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L que tienen al público encerrado, como los borregos cuando van al redil. Y entonces la gente va acomodándose conforme el público sale. Los espectáculos cinematográficos son todos de sesión continua de modo que el público entra a todas horas y sale también a todas horas, según va encontrándose otra vez el punto de la película o del espectáculo que le sorprendió al entrar; por eso cuando de la sala de espectáculos abandonan sus localidades, por ejemplo, dos personas, los empleados abren el recinto de las cuerdas para que entren al patio de butacas otras dos personas; si son tres, tres; si Uno, uno. Y- el público, con una disciplina y una paciencia ejemplares, espera cuartos de hora medias horas, y a veces horas enteras, stá que puede sentarse. Esto sucede. eft Nueva York todos los días. Y por precios que no pasan nunca de un dólar, a no ser cuando se estrena una gran película, el público asiste en una de esas grandes salas de espectáculos a una función enia que ve: uña gran película, otra cómica o documental, otra de dibujos animados, uno o dos noticiarios sonoros otra película de viajes y espectáculos en la escena; por ejemplo, en el Roxy, además de unas piezas de concierto, que interpreta una orquesta numerosa, que surge desde el fondo de la sala hasta elevarse a la altura de la escena, y que mientras toca potentes reflectores van entonando, con colores, melodías luminosas, se presenta en el escenario un ballet, en el que se exhiben sesenta magníficas mujeres, que evolucionan en aquel inmenso escenario con una precisión matemática. E n uno de los balcones, rodeados de follaje, que en uno de los costados del escenario y a la altura de los- segundos pisos de la sala adornan el conjunto exterior, canta un cuarteto, ilumi- j 7 1 K k i ÜN D E T A L L E D E L ESCENARIO D E L ROXY nado expresamente por reflectores invisibles, y desde el otr. o balcón, enfrente, al otro lado del escenario, una tiple entona canciones americanas antiguas, de modulaciones melancólicas. En el Paramount, además de las películas, se exhibe personalmente Pola Negri, hablando y cantando para que la vea el público después de su enfermedad Es ése un espectáculo que encierra una gran tristeza. Pola Negri, la estrella favorita de los públicos hace unos años ahora estira cuanto puede sU popularidad, como se estira la piel del rostro ál iniciarse las arrugas, a fuerza de cosméticos y mejunjes; pero en el fondo la vejez subsiste. Así Pola Negri, a pesar de todo el aparato de propaganda que se le ha montado para poder vender su última filtto- -y ahora sí que tiene la frase todo su valor, porque será su última deja en el público el sabor amargo de lo que ya no es eso Hace esfuerzos desesperados para defenderse de su decadencia, sin poder conseguirlo, y Pola Negri, como una moderna Ninon de Léñelos, gracias a las maravillas de la técnica cinematográfica y de la química, parece la misma Pero... ¡claro que no lo es! Y el público americano, sentimental y piadoso, exclama al verla en su lucha desesperada con la decadencia -j Pobre Pola Negri... ¡Fué tan bella... ¡Fue tan buena artista... ¡Fué tan sugestiva... ¡Pero hay frases que, para las artistas, pesan más que una losa de plomo! U N RINCÓN D E LAS LOCALIDADES ALTAS D E L ROXY ADELARDO F E R N A N D E Z A R I A S