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CRÍTICA Y NOTICIAS D E LIBROS Cabo de las tormentas de Pío Baroja, por J López Prudencio. Muchachas de J Ortiz de Pinedo. Al Servicio del Pueblo del Caballero Audaz Hombres rotos del doctor Luis N de Castro. Otros libros. E s muy difícil doblar este Cabo de las tormentas, de Pío Baroja, sin contagiarse de las procelas espirituales que en el alma del autor han producido estas páginas. E s necesario, para conjurar ese peligro, remontarse sobre l a nube negra y tormentosa que truena y fulgura tan sombría, tan s i niestra y tan... lamentablemente. S i no se logra esto, se cae en el peligro de ser atraído por l a electricidad del mismo nombre, o de cargarse de la de nombre contrario, multiplicando el fragor y el desentonó de las descargas. E l observador, curioso y comprensivo, de este espectáculo necesita, si ha de atravesar la zona, tormentosa, incólume de sus estragos, aislarse. eficazmente, para ganar la altura desde la cual pueda contemplar el fenómeno con ecuánime comprensión. Y hay, por cierto, una zona, uha estrecha, senda, reducida en dimensiones, pero limpia del fangoso turbión, que se desliza por entre los espesos y obscuros nubarrones cargados de vengativo rencor, de implacable iracundia, de ciegos enfurecimientos. P o r esta zona camina el arte admirable del escritor, que v a tallando, modelando primorosamente las figuras de la fábula- o único de substantividad real y estimable que estas páginas contien e n- urdida como centro, desde donde se observa y se asiste al espectáculo proceloso. Esta fábula novelesca es muy sencilla, y- -caso raro en Ba oja- -desenvuelta entre muy escasos personajes. ¡Pero qué admirablemente trazadas están sus figuras! L a maestría peculiar de este escritor para poner vigorosamente en pie un tipo con el m i lagro de cuatro rasgos se ha superado a si misma en esta ocasión. L a figú central es un ejemplar femenino de los que rara vez se logran acabar y vivificar con tan firme consistencia. L a novela- -ya lo hemos d i c h o- -v a zigzagueando por entre la vorágine de desentonadas descargas con que aturden ¡os oidos estas lamentables tormentas que braman en el espíritu del autor. Porque se siente mejor, con mucha más viveza, el fragor de sus apasionamientos y enconos, que el del espectáculo que describe. Pero, al fin, como si el cielo se despejara súbitamente, calla el estrépito y amanece u n día de arte, sereno y espléndido E s el último capítulo de k obra. M u y breve, pero es uno de. los más bello que han salido de la pluma de este escritor. D a pena ver un capítulo de esta calidad estética sirviendo de contera a unas páginas tan lamentables. Siempre hemos sido enemigos de que se desn a t u r a r e y profane el arte con los menesteres de los apostolados doctrinales. A l g u n a vez l o hemos expuesto en estas páginas. Sólo cuando de tal manera se derive la doctrina de la creación estética que no pierda ésta nada de su severa prestancia puede admitirse. Pero una y otra yuxtaposición monstruosa en que las ciénagas de ios apasionamientos salpique a cada paso la mansión sagrada de l a emoción estética, no tiene nunca disculpa. Pero mucho menos en éste caso, eñ que l a creación estética está tan absolutamente separada de los lodazales yuxtapuestos, que solamente el empeño del autor los relaciona. Mientras la pluma con que se escribe este lindo esbozo novelesco se moja en una limpia inspiración estética, la que traza las páginas en que se mueve la máquina de los truenos parece mojada en los albañiles de donde salen los murciélagos de todos los tiempos y demás libelos clandestinos Pero con menos bizarría. P o r que estas páginas ven l a luz cuando están v muertos los moros que reciben sus lanzadas, y, como si esta impunidad no fuera bastante, contra posibles represalias, también cuenta el denodado paladín con la ley de Defensa de l a República. Lopes Prudencio. M U C H A C H A S por J O r t i z de P i n e d o -L a Biblioteca Hernando acaba de dar A la publicidad una nueva obra del- fecundo y notable escritor J O r t i z de Pinedo. L a presentación es de sumó buen gusto. E l libro encierra una bellisima narración novelesca, que deja u n grato sabor en quien lo lee. Sencillamente, con prosa amena y fluida, O r t i z de Pinedo nos ofrece un trabajo l i t e r a r i o nó exento de interés y curiosidad, como todos los suyos. t pinta su autor con indiscutibles aciertos psicológicos las s i luetas de no pocas señoritas modernas, y los desenlaces de su vida los lleva a feliz término con t i no indudable. E l libro, grato y muy bien escrito, entretiene por su amenidad y desenvoltura. L a s horas que se invierten en su lectura constituyen un fino deleite y no pasan en balde. E s obra J. ORTIZ DE PINEDO más amena e instructiva que profunda y complicada, y seguramente en el bello sexo tendrá una acogida cordial y efusiva. N A C I O N A L -H a n sido publicadas las notas descriptivas de las siguientes adquisiciones hechas en 1 9 3 0 y 1 9 3 r por el Museo A r queológico N a c i o n a l V a s o árabe encontrado en Jerez de la F r o n t e r a por D Ramón Revilla y V i e l v a Inscripciones romanas de Talavera de la R e i n a por D Casto M del Rivero. Colección de antigüedades egipcias, grecorromanas, romanas y cristianas, donada por fray Francisco Roque Martínez por doña Felipa Niño y Más. Colección de antigüedades griegas y romanas que perteneció a los Sres. Manrique de L a r a por D Ramón G i l M i q u e l Columnas esculpidas románicas, procedentes del Monasterio de San Pelayo de Antealtares (Santiago de Compostela) por D L u i s Vázquez de Parga. Zarcillos, colgantes y otras joyas de d i versas épocas por D Ramón G i l M i q u e l E s c u l t u r a de mármol, romana, que representa a Baco, hallada en Torrente (V a lencia) por D Francisco Alvarez- Ossorio AL S E R V I C I O D E L P U E B L O D o s libros del Caballero Audaz. -El Caballero Audas ha editado dos nuevos volúmenes de l a biblioteca que titula A l Servicio del Pueblo en la que glosa sucesos de l a actualidad política. Se titula el que apareció primeramente ADQUISICIONES DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO En MUCHACHAS tidismo, que hace pe- ligrar el orden y l a tranquilidad del país por llevar adelante sus antipatías y sus odios. E l Sr. Carretero cree que la salvación está e n u n Gobierno de h o m bres templados que estén a igual distancia de toda dictadura y de todo olvido del Poder. L a Guardia civil- -dice- -es el símbolo del Estado y de la L e y l a República debe ser para todos y se impone una tregua santa en las estridencias y l u chas de los diferenEL CABALLERO tes grupos. AUDAZ E l tomo más reciente se titula L A S R E S P O N S A B I L I D A D E S D E L E R R O U X E l autor, tachado de lerrotixista, se sincera de este encasillamiento, -pero manifiesta su creencia de que es Lerroúx una esperanza de España. Comenta el discurso de la plaza de toros, y, relacionando su tesis con los hombres y sucesos del momento político, hace atinadas observaciones y sienta valientes juicios. Estos libros están escritos con el estilo fuerte y enjundioso que caracteriza la obra del Caballero Audaz. L a l i t e r a t u r a queda un poco supeditada a la necesidad de decir Cosas y decirlas en el menor espacio. H O M B R E S R O T O S por el doctor L u i s N de Castro. -Prologado por el eminente fisiólogo D José- Verdes Montenegro, otro médico de la especialidad, discípulo del prologuista, y a lo qué se ve aventajado, D L u i s N de Castro, ha lanzado a la publicidad una obra suya, que lleva por título H O M ARES ROTOS. P i n t a en ella el autor, con prosa galana y llena de interés, no solamente para íós médicos, sino para satisfacer la curiosidad de quienes son legos en la materia, la emoción, el dolor, la enfermedad, el deseo de v i v i r y la muerte del tuberculoso. Con vigorosos trazos, D L u i s N de Castro refleja exactamente los impresionantes dramas que la deleznable enfermedad proporciona a los enfermos por él asistidos. HOMBRES R O T O S constituye un volutaen de curiosidades vibrantes de emoción, pues de tales pueden calificarse aquellos seres que, caen presos de la tuberculosis- -palabra temible, llena de inquietudes y amenazas- primeramente al hacer acto de presencia l a enfermedad; más tarde porque, con una apariencia de curación, siempre han de verse entristecidos por el temor a la recaída, el mortal recelo y l a ansiedad inacabable. M u y bien escrito, muy interesante de contenido, lleva colofón del también prestigioso especi a lista d o c t o r J u l i o Souza. E l hecho de que avalen l a obra del Sr. D e Castro eminencias tan destacadas, ya es una garantía de acierto en la labor digna de encomio del autor del libro. Está dedicado éste a l ministro de Instracción pública, señor Domingo. HOMBRES ROTOS un escritor aborda diferentes temas, relacionados con las actuaciones de los partidos de extrema izquierda, censurando su furioso par- ENTRE LA DICTADURA Y LA ANARQUÍA. El DR, LUIS N. DÉ CASTRO