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ROSALES. E L TESTAMENTO D E ISABEL LA CATÓLICA Cordova extendía por Italia el hispano suelo. La revoltosa nobleza, detenida con mano dura en. sus ímpetus perturbadores, coadyuvaba a la general bienandanza. Las Cortes ofrecían al pueblo un medio eficacísimo para hacer valer sus derechos en caso de posible vulneración; ios cuadrilleros de la Santa Hermandad! recién drteadá, limpiaban dé maleantes los caminos; y las Audiencias y Ohaticillerías eran el emblema déla fey, pará todos tiránica e inflexible. Está era España durante tan feliz remado. Don Fernando de Aragón coadyuvó efi- cazmente a los trabajos de su esposa. Tal vez no fué sino eso: un buen colaborador. No es popo. E n el matrimonio, como en toda sociedad, se impone el de más talento, y es indudable que Isabel superaba en inteligencia a sti marido. Lejos de alardear de ello, supo mantenerse magnánima, en tin plano de igualdad, respetando el Tanto monta que fué lema de aquel reinado glorioso. Desgraciadamente, el cielo no deparó a la egregia señora la sucesión que necesitaba para consolidar su obra, Su! hijo, el infante D. Juan, la esperanza de todos, murió joven. Era un muchacho de endeble contextura. Casó con la infanta dé Portugal, y prendóse de ella con exceso. L a salud precaria del mancebo descaeció de día en día. Los físicos de cámara recomendaban a la atribulada madre l a separación temporal del joven matrimonio. Pero la Reina se opuso. Por encima de su amor; maternal y de sus previsiones de Reina estaban sus deberes de cristiana: Quos Deiis cottjmtxit, homo non separet. Y dejó que muriese de amor el hijo de sus entra- ñas, en quién cifrábase el porvenir del reino. Vino a parar éste a manos de su hija doña Juana, víctima, también, del amor conyugal. Locura de amor han llamado los poetas á la vesania de aquélla triste señora, que vivió, muriendo, largos años en su retiro dé Tordesillas, olvidada de todos... ¡Santa Isabel de España! ¡Gloriosa señdra, éri quien sé compendiaron las virtudes de la raza nuestra! ¡T ú que moras, de cierto, entre los elegidos; no consientas que hogaño, por inconsciencia o por malicia, se desmorone el aspecto más grande de tu obra: el que! hizo de España tin pueblo fuerte, ligando a todos los españoles, como espigas. de un haz, en un abrazo de fraternidad que no debe interrumpirse nunca! AUGUSTO M A R T Í N E Z Ó L M E D I L L Á (Fotos Rxiiz Verriacci. MUÑOZ DEGRAIN. ISABEL LA CATÓLICA CEDE SUS JOYAS PARA LA EMPRESA D E C O L O N