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í y botones; los primeros, al final del escote y en la cintura, y los segundos cierran el cuerpo, las mangas, la falda, y son de metal, grandes, chicos, planos o abombados; los de cristal transparente de color distirito al del vestido dan a éste cierto aire coqueto, que satisfará a todas las mujeres. L o s escotes carecen de importancia; solamente aparece el cuello cuya base se esfuma entré la tela; la forma cuadrada está en auge: l a redonda ha desaparecido; pero l a linea puntiaguda se mantiene en su sitio, a condición de ser mucho menos prolongada que l a de invierno. L o s cuellos y las chorreras tienen peor éxito, por lo cual aconsejo que no se empeñen en pedirles colaboración. L a s mangas son curiosas; es él solo adjetivo que viene a los puntos de la pluma, puesto que no son bonitas. L a moda busca el medio de ensanchar los hombros, y encarga a esas pobres maiilgas esta nueva fantasía; para ello se utilizan volantes, frunces o pliegues. Protesto enérgicamente contra la linea que nace de este absurdo. C o m o hay otras cosas nue, vas, finas y bonitas, espero (sin seguridad) que las mujeres vuelvan la espalda a esas tendencias de m a l g u s t o P e r o tranquilizaré á las que quieran vestirse a la última moda, aunque no sea afortunada, diciéndoles que los v o lantes y globitos son respetables siendo poco voluminosos. Para tener mangas cortas es práctico unir los puños con automáticos a la parte superior, para desprenderlo cuando convenga. O t r a idea F r e g o l i el vestido abierto por el centro se une con u n lazo al talle; como el vestido se separa al moverse, poniéndose fondos de distintas telas y color se obtendrán fáciles variaciones. Extraordinarios encantos rodean nuestros vestidillos de noche; los boleros cortos sin mangas y las esclavinas que no pasen de media espalda, hechos con la miáma tela del vestido. E s t a serie de posibles transformaciones es muy interesante, y ruego a ustedes que piensen en ellas cuando les llegue la hora de decidirse. L a s faldas son de una sencillez asombrosa; caen rectas, emendóse a las caderas sin ajustarse por detrás; el vuelo en forma empieza muy bajo. N a d a de cortes ni de incrustaciones, nada de nada. E s t a es l a verdad, y yo no sabría desfigurarla, porque mi obligación es ser sincera. Volviendo un poco hacia atrás, recordaré a ustedes que hubo un tiempo en que el cuerpo era de una sobriedad lastimosa, con su escotillo en pico, mientras l a falda recargada tenía suma importancia; hoy sucede lo c o n t r a r i o el cuerpo se adorna mucho, mientras que a la falda le corresponde la nota de sobriedad. L a silueta 1932 es ésta: hombros anchos, mangas complicadas en la parte superior y lisas hasta las manos: talle fino, sin flexibilidad, casi rígido y ligeramente indicado sobre su debido sitio; l a falda cae de u n modo natural, a pesar de su amplitud postiza. C o m o este conjunto no me satisface por completo, sueño en lo que me concierne, en subrayar lo que pueda para vestirme a la moda, sin caer en el ridículo, y digo a ustedes lo mismo: no sigan al pie de la letra las líneas que mi deber ha trazado. ¡C ó m o me gustaría saber que, lanzadas a descubrir el objeto soñado lo han descu bierto ustedes gracias a mis indicaciones! r vi TERESA CLEMENCEAU TRAJE D E LANA COLOR G R E GE C O N EFECTO D E BOLERO N E G R O CINTURON D E CUERO B A R N I Z A D O D E N- EGRO. MODELO HEIM
 // Cambio Nodo4-Sevilla