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SBC. SÁBADO 4 DE JUNIO DE 19 3 S. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 3 N FORMA Cl ONES TAURINAS EN MADRID Y el público seguía aplaudiendo, aplaudiendo... M a d r i d 3. Aunque ya está suficientemente proclamado, bueno será reiterar que D o mingo Ortega, con su manera de torear, con su valor, con su arte, con sus supremos alardes de innovador ha hecho una verdadera revolución en el toreo. L o anunció hace dos años en Barcelona Tomás Ramos (Uno a l Sesgo) y la profecía se ha cumplido plenamente. A la sazón, cuatro o cinco diestros- -y no sé si exagero- -pueden competir con el de Borox, que permanece en la plaza con una envidiable tranquilidad, pictórico de afición, seguro de sí, confiado en su arte y én sus condiciones físicas, y convencido de poseer cuantos recursos son precisos para vencer en noble y brava lucha a las reses de lidia. Y hasta tal punto es esto cierto, que el nombre de ese artista suscita comentarios apasionados, enardece a ¡a afición, promueve peleas y al final panegiristas y detractores sienten la misma vibración de entusiasmo ante un lance de capa, un pase de muleta o una estocada, en la que Ortega ponga el aroma de su arte y Ja bizarra majeza de su natural valentía. L a historia de este diestro, verdaderamente excepcional, es incomprensible: unas novilladas en Tetuán, el año 1930; cuatro seguidas en Barcelona, armando sendos alborotos; otras en A r a n juez, Cartagena, Ocaña y Ciempozuleos; en, total, catorce festejos, y al- año siguiente, el pasado, en marzo, la alternativa en Barcelona. Y ajustó ¡más de cien corridas de toros! Aunque sólo toreó 93, por haber sufrido percances en Barcelona y V i t o r i a y habérsele suspendido por lluvia otras fiestas. A Ortega no se le puede calificar de fenómeno, porque todos hemos abusado de ese adjetivo empequeñeciéndole; mas como hay que. adjetivarle de alguna manera, y no lleg a a. los puntos de la pluma el calificativo justo y preciso, bastará escribir Domingo Ortega su propio nombre, para que. el público advierta que se trata del artista más grande que puede concebirse. Corrida el miércoles, y a las cuarenta y ocho h orás, la de ayer: Seis toros de G r a ciliaiío Pérez Tabernero, para Manolita Bienvenida y Domingo Ortega. D e sobresaliente de espada Antonio López Reyes. U n a gran entrada, casi el lleno, pues salvo a l gunas gradas todas las localidades están cubiertas a la hora de la fiesta. H a y palmas en el paseo y una expectación que materialmente se masca. Graciliano ha enviado una corrida gorda, bien presentada, de la que destacó el toro lidiado en cuarto lugar, de mayor cabeza que todos, de gran tamaño, con mucho poder y bravo, pues se a i 1 aneó a los caballos con alegría cuantas veces le citaron, los piqueros. Se le aplaudió en el arrastre merecidísimamente. E l bicho que más tardeó fué el quinto, que cumplió a fuerza dé acosarle. Ortega escuchó la primera ovación en el quite que hizo al toro que rompió plaza y luego siguieron las palmas cuando lanceó a su primero y en el quite con el capote a la espalda que realizó. Muleteó al bicho con arte y valor y entrando muy bien dejó un estoconazo tendido y una estocada. Se le otorgaron muchas palmas. A l cuarto de íá fiesta lo capoteó el. de Borox sosamente, animándose en el tercio de quites, donde instrumentó tino por faroles, terminando rodilla en tierra. Y liego 3o grande, tomó la espada y l a muleta y solo en los medios hizo la faena de la temporada, l a mejor, la más torera, la más artística, la más valiente, la tea usted BLANCO NEGRO suya, en fin. Naturales con la izquierda, llenos de elegancia y sabor; afarolados, de pecho por bajo- -esos pases inimitables de O r tega en que se sienten; crujir los huesos de la fiera- -todo un curso de torear, en suma, que el público aplaudía sin cesar, borracho de entusiasmo. Cuadró la res y el diestro de Borox se perfiló en corto, arrancó derecho como una vela y enterró todo el estoque en las agujas. L o que ocurrió entonces ima- 7 gíneselo el que leyese. Las dos orejas, el rabo, vuelta al ruedo, salida a los medios, otra vuelta al ruedo, palmas. atronadoras, gritos, una verdadera apoteosis, que analizada en frió, serenamente, a las dos horas de terminar la corrida, ya con los nervios quietos, se me antoja premio mezquino para quien ha sabido hacer memorable para la fiesta de toros la fecha de junio de 1932. También al bicho que cerró plaza le hizo Ortega su faena: por naturales, molinetes, de pecho, lo de siempre. Media estocada, un pinchazo sin soltar el arma y una estocada corta concluyeron con la maravillosa corrida, saliendo Ortega en hombros por la puerta de Madrid, mientras el público, sin abandonar las localidades, seguía aplaudiendo, aplaudiendo, aplaudiendo, Cuando se anunció el mano a mano de ayer, decían muchos aficionados: Este chico de Bienvenida es un descarao ¡M i r a que encerrarse con Ortega en M a d r i d! Sí, sí. Buena vista tienen ustedes. ¡V a y a con el chiquillo! Logró un gran triunfo en la corrida, en esa corrida que ha sido y será l a mejor de Ortega, y lo logró a ley, fácilmente, con su alegría, con su juventud, con sus deseos, con su arte peculiar, con su gracia y con su coraje. Al tercer lance de capa que dio a su primer toro- -el que rompió plaza- -fué prendido y derribado aparatosamente, pero el chiquillo se levantó rápido, y, aun teniendo el cuello lleno de sangre, echó tras su enemigo y siguió lanceándole como si tal cosa. Se adornó en sus quites, y al cambiar el tercio tomó las banderillas y clavó tres pares- -bueno, mejor y magnífico- -de frente, que fueron tres ovaciones ensordecedoras y unánimes Tres naturales con la izquierda, imponente el último, y toda la faena valiente y torera constituyó el prólogo de una estocada corta en la yema. Hubo gran ovación, petición de oreja, vuelta al. ruedo y salida a los medios, tras lo que el chiquillo se l i m pió la sangre del cuello, donde a más de una fuerte rozadura tenía un formidable verdugón. A l tecer toro dé la jornada le hizo Manolito una faena inteligente y breve, rematada de un buen pinchazo y media estocada. A l quinto, su postrer enemigo, que tardeaba un horror, lo lanceó Bienvenida brevemente; realizó todos los quites por estar Ortega en la enfermería curándose una pequeña cortadura, y tomando el chiquillo los, rehiletes le clavó, con vista y habilidad, dos pares y medio de ellos. Manolo realizó después una faena de muleta alegre, pinturera, valiente, por naturales, con la izquierda, molinetes, de pecho y preciosos medios pases para, aprovechando la primera igualada, señalar un pinchazo soberbio, seguido de un estoconazo contrarió, entrando también de modo irreprochable. Y claro es que se le concedió la oreja, se le hizo dar la vuelta al ruedo y salir a los medios, y como la ovación seguía, el chiquillo tomó- de la mano a Ortega y, juntos, dieron, otra vuelta al anillo, entre unánimes y fervorosos aplausos. Total, que el descarao chiquillo triunfó en toda linea y demostró con sobrada dignidad que puede medir su arte con quien sea. La prueba de ayer fué realmente definitiva. Eduardo Palacio. INFORMACIONES DE T E A T R O S Y CINEMATÓGRAFOS Teatro Lloréns. (Cine sonoro, WesterJÍ Electric. Desde las 6,30, Pot- pourri neo- i yorquino y D o ñ a Mentiras en español. Coliseo E s p a ñ a (E m p r e s a Sage. Teléfo- ni, 25375. Desde las siete a dos de la ma- drugada, Gran gala T r a v e s t í B u t a c a s patio, 1,00. Teatro Cervantes. (Cine sonoro. Desde! las siete én adelante, Vidas truncadas eni español. Precios populares. Cine San Lorenzo. (Juan Habadán, -29: El hombre que asesinó por Rosita M o 1 reno y Ricardo Puga, en español. Cine San Fernando. -Inauguración de l a temporada. L a pura verdad por E n r i queta Serrano, en español. Butaca, 0,70. Sillas, 0,40. Café y nevería de primer orden. La Playa (Los Remedios) -Gran piscina abierta, a l público desde las siete mañana. Campos fútbol y tennis. Skeetin, Gimnasio, Cartelera sevillana Informaciones musicales Sociedad Sevillana de Conciertos Terminada la última parte- del conciertov y mientras silenciosos y saboreando íntimamente las bellezas de las obras antes escuchadas, caminábamos por las hermosas; avenidas del Parque de Mai ía Luisa, no pudimos menos de pensar en lo que significaba este último concierto de la temporada; ¡tristice rerum! Unos cuantos profesores que después de continuados trabajos, y con gran cosecha de aplausos y felicitaciones, desfilaban hacia sus hogares pensando tristemente en su porvenir nada halagüeño, y en paro forzoso de algunos meses, sin que l a labor realizada y el esfuerzo cumplido en pro del ideal de l a cultura patria tenga otra remuneración que el frío, y desdeñoso olvido. El profesorado, musical, en su totalidad, para quien la presente crisis tiene caracteres m á s trágicos y siniestros, miró como una esperanza la creación de la Tunta N a cional que debía remediarla; pero pasa el tiempo y nada viene a convertir en realidad estas esperanzas: U n teatro en Madrid una subvención a ciertas orquestas, y nada más; todo igual que estaba, con vistas a una m á s grave situación, que traerá como consecuencia la desaparición de lo poco que nos resta. ¡Dios quiera que nos equivoquemos! El concierto de ayer tarde ofrecía una novedad, la Suite de Rodolfo Halfftery uno de los maestros de la nueva generación, que calladamente, dueño de si mismo y de su arte, con l a tranquilidad que da la posesión de los medios conducentes a realizar la obra de arte definitiva, camina paso a paso, con seguridad, hacia el fin a conseguir. Algo le ha perjudicado el ser hermano de Ernesto, estrella cuyos fulgore han hecho palidecer los suyos propios, pero ya va destacándose su personalidad, que nada, tiene de común con la del autor de la Sinfoniétta L a suite que nos ocupa denota un estilo propio de la. mejor clase, a base del carácter español dieciochesco, y dicho está con esto que es altamente tonal; la instrumentación es fina, detallista y, de transparente claridad en toda la obra, pero en la berceuse es interesantísima, y avalora la medolía, que es de grave placidez. E l ritmo del scherzo es de gran novedad, y el desarrollo del andatino de mano maestra; por fin, el f i n a l es una página de admirable gracia y del más aristocrático nusto. E n conjunto, una obra be. lia, digna de ser escuchada repetidas veces. La Música para quince solistas de E l i Kalde, no se ejecutó, yendo en su lugar la Pastoral de estío de Honneger, tan gustada de nuestro público. Tanto estas obras como la Sinfonía núm. 13 de Haydn; la Suite ílolberg de Grieg, y: El sombrero de tres picos do Falla, fueron interpretadas de admirable manera, y tanto Ernesto Halffter como l a orq. ue. stas justamente aplaudidos. -R.
 // Cambio Nodo4-Sevilla