional y confusa P o r lo que respecta a la Hacienda habrá que aplazar la discusión cuando se discuta el articulado. Pero ha de decir que la fórmula propuesta por. el Sr. Azaña es anticonstitucional y confusa e indica qué el Gobierno 0 tiene la intención de no ceder i n gresos o los tales representan tm déficit para el presupuesto español de unos 500 millones de pesetas. (Rumores en los catalanes. Y a lo discutiremos. Los técnicos elevaban d i cho déficit, en tiempos del Sr. Prieto, a 700 millones, y aun aceptando la diferencia de los. cien y pico de millones a que se refieren otros técnicos que han dictaminado después, resultará que con la cesión destruímos la Hacienda nacional. V o y a terminar (rumores en los catalanistas. (En los radicales: ¡Prosiga, prosiga! S i se concede el Estatuto la C á mara alcanzará su mayor descrédito E l Sr. A L V A R E Z N o trato de producir desconcierto entre los partidos republicanos; he obedecido a dictados de mi conciencia. L a opinión pide que no comprometáis la unidad nacional y la autoridad suprema del Estado. L a alarma está justificada. S i a despecho de esto creéis que por contar con la autoridad del Parlamento podéis imponer esa solución, yo os digo que se llegará con ello al completo descrédito de esta Cámara. (Aplausos. hasta ahora desde el Poder puede bien calificarse de ahtiespañola. Los políticos no presentamos tesis científicas, sino de valor político: E l contenido histórico de un país es una experiencia que se aprende, aunque no hayamos pasado personalmente por ella; y se usa de ella como de la propia. Nadie es dueño de contrariar un convencimiento. S i un español, con una sensibiliydad nueva, viene a exponer su convición, ño se le puede combatir diciendo que es contraria a la sensibilidad nacional, porque yo, que soy español por los cuatro costados, creo que puede haber muchos otros españoles que piensen como 3 0. Contesta al Sr. Alvarez diciendo quc si en la Edad Media había una nacionalidad de cinco reinos, ello demuestra que la unidad es independiente de la estructura del Estado. S i hubo una nacionalidad con cinco reinos, ¿por qué no ha de haber una nacionalidad con cinco autonomías? Repite que si las regiones pidieran todas las facultades a que autoriza la Constitución podría dárselas sin que padezca l a unidad nacional. A h o r a bien: el Sr. Alvarez empleaba la hipótesis de que el Parlamento puede haberse equivocado al votar la Constitución, lo cual no es argumento. fü nos hemos equivocado habrá que reformarla; de lo contrario, sostengo mi afirmación. E l señor A l v a r e z fué autonomista, pero ha dejado de serlo E l Sr. Alvarez ha dicho que fué siempre autonomista. E s cierto. L o que ha ocurrido es que ha dejado de serlo. Cambios mayores suelen sufrirse en la vida. Recuerda los antecedentes de la Asamblea de Parlamentarios, a la que concurrió el señor Alvarez, y lee un discurso de éste, en que aceptaba, la autonomía de, la región con facultades para gobernarse y regirse en toda su vida interna. Afirmaba que la petición de autonomía seguiría los trámites que se han seguido después con el Estatuto, y lanzaba la frase de que la región, en las facultades que se le cedieran, habrá de tener plena y total soberanía. (Grandes rumores en la yoría. Según el Sr. Alvarez en dicho discurso se entregaban a la región, por exclusión de las materias que continuaban a cargo del Estado, la Justicia, el orden público y l a Universidad. E l Sr. A L V A R E Z Y o l e demostraré a su señoría que no he cambiado. El PRESIDENTE D E L CONSEJO: Alego textos y respeto el cambio de opinión, pero no debe espantarse el Sr. Alvarez de lo que hoy se proyecta. E n cuanto a lo de la Hacienda, tiene que reconocer que su camino para mantener ¡a claridad de las cuentas- -ya que su propuesta no era una fórmula- -ha tenido mala suerte. A las autonomías hay que dotarlas con medios propios, y como al hablar de cesión de tributos surgió el peligro de conceder dotaciones que perjudicaran a otras regiones, propuse que tal factura se fijase en los presupuestos generales del Estado para l a mayor claridad. L o que se busca es una base cierta v renovada anualmente, fijada con toda claridad para evitar que sobre el resto del territorio nacional graviten cargas que no les correspondan. S i hay alguien que tenga otro procedimiento mejor, que lo indique. Dice al. Sr. Ortega y Gasset que su punto de vista elevado no está alejado del Gobierno. Si fuese posible, tomando de cada impugnador lo que concedan a la autonomía, podría salir una autonomía buena, pues no importa el más n i el menos, sino los principios. N a d a de doble Universidad Nos separa del Sr. Ortega y G a s s e t- -d i c e de modo principal, la cuestión de la U n i versidad. Y o no llamaré a una Universidad catalana, y española a la otra, pues tan española es una como la otra. (Muy bien en los catalnes. N o se puede llegar a mayor disentimiento espiritual que el que hoy existe. Pero la doble Universidad tiene la dificultad de desnaturalizar su propia función. Y esto no puede ser. Todos los extremistas catalanes, como el Sr. Royo, piden la doble Universidad, porque tienen la voluntad decidida de no entenderse. Y a mí me parece mejor reunir en un solo establecimiento estudiantes de todas las procedencias, procedimiento que hasta ahora no ha existido en Cataluña. (Rumores. Se teme que en esa Universidad, en vez de fraternizar los catalanes de las nuevas generaciones, no aprendan a amar sino a Cataluña y no a España. ¿Pero cabe pensar que haya mayor disentimiento espiritual y moral que el que hoy existe? (Grandes rumores y aplausos de la mayoría. Recuerda haber afirmado claramente que los gastos de enseñanza serán satisfechos por la Generalidad, pero entiende que hablar de estas cosas no está a la altura del debate. (Nuevos rumores. Sólo se puede llegar al acuerdo por las a l turas, esto es, por la inteligencia, nunca por la pasión. Rectifica el presidente del sejo Con- E l señor presidente del C O N S E J O manifiesta que necesita recoger algunos argumentos importantes. L a supuesta disparidad de criterio entre la opinión y las C o r t e s Habla de las palabras expresivas de los supuestos daños a la unidad de España, y dice que se ha apelado, una vez más, a la supuesta disparidad de criterio entre las Cortes españolas y la opinión del país. Y cree necesario hacer alto ante esta afirmación, aun reconociendo el derecho de estas opiniones en parlamentarios que obstentan una débil agrupación en la Cámara. Frente a esto tiene que decir que el Parlamento está identificado con la gran mayoría de la opinión de España. ¿Quién tiene la razón? E l argumento es inocuo. A nadie se puede imponer la detención de una reforma, a pretexto de que el Parlamento está divorciado de la opinión pública. L o que se precisa, en todo casóles que los partidos no se aparten de la opinión que representan. Dice que el Sr. M a u r a ha polemizado más ¡que con el Gobierno con los catalanistas; y 1 Sr. Alvarez ha aludido a lo que ha llamado excursión histórica del orador, pero el orndor ha de decir que él no ha presentado a. las Cortes una tesis histórica, sino una doctrina política, que tiene que tener sus antecedentes en la H i s t o r i a y cuando yo he visto- -añade- -levantarse por España ía protesta actual he creído necesario levantarme a decir qué la política autonómica no es contraria a la unidad, y que por e! contrario la doctrina política sustentada Informaciones y reportajes E n el próximo número de B l a n co y N e g r o se publican, entre otros, los siguientes: U n d í a c o n Cütierrita por Marcelo Moreno. L o s a r t i s t a s d e l t e a t r o Có mico h a b l a n m a l dé sus compañeros de cartel por Juan del Sarto. Cuatro cancelas sevillanas por Antonio Olmedo. L i l i s X I V e n Futsnterrabía por Francisco Pompey. E l Consejo de ministros ratificó el discurso del viernes E l Sr. M a u r a ha dedicado gran parte de su discurso al presidente. H a dicho que ahora empieza la discusión del dictamen de que el Gobierno hablaba. Exageraba en esto, pues no empezó tal discusión con la declaración del Gobierno. E l plan de mi discurso fué aprobado en Consejo de ministros y m i discurso total ratificado después en él. Se trata de una opinión de Gobierno, que ha llegado a tal coincidencia, desptiés de haber pasado por los partidos. U n o de ellos es d mío, pobre, pero honrado. (Risas, El. doctor Recaséns y sus bodas de oro con la profesión por Juan de L o r c a Del IV Congreso de Titul a r e s fWercaniiles por Rodolfo de Salazar.