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B C. SÁBADO 4 DE JUNIO DE 1932- EDICIÓN DE ANDALUCÍA. P A G 23. LA AGITACIÓN SOCIAL Y LAS PERTURBAESPAÑA de incendiar CIONES D E O R D E N PUBLICO E N D e Jos p a s a d o s s u c e s o s d e S e v i l l a A c e r c a d e l i n t e n t o una iglesia en M a i r e n a del A l c o r D e p ó s i t o de b o m b a s en H u e l v a L a agitación social en varias p r o v i n c i a s De ios pasados sucesos en Sevilla F a l l e c e el h e r i d o d e M o r ó n Ayer, a las diez y media de la mañana, falleció en el Hospital Juan Ramírez Giráldez, herido en la carretera de Marchéna, al huir de Morón. Detenciones importantes H a n sido detenidos por la Policía Manuel Jiménez Núñez y Juan Cuerda López, ambos ladrilleros y supuestos autores del tiroteo a un tranvía en T r i a n a durante los pasados sucesos. E n Jos pueblos En Dos H e r m a n a s siguen reint e g r á n d o s e al t r a b a j o Dos Hermanas. H a n entrado al trabajo buen número de obreros campesinos; E s creencia general que mañana vuelvan, todos al trabajo. Algunos pequeños labradores se han decidido para salvar la cosecha a trabajar ellos en las máquinas segadoras. L a tranquilidad es general. Los que intentaron quemar la iglesia de Mairena, detenidos Conocido es el rasgo del alcalde de M a i rena, quien al comprobar que uno de sus hijos había participado en el intento incendiario de la iglesia del pueblo, entregó a la Guardia civil al delincuente. H a vencido en el alcalde de Mairena la autoridad al padre, y esto ha dado ocasión para el esclarecimiento de los hechos, y, como consecuencia, para la detención de los autores- de la intentona. La, calidad del primer detenido da cierto interés al suceso. N o es otra, la trascendencia del mismo, según hemos podido comprobar sobre el escenario donde se ha desarrollado. i L o s incendiarios, puestos a buen recaudo en la cárcel de Mairena, son cinco, a saber: Manuel Delgado Vela, de- quinoe años, hijo del alcalde; Diego Carrión, de diecisiete; José Bastos Gutiérrez, de veinte; Diego García Delgado, de diecisiete, y José D o mínguez Gallego, de diecinueve. Todos profesan ideas comunistas y figuran adscritos al Centro que, con tal filiación, está abierto en Mairena y al que pertenece la mayoría de la clase obrera, -L o s hechos N o es difícil la reconstitución de los hechos, porque amén de su simplicidad, en Mairena todo el mundo los conoce. L a noche del 31 de mayo, los cinco muchachos antes nombrados se- pusieron de acuerdo para provocar el incendio de, la iglesia. Opinan muchos que quizás determinara en ellos la idea incendiaria la lectura de la Prensa que relataba los intentos de la noche anterior en Sevilla para la quema de Santa Catalina y otros templos. Reuniéronse los cinco, y uno de- ellos trajo de su casa tres botellas vacías, de las usadas para e. l agua de Carabaña. Cómo no quisieran infundir sospechas, tres de ellos fueron al surtidor de gasolina, con intervalos grandes, a comprar el líquido combustible por medios litros. Así reunieron en total litro y medio, y con esta provisión marcharon a. la iglesia, pero a la operación sólo fueron cuatro; el mayor. de todos, Bastos, se quedó esperando el resultado. Y a frente al templo, dos de ellos se colocaron en las esquinas para avisar la presencia de cualquier persona que pudiera descubrirlos, mientras los otros dos vertían el contenido de las botellas sobre el vano i n ferior de la puerta. E l líquido corrió naturalmente hacia la nave. Prendieron entonces fuego, marchando en el acto al Centro Comunista, desde donde arrojaron las botellas a un corral adyacente. Las llamas no pudieron ejercer su acción destructora en la puerta de la iglesia, porque está forrada, tanto, interior como exteriormente, de zinc, pero la gasolina inflamada que corrió hacia dentro, prendió en el cancel de madera vieja, que empezó a arder. E l fuego fué prontamente advertido, y el pueblo en masa acudió a sofocarlo. Como el agua es abundante, la operación fué fácil. A h o r a bien; la proximidad del cancel a un retablo, y la poca altura de los techos, podían haber determinado la total destrucción de la iglesia, de no acudir tan a tiempo. Detalle curioso: E l primero en llegar al lugar del suceso fué el alcalde, D Antonio Delgado Sánchez, padre del más decidido de los incendiarios. Diligencias para buscar a los autores. blo, el guardia primero Lorenzo Árrañüí Llórente. A l propio tiempo que la Benemérita, el alcalde, D. Antonio Delgado Sánchez, que llegó a sospechar de su hijo, por conocer su ideario, hizo gestiones en la intimidad familiar que le llevaron al convencimiento de la culpabilidad de su descendiente. Así las cosas, el alcalde, sobreponiéndose al dolor de padre, ordenó a su hijo que le acompañase, para entregarlo a la Guardia civil E n el camino del cuartel se encontró a los guardias que iban a efectuar la detención, que se había demorado porque el sargento, sabedor de que el alcalde es hombre honrado a carta cabal, estuvo pensando la forma de hacer el servicio para evitar una i m presión dolorosa a D. Antonio Delgado. A l encontrar a los guardias, el señor alcalde los llamó, y les d i j o -A h í le tienen ustedes. Llévenselo. Los civiles, por respeto al dolor paternal, tuvieron un momento de titubeo, pero el señor Delgado les repitió: -Cumplan ustedes su deber. Y o también cumplo el mío. Los civiles saludaron respetuosamente al alcalde y se alejaron, llevándose al muchacho. Este, anteóla pi- esencia del sargento H o r migo, declaró cuanto había ocurrido, y pronto se efectuó la detención de los otros cuatro muchachos copartícipes en el intento i n cendiario. L a s diligencias judiciales L a s detenciones L a Guardia civil, bajo las órdenes del sargento comandante del puesto, D. Manuel Hormigo Montero, comenzó con toda celeridad la práctica de diligencias, para averiguar quiénes fueran los delincuentes, y pronto supieron los guardias que en el asunto estaba Manuel Delgado Vela, hijo del alcalde. E n los trabajos de la Guardia civil ge ha distinguido con el sargento Sr Hormigo Montero, que conoce perfectamente el pue- E l juez municipal, D Francisco Matea García, instruyó ayer las primeras diligencias, encaminadas principalmente a averiguar si el hecho tiene ramificaciones y si existen inductores. E l Sr. Mateo García, a quien hemos interrogado sobre lo que dijeran los detenidos, nos recibió con amabilidad exquisita, pero defendió el secreto sumarial en tal forma que no pudimos, obtener de él información. N o obstante, por otras personas que parecen conocer el asuntci- -en los pueblos es difícil guardar un secreto- -supimos que los muchachos se habían confesado autores y que negaban terminantemente la inducción, así como que en el asunto hubiese participado la organización comunista. E l juez, D Francisco Mateo, nos dijo solamente que hoy pasarían las diligencias al juez de Instrucción de Carmona, a cuya cárcel irían los detenidos desde la de M a i rena, donde quedaron por orden judicial. U n C e n t r o autónomo que se transforma en comunista LA AGENCIA BARNETT Y COMP A Ñ Í A -D e Maurice Leblanc, el renombrado creador de A R S E N I O L U P I N es esta novela, que mañana domingo comenzará a publicar B L A N CO Y NEGRO. -L A A G E N C I A B A R N E T T Y COMPAÑÍA puede figurar entre los libros más subyugantes, de Leblanc, por lo hábilmente que están preparadas las situaciones fundamentales, por la descripción perfecta de los personajes, por la emoción que produce, por el interés que lleva al lector, de la primera a la última página, anhelante por conocer el resultado de las infinitas peripecias que en ellas se relatan. Los vecinos de Mairena hablan con pena de lo sucedido. E l alcalde, un hombre honrado, con ocho hijos, por mitad de ambos sexos, la mayor de treinta años y el menor de trece. E l penúltimo es el incendiario, en quien se han despertado ideas comunistas, por el trato con un agente, al que llaman E l Mosca. Este es de Mairena, pero habita en Sevilla, y a su casa fueron a parar unos muchachos, entre los que figuraba el hijo del alcalde, cuando hace tres meses se repartieron unas hojas clandestinas excitando a la rebelión. E l Mosca se llama Manuel Mateo Figueroa, y según dicen en el pueblo, se valió de una maniobra para crear el Centro comunista. E l Censo obrero de Mairena tiene un? 1.700 obreros. De ellos, 1.500 estaban afiliados a un Centro autónomo, con fines exclusivos de reivindicaciones, pero E l Mosca dio un golpe Se presentó. de improviso en M a i rena, y sorprendió con una votación, en l a que tomó parte un pequeño número de asociados para declarar el Centro comunista. Y ¡así, a excepción de un par de centenares, los obreros de Mairena están adscritos al co-
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