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-Boyd Comstock- -obser á- que es uno de los mejores, entrenadores del Oeste, me dijo que no sólo era usted un perfecto corredor, sino que llegaría a correr una milla en cuatro minutos y cinco segundos. Venzke se sonrió. -Se lo agradezco; pero temo que será imposible. Tengo algunas faltas que corregir todavía y mucho que aprender. -Me dijo usted que siempre. le ha gustado correr, ¿no es cierto? El extraordinario éxito de un corredor que no ganaba nunca- -Sí- -contesta- Me gusta correr y pensar al mismo tiempo. Mientras corro pienso Utt joven de aventajada estatura- -seis pies- -Estoy dé acuerdo con usted, en que en mis estudios y en mi carrera. Además, el j dos pulgada? con un peso de 165 libras- -Mike Sweeney es un gran entrenador, ¿pero correr es muy interesante en sí. Nunca me se levantó de su asiento, atravesó la habita- no es posible, que haya en usted alguna habi- olvidaré de aquel día, en el Madison Square ción, y me dijo: M i hombre es Gene Venz- lidad para que en dos años nada más empe- Garden, cuando corrí la milla en tan poco k Nada había de pretencioso en el tono zase a batir records? tiempo. No tengo estilo fijo; a veces, al de su voz; modesto, tal vez inconsciente- -Me gusta correr y nací para correr- -empezar, pienso en la velocidad máxima que de que todo el mundo en aquella sala del contesta a mi pregunta- Pudiera salir. ¡ai- quiero alcanzar y la sigo constantemente. A Nueva York Attiletic Club no quitara la roso, en cualquier circunstancia, pero son los veces me dejo llevar y dependo de la velovista del que después de haber batido todos pequeños detalles, la preparación final en cidad que pueda desarrollar en la etapa los records con trece victorias consecutivas, forma y estilo, lo que hace a los campeones. final. Pero aquella carrera en el Madison se ha convertido, en una nueva y popular Me acuerdo todavía de la vez primera en Square Garden la tenía planeada con una figura. Venzke no es un veterano rudo y que Mike me, llamó, buscando conocer mis semana de anticipación. Decidí mantenerme, prosaico, o un competidor demasiado atre- inclinaciones. Tal vez viese que lo tomaba atrasado en las seis primeras etapas y gavido, o demasiado tímido, que ha luchado en serio, por lo que empezó a entrenarme en narlo todo en las cinco restantes. No pencon constancia por alcanzar la meta. Nos seguida. Me mostró cómo doblar y exten- saba en records. Cuando llegó el momento encontramos con una mezcla extraña de ha- der la zancada de unos seis pies, a más de empecé a avanzar, hasta pasarlos a todos. bilidad y agudeza, modestia y ambición, se- siete. Es fácil comprender la diferencia. De pronto oí el griterío del público y creí renidad y atrevimiento, todo mezclado con También me dio consejos sobreda forma de que alguien me pisaba ya los talones. Miré, un aire de jovialidad extraordinaria. descansar, corregir los hábitos respiratorios pero no vi a nadie; sin embargo, seguí auDesconocido, hace un año, el joven Venzke y. todas esas cosas que son de tanta impor- mentando el paso. Las aclamaciones iban en atravó los umbrales de la fama en el mun- tancia. aumento; me pareció ver al público de pie. do deportista al establecer un nuevo record Estaba seguro que alguien me alcanzaba. en carreras de una milla: cuatro minutos y Creo que corrí la última media milla en cosa diez segundos, a lo que no ha podido llegar de dos minutos y dos segundos. A l final me ni el gran Paavo Nurmi. -Venzke nació de sentía bien del todo; no estaba agotado. Me migrantes germanos. Hace ocho años, sisorprendí tanto como los millares de especguiendo un camino incierto, Venzke y su tadores, al ver que corrí en cuatro minutos familia fueron a parar a la aldea de Little y diez segundos. Oley, Pensylvania, cerca de Pottstown. Siem- ¿Qué régimen sigue para mantenerse pre ansió seguir en la escuela, -pero tuvo en buen estado? que abandonarla a los quince años para- -N i fumo, ni bebo, naturalmente. E n ganarse el sustento. Años más tarde, volvió cuanto a lo demás, nada especial. Traté de a, la Escuela Superior de Pottstown, donde ponerme a régimen, pero no me dio resulrápidamente ganó el tiempo perdido, obtetado. Como una comida regular y sana. Lo niendo este año distinciones honoríficas. Se mas importante es no cargar el estómago. graduará en el mes de junio corriente. Así Es este un error que muchos cometen. No se compendia la biografía de Gene Venzke, como nada durante cuatro o cinco horas anposiblemente, el más grande corredor de una tes de participar en una carrera. milla que se recuerde en los anales del de- ¿Prefiere correr bajo techo o al aire porte. libre? -A l aire libre, desde luego. Se respira Cuantío Vanzke dice: ¡Oh! No ha sido mejor. No me molesta el calor. Es más fácil más que suerte- -el que lo escucha admira su aflojar los músculos en un día templado. sinceridad. Quise obtener- algunos informes de Mike- -Hay algo más que suerte al correr una Sweeney sobre u brillante discípulo, que milla en cuatro minutos y diez segundos- -será una de las mayores atracciones en las observo yo a mi vez. próximas olimpiadas de Los Angeles, fíe se puede, ser s i n i r a la p l a y a ¡N o lo d u d e- -N o en mi caso- -añade- En primer aquí su opinión: usted. B a s t a u s a r J u g o- c t é l i o í o I n t e a en lugar, siempre me ha gustado correr. Cuant o n o b r o n c e a d o p a r a que a p a r e z c a l a p i e l- -A l empezar, -Gene se encontraba en fordo iba al trabajo corría, y al regreso hacía d e l i c i o s a m e n t e tostada, c o n el c o l o r exacto ma excelente. E l alcance de la zancada y la ló mismo. Me encanta andar a pie. Y en seque i m p r i m e é l a i r e d e l m a r P e r o a s i c ó m o economía de esfuerzo eran algo extraordié s t e quema, agrieta. y pone e l- c u t í s ordinagundo lugar, siempre he tenido tiempo para nario; tiene el corazón y pulmones, de un rio, el J o g o do Ijoto lo d e j a suave, m a t e coprer, no por calles apretadas y llenas de buey. Su capacidad recuperativa es sorprensin granos, pecas n i arrugas. T o d a- i m p e r gente, sino en campo abierto, donde hay f e c c i ó n de l a piel, desaparece p o r c o m p l e t o dente. Su corazón y pulmones vuelven a un montes y valles y donde se puede pensar a A m i g a l e c t o r a p ó n g a s e mo renita e n este estado normal, después dé una práctica prola vez que correr. Pero el mejor golpe de t i e m p o y a ñ a d i r á n u e v o s e n c a n t o s a s u belongada, con la misma facilidad que los de lleza, l u g o d e T j ó t o e n r a c h e l d a é l m a t i z suerte fué encontrándome COR Mike Sweeuna persona que haya corrido veinticinco t r i g u e ñ o que t a n t o f a v o r e c e y e n t o n o o c r e ney, el famoso entrenador y director atlétiyardas. Pero esto no es todo. Se deleita con o bronceado da un agitanado enloquecedor. có de mi escuela superior. Casi todo lo que Jul J u g o d e L o t o se h a l l a en t o d a s las b u e correr por el placer que le proporciona y es he hecho corresponde a M r Sweeney, quien n a s p e r f u m e r í a s y d r o g u e r í a s S i le i n t e r e s a siempre el mismo, gane o pierda. S i fuera rt o sólo es uno de los mejores entrenalores v e r folletos, p í d a l o s a I N T E A A p a r t a d o 82, de esos que se desaniman con Ja derrota no Santander. -AURISTELA. ie todos los tiempoSj sino también esta clase ocuparía hoy el lugar en que se halla, ya cíe hombre que lo sacrifica todo por ayudar que hace un añp apenas ganaba un premio. ai necesitado. Y hoy cualquiera se maravillaría de ver- -v; Cuándo empezó usted a correr con cómo recibe el triunfo. Dice que gana exregularidad? -pregunto. periencia y que goza con ello, pero su am- -Hace diez años, cuando tenía trece de bición, con todo, es ilimitada. Cuando quiere descansar no busca una silla o el edad. IJsbía corrido algo antes, pero un día auto. Se pone unos pantalones y corre tres decidí ver si podía correr cinco millas de o cuatro millas. -Srantland Rice. un tirón. Es bastante para un muchacho de trece años, pero lo hice sin cansarme, y (Exclusiva para A B C y para La North j vaya si ijie gustó! American NewspG per AÚiamc. ATLETISMO GENE VENZKE, E L HOMBRE RELÁMPAGO 1 Vera nearite... s i
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