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r A B C. S Á B A D O 4 D E J U N I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAG. a putados que representaban los votos de las rriinorías podrían, tener su criterio, pero que él contaba con una mayoría, y a su opinión habrá que atenerse. Y o creo, como decía el Sr. Ortega y Gasset, que hay uría gran diferencia entre el ambiente en que entró la República y el enrarecido del actual. No cabe negarlo. Cada día surge un nuevo foco de protesta contra la política, que se juzga equivocada. No tengo propósitos políticos de quebrantar al Gobierno; pero cuando hay dudas de si esa política es la que ansia el país, existe un medio para confirmarla: el referendum (Largos rumores: Esta es una opinión; quien tiene que. resolverlo es el Gobierno. E l problema del Estatuto alarma a la opinión de España, porque ve la fuerza vigorosa de un pueblo que reclama el reconocimiento de su nacionalidad, lo cual hace peligrar la unidad española. Si el Estatuto no es aprobado por una unanimidad de la Cámara, tened en cuenta que el pueblo volverá la espalda a las Cortes y la República habrá sufrido un gran quebranto. (Aplausos. y decir que se ha hecho de noche cíiancfó viene el sol. Hay que encontrar la fórmula, si es posible encontrarla, sumando las dos opiniones, la de Cataluña y la del resto de España. Si no sé diera solución, en Cataluña se producirían rebeldías que repercutirían en el pais. Lo que más dificulta la solución es algo imponderable que fluye, de los acentos y no he de acusar de esto a la representación catalanista; pero de lá otra parte sé ha hablado con un espíritu en que palpitaba una verdadera cordialidad para Cataluña. (Muy bien en los catalanistas. Cree que una vez terminada la totalidad y entrado en el articulado se van a reproducir tales, manifestaciones, por lo cual aconsejaque se anule todo lo que pueda parecer hostilidad o falta de cariño a Cataluña. Siente en estos momentos no representar a Cataluña, porque podría ¡elevar su voz en el Parlamento, reflejando su modo de sentir y de pensar en relación con aquella querida región. Pide al Gobierno, para con la minoría radical, que declare con claridad hasta qué punto, sin dejar de cumplir los deberes dé solidaridad espiritual, se puede hablar sobré esta materia, sin que se le acuse por el Gobierno de atentar contra éste o contra la República. Porque algunos representantes hayan expuesto una opinión contraria a algunas de las condiciones que se proponen en el dictamen no se les puede acusar de enemigos de Cataluña. Declara el Sr. Lerroux que es autonomista y recuerda su primer periódico que se calificaba como republicano autonomista. Yo he sostenido la necesidad de marchar paso a paso, de incluir una gradación, un método que. permita ir concediendo de día en día mayores atribuciones a Cataluña. Yo temo que la responsabilidad de los catalanistas se vea desbordada por una corriente de extremistas en la cuestión nacionalista y que obligue a la nación a una intervención violenta, la cual puede arrinconar para mucho tiempo más concesiones prematuras. Recuerda que hay algunas de éstas, sobre las. cuales no puede la minoría asentir, pero sin que esto quiera decir intransigencia prefiere llegar a una coincidencia con el Gobierno. Ha dicho fuera del Parlamento y lo repite en él algo que no es de aquellos conceptos que sólo s e pueden expresar en la mesa tamiliar. o en el Casino. H a dicho que los radicales no pueden pasar por una Universidad bilingüe, porque si. hasta hoy han podido convivir centros de enseñanza del Estado y de la región, ¿por qué no han de poder seguir siguiendo el mismo sistema? Menos que nunca debe existir la Universidad, bilingüe en los comienzos de la implantación del Estatuto. Si ha habido intransigencias en el pasado por parte de los profesores, que sólo explicaban en catalán, ¿qué ocurriría ahora? Que tengan los catalanes todas las Universidades que quieran, cuesten lo que cuesten, aunque sea millones, que por esto no vamos a reñir. Qué gloria para todos si los, unos -los otros nos diésemos la razón y prevaleciese la que conviene en el momento actual. Ojalá, en la discusión se llegue a un estado en que sea posible el establecimiento de ceñiros docentes ás superior cultura en Cataluña, que capten entre sí el profesorado castellano y el catalán. Respecto al orden público repite lo dicho. Han convivido hasta el día representaciones de una y otra fuerza armada. No caigamos en la enteleqúia- de pensar. que lá fuerza que representa Cataluña represente al mismo timpo a la República española. E l Sr. H U R T A D O ¿Y por é no. 1 1 w -ea, que ni en la naturaleza científica o política puede vivir. Se refiere el orador a la imputación del Sr. Azaña de que el discurso pronunciado en 3 a Asamblea Reformista en 1918 estaba en contradicción con las actuales palabras del orador, habiendo leído el programa del partido en orden a la cuestión regional. Decía el presidente del Consejo que lo que no estaba incluido en las- atribuciones del Estado se traspasaba á la región. E l P R E S I D E N T E D E L C O N S E J O No dije eso. El Sr. A L V A R E Z lee el trozo del discurso del Sr. Azaña. Dice que el procedimiento de leer lo que le conviene para combatir al adversario y ocultar lo que pueda ofrecer a éste apoyo de su exposición, no está dentro de la lealtad y de las normas de la discusión. (Grandes rumores en la mayoría. No me molestan los rumores ni las interrupciones, que a veces tienden a esclarecer el debate. Lee el orador lo omitido en la lectura del. Sr. Azaña; que es el concepto de que no se trata de que todo lo omitido en, relación con las atribuciones del Estado se traspasara a la región, sino que representaba la. materia sobre lo que podría discutirse. (En la mavoría: Es lo mismo. E l Sr. A L V A R E Z ¡No lo es! No se señalaba en el programa del partido reformista a quién correspondía la enseñanza, la Justicia, etc. que en cada, caso se discutiría. (Nuevos y. prolongados rumores. No solamente no hay contradicción entre lo expuesto y lo que yo dije, sino que es la confirmación de mi doctrina. (Rumores en los socialistas. E l Sr. A L V A R E Z Claro es que en el presidente del Consejo es más imperdonable el error que en vosotros. (A. los socia, listas. Añade que hubo diez años de convivencia política entre el Sr. Azaña y él, y el largo período, en que vive sin cultivar su trato no ha enturbiado su amistad. Recuerda él Sr. Alvarez que al terminar aquella Asamblea pronunció un discurso, en el que dijo, hablando en nombre del partido, y recibiendo aplausos que no merecía y que se debían sin duda al acierto con que interpretaba su doctrina, que no consideraba a Cataluña como una nación, sino como una personalidad regional que tiene que formar parte de un organismo superior y racional, es decir, la nación española. Yo he demostrado que no hay contradicción entre lo dicho en el discurso de la Asamblea y el mío de ayer. (Protestas y rumores. El Sr. A L V A R E Z Á N G U L O Eso se demuestra con ú Estatuto. El Sr. A L V A R E Z ¡Qué sabe su señoría lo que es el Estatuto! E l Sr. A L V A R E Z Á N G U L O Su señoría es muy soberbio y yo muy modesto, pero hay contradicción. E l Sr. A L V A R E Z Lo que dije entonces ÍO repetí ayer, y si he defendido siempre la doctrina autonomista en la misma forma, ¿a í ué decir que he cambiado y a qué subrayar con rumores la afirmación? E l ataque del Sr. Azaña es un ataque dirigido a un fantasma. (Rumores. Un fantasma, puesto que no era yo. Sigue leyendo el Sr. Alvarez su discurso de la Asamblea reformista, en el que dijo que el Estado nacional tenía la facultad, no sólo de darse leyes a sí mismo, sino de hacer el Estatuto que cediese atribuciones a la autonomía regional. Siempre he sostenido que el Estado deber á sustentarse sobre la autonomía de los grumos regionales, porque, siempre creí que ri rtíi jstecimiento de estos grupos representaría 1 organización del Estado nacional. E l Sr. Azaña hablaba de que algunos di- Interviene el señor Lerroux Dice que interpreta su deber al levantarse, no a rectificar, sino a ratificar su discurso, aunque quizás alguien lo interprete de distinta manera. Nos encontramos delante de un compromiso constituyente, que tenemos que cumplir. Podía no haber existido el pacto de San Sebastián y aun no haberse incluido el tema en la Constitución, y no obstante la realidad del pleito de Cataluña no podría desaparecer. No podemos dejar de contribuir, una vez planteado el problema, a buscar una solución, sea cualquiera que sea. L o que nos importa ahora es fijar los límites, las atribuciones, la órbita que ha de comprender esa autonomía. Para mí es cuestión de táctica. L o que no puede hacerse es ocultar la cabeza en el ala POR E L CAMPEONATO D E L MUNDO LOS JUEGOS OLÍMPICOS D E LOS ANGELES De estos temas trata J. Miquelarena en la sección de- deportes del número de mañana de BLANCO Y NEGRO. SÁBADO 4 JUNIO Inauguración de la temporada de verano. LOS MEJORES ESPECTÁCULOS Temperatura natural deliciosa PRECIOS POPULARES lEAfüÜ CERVANTES BK iinn r: n TrT- -i r-
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