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A B C. J U E V E S 9 DE J U N I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. E l Sr. C O R D E R O B E L Quien diga esd es un. canalla. (Se produce una confusión grande, y el Sr. Besteiro logra imponerse y dar por terminado el incidente, oyéndose, sin embargo, frases que se cruzan entre los diputados, de una gran violencia. E l Sí- B E S T E I R O invita al Sr. March para que se conduzca con arreglo a lo expuesto en su carta, y en consecuencia, que sólo permanezca en el salón de sesiones mientras use de la palabra. Entonces el Sr. A L E M A N Y explica que el Sr. March se encuentra en el salón porque creyó que la Cámara lo había acordado de esta manera, sin invitación, pero que no tiene inconveniente alguno en. ausentarse. (Así lo hace el Sr. March. Continúa el Sr. C O R D E R O B E L y manifiesta que, en vista del ataque que dirigió el Sr. March al Sr. Galarza ante. el pleno de la Comisión, él entendió que este último diputado debía inhibirse en su actuación como miembro de aquélla. Pero esta invitación n la aceptó la Comisión y la recogió el Sr. Galarza. Hace referencia a la declaración prestada ante la. Comisión por el ex policía D. H o norio Inglés, que marchó a Oran pagado por la Dirección General de Seguridad. Añade en su declaración qué el Sr. Inglés se refirió a un diálogo que había Sostenido con el Sr. Galarza, y en el que tuvo que decirle Pero D. Ángel, si no tengo más remedio que decir la verdad. Pide que se declare nulo. todo lo actuado etl la parte en que intervino el Sr. Galarza, y solicita el testimonio de los vocales de la comisión de Responsabilidades, Sres. Royo Villanova y Centeno. Solicita que venga a la Cámara. el expediente en la parte que se refiere a la actuación del Sr. Galarza, para que la Cámara lo estudie con todo el detenimiento posible. Por último, lee el voto particular, que no admitió la comisión de Responsabilidades y que él firmó con todos los fundamentos en derecho de la concesión del monopolio de tabacas en las plazas de soberanía de M a rruecos. En ese voto dice que la sanción por dicho monopolio la impuso el primer Gobierno de la República, declarándolo caducado; pero que luego el mismo Gobierno otorgó el mismo monopolio por un tipo mucho más bajo que el que abonaba D. Juan March. E l Sr. A Z O R I N presidente dé la comisión- de Suplicatorios, dice que lo que se pretende es alargar el debate, involucrando todas las cuestiones. Añade que la comisión de Suplicatorios oyó dos veces al; Sr. March, una de ellas por deseo expreso del Sr. Rey Mora. Asegura que las dos comisiones, la de Responsabilidades y la de Suplicatorios, han tenido indicios vehementes de la responsabilidad del Sr. March. Insiste en que hay delito de cohecho, ya que el Sr. March consiguió los informes favorables para el monopolio por dadivas que hizo. L a Comisión tuvo documentos suficientes en que apoyarse para redactar su dictamen. (El Sr. Rey Mora interrumpe. al orador vivamente. E l Sr. A Z O R I N continúa, su discurso, y en parteada, la razón al Sr. Rey Mora, pero la comisión de Suplicatorios, cuando pidió a la de Responsabilidades documentos probatorios los obtuvo, como lo demuestra una carta firmada por el general Primo de R i vera, en la que se hablaba de ciertas dádivas del Sr. March. (Estas palabras son subrayadas con grandes rumores, y muchos diputados piden que la carta se lea en el salón de sesiones. E l Sr. R E Y MORA rectifica. Niega que se intente un aplazamiento de un asunto que ya debiera estar liquidado. Asegura que la comisión de Responsabilidades es la única que puede tratar con suficiente conocimiento el 1 1 Inmediatamente se lee el acta de la sesión secreta anterior, que es aprobada. Anuncia el Sr. B E S T E I R O que se va a ¡dar lectura al dictamen de, la comisión de Suplicatorios, en el que se pide la autorización oportuna a la Cámara para el procesamiento de los señores March y Calvo Sotelo, pero antes dice que tiene que ciar cuenta de un telegrama que le ha dirigido el Sr. Calvo Sotelo. E l telegrama es leído por uno de los secretarios y provoca grandes murmullos de los diputados. Se dice en él que la Cámara francesa acaba de perdonar a cuatro diputados comunistas, y, en cambio, la. Cámara española, para sonrojo de sus diputados, mantiene a uno de éstos alejado de las deliberaciones. Inmediatamente el Sr. B E S T E I R O ordena la lectura de la carta del Sr. Gil Robles, ya conocida, en la que pide que la sesión sea pública, ya que afecta a la honorabilidad de un miembro de la Cámara, y éste se muestra deseoso de que todo el mundo conozca el fundamento de las acusaciones que se le hacen; y, asimismo, ruega a uno de los secretarios que lea otra carta del Sr. March, en la que- solicita, en primer término, que se le autorice a su defensa y, en segundo lugar, promete que se retirará del salón de sesiones tan pronto como la Cámara se disponga a juzgarle. E l Sr. B E S T E I R O manifiesta que ante la coincidencia de las dos peticiones, la del Sr. Calvo Sotelo y la del Sr. March, se considera obligado a someter el asunto a la Cámara, pero antes invita al Sr: Gil Robles para que defienda su proposición, si lo cree conveniente. E l Sr. G I L ROBLES usa de la palabra brevemente y apoya- el deseo del Sr. Calvo Sotelo, fundándose en que se han empleado argumentos falsos contra la honorabilidad de ese diputado y cree oportuno que la opinión pública escuche las razones en que se basa su defensa. Pregunta el Sr. B E S T E I R O si la propuesta del Sr. Gil Robles se toma en consideración, y entonces el Sr. RODRÍGUEZ PERÉZ dice que desde el momento en que hay un artículo del reglamento que prohibe la publicidad de estas sesiones, no se puede acceder a lo solicitado, si hay un solo diputado que se muestre disconforme. Como la disconformidad es manifiesta y, además, explícitamente lo dicen así los señores Prieto, Balbontín y Pita Romero, la Cámara acuerda que la sesión sea secreta. Se pasa a la petición formulada por el- señor March, y la Cámara se manifiesta en un sentido afirmativo; mas el Sr. B A E Z A M E D I N A jefe de la minoría radical- socialista, dice, en. nombre de ésta, que no se trata de juzgar al Sr. March, sino de conceder o no el suplicatorio para procesarle ¡t e niendo esto en cuenta y, -asimismo, la incompatibilidad de la Cámara con dicho señor, que fué votada hace tiempo, cree que el Congreso debe pronunciarse en el sentido de no admitir en su seno al Sr. March. Interviene el, Sr. PÉREZ M A D R I G A L de la Comisión, y, al comparar el caso del Sr. March con el que ya se juzgó del señor Calvo Sotelo, se produce un vivísimo incidente, que la presidencia corta a campanillazos. E l Sr. M A U R A manifiesta que los casos Son absolutamente distintos, ya que el señor. March es un diputado y, como tal, tiene derecho a ocupar un sitio en la Cámara para defenderse. Agrega que le parece bien la segunda parte de la carta del Sr. March, en la queéste promete que se retirará del salón de sesiones tan pronto como haya evacuado su defensa. E l Sr. R E Y M O R A emplea los mismos argumentos que el Sr. Maura, y dice que D. Juan March. es diputado, -pues no está procesado, y mientras no se conceda el suplicatorio está en las mismas condiciones que cualquier otro miembro de la Cámara. Se procede a la votación ordinaria, y la mayoría se pronuncia en el sentido de admitir a D. Juan March para que se defienda, con la excepción de nueve socialistas y de la minoría radical- socialista, si bien deutro de ésta votan con la- mayoría los Sres. Pérez Torreblanca y Galarza. L a minoría de Acción Republicana se divide, también, al emitir sus votos. E l Sr. PERÉZ M A D R I G A L solicita que se aclare el alcance que ha de tener la intervención del Sr. March en el debate, y el P R E S I D E N T E ordena una nueva lectura de la carta. E l Sr. G A L A R Z A explica su voto, y dice que aun hallándose conforme con. la petición del Sr. Baeza Medina y compañeros de minoría, ha votado por la admisión del Sr. March porque lo cree de su deber y asimismo hubiera dado su voto para que l a sesión- se hiciera pública. El voto particular del señor Rey Mora- El señor March entra en el salón de sesiones Se da lectura del voto particular presentado por el vocal de la comisión de Suplicatorios Sr. Rey Mora. Hay que advertir que el dictamen de la Comisión viene firmado solamente por cuatro miembros de la misma; otros tres se inhibieron, y el Sr. Rey Mora formuló voto particular completamente disconforme con el dictamen. Cuando se dispone a usar de la palabra, el Sr. Rey Mora, entra en el salón de sesiones el Sr. March, a quien fueron a buscar los diputados Sres Álemany y Arroyo. L a presencia del Sr. March es acogida con largos murmullos, que el presidente corta con insistencia. E l Sr. March ocupa un escaño detrás de la minoría federal. E l Sr. R E Y M O R A (radical) defiende su voto, y afirma que la. comisión de Suplicatorios no ha tenido fundamento de ninguna clase para dictaminar en el sentido de la concesión. L a comisión de Responsabilidades, al dirigirse a la de Suplicatorios, fundaba la petición en una nueva figura de delito, -que no existe en ningún Código del mundo y que es un verdadero disparate jurídiccu Esa nueva figura de delito la llama la Comisión inducción a la prevaricación Manifiesta, que tal disparate en Derecho no merece ser refutado, pero lo analiza y dice que la comisión de Responsabilidades, como no logró desvirtuar las afirmaciones que el Sr. March hizo en sus graves declaraciones ante ella, acudió a tal subterfugio para conseguir el suplicatorio. Alude a los miembros- de la Comisión que. se manifestaron disconformes con el dictamen, y entre ellos, los señores Royo Villanova, Cordero Bel y Simó Bofarull. E l S r C O R D E R O B E L (radical) pide la palabra: Dice que, como miembro de la comisión de Responsabilidades, se creyó en el deber de conciencia de estudiar detenidamente el expedjente del Sr. March, y por esa misma causa prestó enorme atención a las declaraciones prestadas por el acusado ante la Comisión. Tiene que declarar que esas declaraciones produjeron en su ánimo una honda perturbación, -porque las exculpaciones eran claras y manifiestas. Esta conturbación de su ánimo aumentó cuando vio que el Sr. March atacaba y acusaba a un miembro de la Comisión. (Pide la palabra él Sr. Pozas Juncal. E l Sr. P O Z A S J U N C A L interviene para una cuestión de orden, y requiere a la presidencia- para que disponga que el Sr. March río continúe en el salón de sesiones hasta que le llegue su turno para intervenir. E! diputado socialista Sr. C A N A L E S exclama: i Como que está oyendo su defensa,
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