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sayo, dividido cada uno en ocho parcelas; l a primera y quinta sirvieron de testigo; la segunda y sexta recibieron cada diez días una pulverización con l a solución cúprica; la tercera y séptima recibieron este tratamiento cada veinte días; la cuarta y octava, por último, fueron tratadas solamente cada treinta días. Todos los campos iniciaron los tratamientos el día 20 de julio. L a disolución se preparó en l a siguiente forma: E n una vasija de madera se disolvieron dos kilogramos de sulfato de cobre en diez litros de agua, y en otra se formó una lechada de cal con dos kilogramos de cal, apagada, en cinco litros de agua; después se vertió la segunda disolución sobre la primera hasta reacción neutra con el papel de tornasol, y se añadió agua hasta completar cien litros; una vez bien agitada a mezcla, se pulverizó con aparatos Vermorel de mochila. Llegada la época de la recolección se practicaron análisis, individuales de remolachas de todos los campos, de tal modo que de cada clase de tratamiento y testigo se analizaron en total 6.000 raíces, de manera que los resultados medios que más adelante se consignan reposan en 24.000 análisis. Se determinó la riqueza en azúcar por cada cien kilogramos de remolacha, y l a pureza del jugo V sea el tanto por ciento que representa el azúcar en la materia seca del jugo extraído, por presión de la remolacha, reducida previamente a pulpa fina con una raspa de disco. A continuación se indican los resultados obtenidos: PROMEDIOS D E Riqueza Pureza por ciento, del jugo. 15,84 16,29 16,88 84,39 84,77 85,20 L a mayor diferencia eri riqueza fué de 2,20 por 100, y en producción por hectárea de I7.ooo kgs. resultado que mejora el. del año anterior, si se tiene en cuenta que entonces la diferencia media de 9.490 kgs. por hectárea y la máxima de 15.221 kgs. entre parcelas tratadas y no tratadas correspondía a un tratamiento continuado hecho decenalmente y los resultados de este año se obtuvieron con un número menor de pulverizaciones. Estos ensayos ce realizaron en los años 1928 y 1929. E n los años 1930 y 1931 se hicieron ya por los cultivadores numerosos tratamientos, facilitándoles las fábricas el sulfato de cobre gratuitamente, y prestándoles máquinas de pulverización de mochila o de tracción animal, como la que ilustra estas líneas. E s de desear que la poca importancia de la enfermedad en el año 1931 no haga olvidarse a los remolacheros de los daños sufridos en los años anteriores, y dejen de defender la cuantía de sus cosechas por los medios apuntados, siendo tan seguros los resultados que se oblienen. Hasta tai punto és esto así, que en este mismo año 1931, en que tan poca importancia ha tenido el ataque del cercósporo, se ha podido observar una mejor producción por hectárea en las parcelas sulfatadas. Desgraciadamente no son todas las enfermedades, ni todos los insectos que atacan a nuestras cosechas, tan fácilmente comba- tibies, que pueda prescindirse de la defensa, cuando hay un medio eficaz y. económico de lograrla. JOSÉ LUIS D E LA. L O M A Ingeniero agrónomo Corren ya sin tregua los días, que vienen 16,88 84,57 a cerrar otro ano agrícola sobre la resentida economía de nuestros agricultores y traen, Eri cuanto a la producción media por hecpor fortuna, la abundante- cosecha que tantárea, también fueron muy halagüeños los to necesitan para compensar pérdidas pasaresultados: das. Los espléndidos campos andaluces han respondido con largueza al esfuerzo de quieP a r c e l a testigo 35.431 k g nes los cultivan; diríase que la tierra sinT r a t a m i e n t o c a d a t r e i n t a días. 37.979 T r a t a m i e n t o c a d a v e i n t e d í a s 40.182 tió su responsabilidad al recoger en el otoT r a t a m i e n t o c a d a diez días 44.961 ño los últimos ahorres del agricultor, agotado por la adversidad, para cerrar ahora L a máxima diferencia correspondió al contra la miseria, levantando la espesa bacampo de Calahorra (Logroño) en que fué rrera de sus mieses. de 15.221 kg. por hectáfea entre las parcelas Mas no basta esta prodigalidad de la tietestigos y las que recibieron pulverización rra para que el labrador fortifique sus redeceualmente. sentidas fuerzas. L a cosecha está en pie; E n el año siguiente sé repitió el ensayo pero falta recogerla; somos ahora los homen veintinueve campos de; experimentación. bres quienes debemos aportar el último es ¡Vista plenamente la eficacia del tratamiento fuerzo para hacerla nuestra, considerando cúprico en el año anterior, se simplificó la organización del ensayo en éste; cada cam- que, tras de ella, está el porvenir de la población rural y, consiguientemente, el bienpo se dividió en cuatro parcelas: la primera estar de todos. P o r una vez es necesario que y tercera sirvieron de testigo, la segunda y el buen español se dé. cuenta del papel descuarta recibieron pulverizaciones con una empeñado por los agricultores en el sostenidisolución preparada en idéntica forma que miento de la economía nacional; ahora es el año anterior y sin fecha o plazo fijo, preciso que, separando su atención del l i atendiendo tan sólo a lo que las condiciones mitado horizonte ciudadano, fije el pensade clima y vegetación iban exigiendo. E l miento en el campo y considere que allí sinúmero medio que fué preciso en los veinguen firmes a su destino los hombres estinueve campos fué el de cinco tratamientos, forzados, que sacan de las entrañas de la el máximo siete y el mínimo dos. Se dio el tierra lo que más tarde representa riqueza primer tratamiento en todos los campos en. y prosperidad para el país entero; éste es la segunda quincena de julio. el momento de que cada uno medite dónde Los resultados tuvieron poco que envidiar puede llevarnos la pérdida de un fruto que a los del año anterior, e incluso en cierto necesitó para producirse dos años de gasaspecto los mejoraron, como puede apre- tos y oportunas complacencias del cielo, conciarse en lo que sigue: cada PROMEDIOS D E Riqueza Pureza por ciento, del jugo. Paypelas testigo Parcelas pulverizadas 15,13 16,15 85,08 85,90 P a r c e l a s testigo T r a t a miento treinta. días T r a t a miento v e i n t e días T r a t a miento diez días cada cada MIRANDO AL CAMPO L a cosecha decisiva AGRICULTURA Producción media por hectárea. P a r c e l a s testigo Parcelas pulverizadas. 42.027 k g 52.183 Revista, agro- pecuaria. Publicación mensual, ilustrada. Suplemento q u i n c e n a l de m e r c a d o s R e s o l u c i ó n g r a t u i t a de c o n s u l t a s Número de muestra gratis. Suscripción anual, 1 S ptas. Caballero de Gracia, 34, M A D R I D sumiendo entre tanto, á través de perturbaciones sociales, las más sólidas reservas del agricultor. Otros que no pueden llamarse buenos españoles ya se han dado cuenta dé ello; su interés va en dirección opuesta al nuestro, porque persiguen al orden, y al capital, creyendo estúpidamente que la anarquía y la miseria puede redimirlos de trabajar. A esos no les conviene que el agricultor levante cabeza; por eso le hacen blanco de sus persecuciones, para aniquilar su potencia creadora, que es la más sólida salvaguarda de mostró patrirriomo. Contra la doctrina de sus propagandas, hábilmente desfigurada para seducir la credulidad de los sencillos obreros campesinos, debe alzarse la reacción del orden, que haga a cada uno digno de su papel y estreche los vínculos del capital y el trabajo, para restablecer a su cauce la producción; pero, entre tanto, hagamos frente por medios directos a esa avalancha destructora, que quiere l a miseria para todos, levantándonos contra ella al lado de los agricultores. E l Gobierno, consciente de la responsabilidad de su papel, viene concentrando sobre los campos andaluces una atención preferente para garantizar el resultado de la recolección. A su. iniciativa se deben las bases de trabajo recientemente publicadas y disposiciones tan certeras como las que restablecen la libertad para contratar los obreros y garantizar el uso libre de la maquinaria de recolección. T a n hondo les llegan estas medidas a los revolucionarios provocadores de ellas, que su ofensiva hace dudar del rigor con que, desde el Gobierno, hayan de cumplirse; así no es difícil escúchala burla que preparan contra los jornales establecidos, valiéndose de la pereza y d i la huelga; las amenazas contra el personal forastero y su terminante oposición al empleo de maquinaria. P o r eso hacen falta medidas de excepción que- garanticen terminantemente el cumplimiento de los pactos de trabajo y la libertad de movimientos al agricultor, dentro de su finca, para que, valiéndose de todos los medios manuales y mecánicos a su alcance, ponga remate en poco tiempo a la recolección. Vale la pena insistir en. lo trascendente que es para la siega en Andalucía el uso de segadoras y cosechadoras, porque allí se ha. carecido siempre de brazos suficientes para terminar aquella faena en un plazo prudencial. Las máquinas no fueron a los campos andaluces para desalojar obreros; se generalizaron- -precisamente por todo lo contrario- -como consecuencia, de las grandes superficies, donde con. ellas pudo extenderse la siembra, haciendo productivas y necesitadas de brazos fincas que antes carecían de este racional y más intenso aprovechamiento. Entorpecer hoy el uso de la maquinaria de recolección equivaldría a decretar la pérdida del fruto en muchos sitios y convertir en trabajos forzados, bajo un sol canicular, los que pueden hacerse humanamente y sin sacrificios desde el cómodo asiento de un tractor. Medios no le faltan al Gobierno para garantizar el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por agricultores y obreros. Tampoco le faltará el apoyo de la gran masa de opinión, que anhela el orden como principio esencial de la producción; otros países han reprimido movimientos rilas perturbadores con los, mismos recursos que aquí pueden aplicarse. Ahí está el caso de las colonias inglesas, que alguna vez necesitaron leyes de excepción para proteger sus cosechas y les fué fácil elevar éstas a la categoría de bienes nacionales, para que cualquier atentado contra ellas encontrara la más dura y adecuada sanción. S i eso ocurría en países de superior riqueza y bienestar, ¿cómo no. poderlo aplicar a esta cosecha nuestra que es decisiva para el porvenir económico de España? ELADIO A R A N DA. H E R E D I A Ingeniero agrónomo
 // Cambio Nodo4-Sevilla