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Primeras El Jurado de la Exposición medallas de la E x p o s i c i ó n Nacional, Nacional de Bellas Artes ha otorgado ya las primeras medallas de dicho certamen. He aquí a tres de los artistas agraciados. V Don Aurelio Arteta, primera medalla en la sección de Pintura. (Foto Amado. terarios nada menos que eh l a poesía, y Hoy se le debe recordar en sus libros primeros, en su libro de verso Al filo de las horas, El alma que vibra, en sus novelas poemáticas Lejanía y Hacia la estrella, libros que recordaba hace poco en estas mismas páginas un periodista ejemplar: Daranas. E n todos sus reportajes, cerca del desg a r r ó n cínico, del perfil rápido y de provisionabüidad del momento, había un patetismo, una finura, una esbeltez reveladoras de que él concebía el reportaje como una especie de lírica aplicada de gesta de la contemporaneidad y poesía sorprendida andando. Físicamente, los divinos maleficios del poet? frente a una sociedad desinteresada por pleitos intelectuales, por el estúpido desdén de los que a sí mismos se pregonaban Don Joaquín Valverde, primera me dalia en Pintura. Don Enrique Peres Comendador pnmera medalla en la sección de hsettt tura. (Fotos egrí. cuello; nadie le hubiera reconocido eh aquel hombre que llevaba una pequeña barba r o mántica, descuidada mil veces como un bosquecillo salvaje y cuidada otras como ú n parterre de coiffeur. i Q u é sirenas le han llamado con voces de silbato preparándole l a encerrona de l a última aventura? Nombrado a estas horas cronista de santos, desde el otro mundo s i n Colón posible, podrá ver cómo se le recuerda al otro lado del Pirineo azul, desde un café oscuro de Madrid. Cómo se le recuerda y cómo se le comprende. Como, f a miliarizados con sus crónicas y con sus l i bros, veíamos muchas veces aparecer por la tertulia a su fantasma, y con asombro del camarero, decíamos al a i r e -V e n por aquí, Alberto; ¿q u é hay de cosas CESAR G O X Z A L E Z- R U A N O eñ posesión de las fórmulas del verdadero arte, Albert Londres tenía mucho de un pequeño Baudelaire de los trenes, de los paquebots, de un Yerlaine de l a era del cemento. E r a o es, indolente, trabajador desigual, abandonado y petimetre, con ese alto y conmovedor sentido del verdadero dandy, que tiene el orgullo de ser superior a los elegantes presentándose un día mal rasurado o con los bolsillos de l a americana cargados de periódicos. E r a muy propicio a las grandes pasiones, que de tan grandes como son mueren, aproximadamente, a los diez y ocho días de nacer, y nadie, al fin, hubiera creído que aquel hombre qué simbolizaba las últimas conquistas del espíritu tomadas al tiempo y al acento de l a época, en aquel hombre calvo cuyo desquite capilar eran unos pelos largos y rizosos por las sienes y el Asamblea nacional de Veteri nana. Para conmemorar el primer adversario de la creación de la Dirección General de Ganadería se celebra en la Escuela Superior de Veterinaria una Isamblea, organizada por la Asociación Nacional de esta especialidad. Un aspecto de la sala durante ta sesión inaugural. (Fotn Duque.