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ABC E N NUEVA YORK Los suicidios, la depresión, el pánico, el público, los teatros, los cines y la decadencia de Pola N e g r i en puzie armónico, constituyen el complejo de una faceta de la fisonomía de este país. tibie a. dejarse impresionar con un pesimismo desolador, que llega hasta el pánico. Esa es la psicología de la gran cantidad de suicidios que se registran aquí. Por eso los grandes millonarios, antes qué perder su posición de proceres con muchos millones, prefieren la muerte. ¡Es curiosa la psicología del valor, que quita energías para la lucha con la vida y da bríos para afrontar la muerte! Y sin embargo, en contraste brutal, al mismo tiempo que l a depresión hace estragos siniestros, hay en la gente un anhelo de vivir extraordinario. Y se manifiesta en este- país centrífugamente hacia la calle, hacia los sitios de diversión. Claro que una ciudad como Nueva York, donde de siete a diez millones de habitantes, con una población flotante numerosa, dan un contingente de público de todas categorías, nó. puede ser juzgada por un sector que, aunque parezca enorme, no constituye en realidad la verdadera población. Pero los teatros, los cinematógrafos, los spaakeasys, los Nigth Clubs, los restaurantes, las cafeteras todos los establecimientos donde se come, se bebe y se divierte la gente están siempre llenos, a cualquier hora del día o de la noche. Ün amigo mío recién llegado al país me decía: -No comprendo por qué dicen que hay aquí depresión ¿No ves todos los espectáculos repletos de público? -Sí; -respondí- Pero las salas de espectáculos, aunque son en Nueva York inmensas, no son lo suficientemente grandes para encerrar en ellas a. todo Nueva York y menos esa gente que cabe en esas salas y que en su. gran mayoría son de fuera el todo Nueva York que no es, ¡claro VISTA EXTERIOR D E L CINEMA MOUNT T E N O C H E PAEA- os suicidios de los millonarios Kreiger, presidente del consorcio de las cerillas, y de Eastman, el creador del Kodak, acompañados de un séquito de suicidios de menor cuantía en cuanto a la posición de los suicidas, plantea en los Estados Unidos la verdadera fisonomía del momento. L a depresión como aquí se llama a la crisis financiera que azota al país desde el siniestro golpe de Wall Street, tiene, limitada la vida a un perímetro que jamás se conoció en este pueblo. Se habla en los Estados Unidos de cuando no se sabía qué hacer con el dinero Y hoy el dinero escasea, y los negocios se realizan con cautela extraordinaria, y los empleos, en vez de menudear, son raros, Y es que el pueblo norteamericano, vivió en progresión creciente de los negocios, y el dinero, fácil de adquirir, ha contribuido a entrenar a este pueblo en una íe en; sí mismo, quizá fuera de la realidad. Para el americano, adquirir dinero era lógico, y gastarlo, más lógico aún; la circulación abundante del dinero (lió al país la fisonomía que tiene. Pero al llegar la depresión y perdurar, sin que se vea un movimiento vibrante de renacimiento financiero que transforme el problema económico rápidamente, este pueblo, acostumbrado a tener dinero con facilidad, se ha encontrado con algo novísimo y... ¡le ha sorprendido t El americano, audaz y hasta temerario en los negocios, es, sin embargo, muy suscep- L O V LA SALA D E L PARAMOUNT VISTA DESDE E L ESCENARIO