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MADRID- SEVILLA 4 DE 1 UNIÓ D E 1932. N U M E R O S U E L T O 10 CENTS. REDACCIÓN: PRADO m fi Ji W J M- -J? SUSCRIPCIONES 1 m MUÑOZ OLIVE, 31 ARIO, ILUSTRADO. A Ñ O VIGESlMOOCTAVO N U M E R O 9.1 62 CERCANA A TETUAN, SEVILIÍA DJS S A N S E B A S T I A N X ANUNCIOS, E L P R O B L E M A P L A N T E A D O POR E L PROYECTO D E E S T A T U T O CATALÁN E N T R A E N UNA F A S E POLÍTICA A G U D A El debate de ayer en la Cámara acentuó la oposición al dictamen. Después de los discursos del señor Lerroux y del señor Azaña quedó esclarecido el ambiente político en torno al Gobierno. Protestas y apelaciones patrióticas en defensa de Ja unidad nacional. que se apoyan uno y otro no liquide la crisis. Porque esto de que los ministros se contradigan públicamente. en cuestiones de importancia política, es y ha sido siempre una crisis, aunque ahora se estanquen y se conlleven las crisis. Después del discurso del Sr. Lerroux, determinada ya la actitud de los radicales. en coincidencia con los partidos que se oponen al Estatuto, alas demandas que lo caracterizan, la situación es interesantísima, como decimos. Resulta qiic, aunque no se descom pohga ni se merme la actual mayoría, aunque no, se refleje sobre la mayoría la crisis manifiesta del Gobierno, el Estatuto sólo puede ser ley por el voto de la minoría regional. En este momento no tiene ya mayo que conllevar- el problema, hay que buscar ría nacional. No se podrá decir que lo da tina- solución. Y no la precisan; consienten España, sino que por su propio voto se lo tma sombra del Estatuto, pero no coinciden adjudican los catalanes, contra el mayor nú- siquiera en lo que vayan a dejarles Lo que mero de- votos no catalanes. se sabe- muy bien, lo que han dicho con mu cha claridad, es lo que no quieren, y eyi esto sí que son muy marcadas las coincidencias. Lo quena quieren es el Estatuto que reclaman los catalanes y que apadrina el Gobierno... con las excepciones que aparezcan oportunamente, alguna bien dibujada ya. La minoría catalanista se entrevisEl discurso del Sr. Lerroux ha vigorita con el señor Azaña zado la oposición al Estatuto, ha fijado las M a d r i d 3, 6 tarde. E l Sr. A z a ñ a recibió posiciones y la táctica de. la oposición, y al medio, día en su despacho del ministerio ka planteado una situación parlamentaria de la Guerra a una comisión de la minoría interesantísima. Un- discurso de. gran elocatalanista, presidida por su jefe, el señor cuencia, despojado de toda belicosidad, séCompanys, que sostuvo una interesante conreno, persuasivo, terminante en las conclusiones contra el Estatuto y. abundante en. ferencia con el jefe del Gobierno, relacionada con el Estatuto de Cataluña. admoniciones de profunda intención, aunque suavemente formuladas. El Sr. Lerroux reEl optimismo del Sr. Companys cogió, con el realce que merecen, las declaE l S r Companys, preguntado p o r l o s peraciones del ministro de Obras Públicas, riodistas sobre si continuaba con el mismo para pedir también que no se haga cuestión optimismo que el primer día en que se cntrede régimen, y ni siquiera cuestión de Goífó el Estatuto a la Cámara, contestó: bierno, la integridad del Estatuto y la con- -M i optimismo se cifra en que se conformidad con los compromisos ministeriacederá Cataluña, cuanto necesita con arreles y con la política del Sr. Ásaña, No. creeglo a sus aspiraciones y en relación con las mos que al Sr. Lerroux le haya sorprenrealidades de la República. Y concretando dido la respuesta del presidente; acaso la su pensamiento a ñ a d i ó E n suma, que asesperaba, y sin duda convenía que el señor piramos a que se nos conceda el máximo, Asaña reitérase o corrigiera su actitud. EL de lo. que permite la Constitución Sr. Azaña mantiene todos sus puntos de vista sobre el contenido del Estatuto, y, ade- El presentimiento de una sesión más, insiste en que la votación, de concordia, la, gran suma transigente que desean los: imtrascendental pugnadores, será, sí sé produce, miel sobre L a sesión de anteayer tuvo la virtud de hojuelas, pero no es necesaria para que el prestar al debate sobre el Estatuto de Ca- Estatuto sea ley con unamayoría cualquiera, taly. ua intensidad, y emoción políticas. Todo de tres o cuatro votos. Y el ministró de él mundo tuvo la impresión de que comenObras Publicas, que opina y declara públizaba; el verdadero, debate, parlamentario en camente lo contrario- -que el Estatuto, con torno a las aspiraciones catalanas, y la creenuna votación corta, ministerial y iíe- partido, cia de que alcanzaría una amplitud tal, que, se transformaría en un examen de la situanace muerto- el ministro sig- iie en el banco ción política del Gobierno P o r eso, no es asid, claro está que con el mismo derecho, de e x t r a ñ a r que ayer, desde primera hora, ni con más ni con menos autoridad que el los diputados acudieran en sran h ú m e r o a Sr. Asaña, mientra: la. concentración et- i Sólo hay en las Cortes una minoría completamente de acuerdo con la opinión del país en la cuestión del Estatuto. Rechaza la totalidad del proyecto, y no admita concesiones que exceden a una reforma puramente desecntralisadora. Pero el voto popular ha tenido, al fin, franca acor ida en los grupos republicanos, que, lo reconocen, lo invocan, lo exaltan y, en la manera posible para ellos, lo apoyan. Sobre estos grupos pesan los compromisos- ligeramente aceptados en laturbación y en las. improvisaciones de las jomadas de conquista y. de acceso al Poder; pesan el pacto inolvidable, la creación de la Generalidad, el título primero de la Constitución. Hay que hacer algo- -dicen- hay la C á m a r a y entretuvieran los ocios de l a sección de ruegos y preguntas, con comentarios y juicios, a veces apasionados, acerca de los discursos pronunciados en la jornada anterior por los señores Ortega y Gasset, Maura, Alvarez y Azaña. L a noticia de que el Sr. Larroux intervendría en la sesión de ayer para contestar l a alusión de D Miguel Maura, contribuyó a la ansiedad que se notaba en los pasillos. Claramente se advirtió la preocupación de los grupos políticos adscritos a l a mayoría y la satisfacción de, algunos radicales, enterados de la postura que había de adoptar e jefe del partido. Quisieron los periodistas conocer l a i m presión que había producido én los catalanes el ataque que el Sr. Maura dirigió a l ministro de líácienda, y el jefe de l a Esquerra, Sr. Companys, contestó de este modo a las preguntas de los informadores: -Nosotros entendemos que el Sr. Canter hace un gran servicio a España, desde eí ministerio de Hacienda, y en este aspecto nosotros no- sólo estamos- conformes con su permanencia en ese departamento, sino que entendemos que allí es. necesaria, aun a costa de todos los sacrificios posibles. N o decimos esto desde el punto de; vista de nuestras aspiraciones autonómicas, sino por el interés de la República. Se supo que la minoría catalana estaba reunida y poco después se conocieron sus. acuerdos. De ellos, unos correspondían a l mero trámite de la discusión parlamentaria. E n este aspecto fueron designados los seño- res Martí Esteve, X i r a u y Salvas, como ponentes en el trámite y discusión del Título I del dictamen. Ge leyeron varias enmiendas que se presentarán dé acuerdo con el voto particular de los Sres. L l u h i y. X i r a u y se designó al Sr. L l u h i p a r a que defendiera el voto particular presentado por los catalanes a todo el dictamen. E l otro acuerdo- de interés político fué e l de no consentir que se reste a Cataluña nada de su? aspiraciones dentro de lo que el marco de. la Constitución concede a las regiones autónomas. A l iniciarse el debate sobre el Estatuto, los pasillos quedaron desiertos, y los diputados teñían la presunción de que la sesión había de tener un gran alcance político. É El problema ante el Parlamento Las advertencias del señor Lerroux y las teorías del presidente del Consejo N o se equivocaron. E l debate de ayer fué breve, pero en este Parlamento no ha habido otro que le supere en trascendencia política. E l Sr. Lerroux, sin abandonar el tono de cordialidad y afecto para el- Gobierno qm
 // Cambio Nodo4-Sevilla