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STILOGRAMAfr Noticiario López (Hollywood; ¡Hollywood... i H o l l y w o o d L a ciudad que apenas ha cumplido los veinte añt- s llama al mundo con, su bocina- de s i r e n a ¡H o l l y w o o d! P a r a í s o dulce clima, r e u n i ó n de las vliss B e l l e z a de todas partes, g a l a n e s a p o l í n e o s ¡Hollywood a l e g r í a! ¡H o l l y wood dólares! Allá se nos escapan, como quien se escapa de casa, las muchachitas nubiles. ¡Hollywood lujo! ¡Hollywood películas! Media h u m a n i d a d suspira por el oasis refinado, por la vida fácil, por la ganancia espléndida. Q u é vale que no sea así? L o que importa es la sugestión, es decir, la fe. L o s novelistas retratan una. Norteamérica sórdida, sombría bajo el sobredorado reluciente; no importa; el reclamo puede m á s Los conquistadores vuelven sin el vellocino no importa. la ilusión está- hecha. Los Angeles nos devuelven a nuestras: actrices con el pelo color canario, la piel estirada a cirugía, la silueta de cincuenta kilos, el maquillado de falsas rubias, evas i m personales, inexpresivas, unánimes, sin el carácter personalísimo de la hembra nacional; con el uniforme de Hollywood como le llaman en Madrid a esa silueta de modisto, a- ese gesto de celuloide bobalicón; no i m- porta. Dónde querría usted v i v i r? S i se hace, esa pregunta, la. muchedumbre, fascinada, entorna los ojos: ¡E n H o l l y wood! Pues bien; López R u bio ha estado en Hollywood y, lo que. es m á s asombroso, vuel: ve. López Rubio corresponde a la categoría Pepe. L a categoría Pepe exige unos treinta, años, medidas y timitos madrileños, bastante broma en la conversación, talento que no se ostenta, estilo natural, estar al corriente de todo; charlar bastantes horas, de ¿café, un detalle propio en la indumentaria, ingenio ...fácil, conocer a todo bicho, viviente, ser del séquito de alguna g, i; an; artista. López Rubio tendría por comp l e t ó l a categoría Pepe si no se saliera de ella por lina tangente luminosa: su cultura artística a- -fondo, su sincera actitud moderna y avanzada y su labor de literato, que él disimula fingiéndoja juego. E l temperamento avalora en López Rubio la cortesanía y la campechanía de su aire de buen c h i c ó d e la ca Alcalá. r Rubio 1932 ta en los Estados Unidos de l a verdad. D o s nuestros actores han quedado bien. Ellos -no- tienen la culpa dé que algunas películas salieran mal. N o les dan tiempo para: nada. Recuerdo, que Riyelles empezó a filmar una a las ocho de la m a ñ a n a y le habían entregado su parte a las seis de la tarde del cíía anterior. Y así todos. Las E m p r e s a s como, los artistas extranjeros les cuestan- caros, -procuran hacer el mayor n u m e r ó de películas durante el tiempo de contrato y qué el rodaje dure poco: no se repite n i h g u n a escena, aunque todo esté al revés. T r e s la Casa, al contratar un actor, en realidad le co ihp ra, puesto que le obliga a pesar determinado numeró de- kilos, a tener la dentadura correcta, a quitarse tal defecto físico o a ponér sele, etc. A l ingresar el. artista en el estudio le reconoce el especialista plástico y le da el tono de tintura. córi que ha de teñirse pelo y- cara, le pone régimen alimenticio, le envía a l cirujano. Todo ello es lícito, puesto que es necesario para la labor. Cuatro los a c t o r e s teatrales son los que triunfan y desplazan cada vez m á s a los puramente cinematográficos, o sea a los que ingresaron en el cine sin antes pisar las tablas. Veo que aquí se cree lo contrario. E s t á n equivocados. Pepe Lopes Rubio, al natural. -Ahora cuatro cosas de. Plollywpod. -U n a de Nueva Y o r k a Hollywood se tal dan casi cinco días de tren, a velocidades fantásticas para la montañosa ¡España. D o s en Hollywood no hay más población que la que depende del cine, trabaja o va a trabajar en el fine, o ya no trabaja en el cine. T r e s hay extras para todo y están catalogados en su ficha. Por ejemplo, hay un extra que hace los tipos de ministro de Hacienda búlgaro, otro de barón francés, otro de asesino corso. N o representa nunca más que el papel que le atribuyeron al principio, no encarna más personaje que el único cuyo arquetipo creen allí qué corresponde al original. Claro que se equivocan. Y resultan unos ministros de Hacienda búlgaros que en Bulgaria toman por peleteros escoceses o unos barones franceses que en F r a n cia creen que son exploradores de la colonia del Cabo. Cuatro: en Hollywood todos esperan la chance, la ocasión de hacerse célebres, porque allí el único procedimiento de triunfo es la casualidad. Se puede necesitar determinadas condiciones para una película y pasar de lavaplatos a Rodolfo Valentino. H a y un actor que se enriqueció y trabaja mucho por su manera de besar la mano a las señoras. L e catalogaron como diplomático, y como salen muchos diplomáticos en las cintas... -A h o r a cuatro cosas de los españoles. -U n a la Prensa mejicana de allí- -porque hay diarios én español- secundada por parte, de la suramericana, hace campaña contra los artistas españoles ¡y contra el idioma I Dicen que el español de España es una lengua falsa y anticuada y que ellos representan el idioma auténtico; que el vos es moderno y el t ú arcaico. L a campaña se e ta agotando, porque ya se han dado cuen: Dime cuatro cosas de Nueva Y o r k -U n a los guardias tienen obligación de dar al transeúnte que se los pide cinco céntimos para el billete del Metro. D o s en las boticas íiay aparatos en que se echan cinco céntimos y sale un pañuelo. T r e s Nueva Y o r k es la, ciudad donde están metidas todas las ciudades del mundo. H a y una calle absolutamente italiana, un barrio absolutamente judío, un barrio absolutamente negro, un barrio español (mezclado con lo sur- americano, que allí es también español) y ¡u n barrio inglés! -C u a t r o no sólo hay sin trabajo sino sin esperanza Los sin trabajo son millares y millares, toman en pie en los restaurantes subvencionados sopa, café y un panecillo por cinco céntimos. Llay restaurante de éstos que está en una transversal de la Quinta Avenida, la vía de los joyeros y los millonarios. Los sin esperanza son los que han i- enunciado a todo. Se tiran junto a la pared, no miran, ni p i den, ni se quejan, ni se levantan, ni hacen nada. Mueren? Se los llevan? N o se. -y; Q u é artistas gustan m á s y tienen m á s crédito? -Siempre a la- cabeza Greta Garbo y a su lado Marlene D i e trich, Después Norma Shearer, Ruth Chatterton, Joan Crawford, los Barrymore, Chevaliér, Olive Brook y Ronald Coklman. Joan Crawíor d es menos bella de lo que da en el cine. E s roja; pero su cuerpo es magnificó. Chevaliér tiene un éxito inmenso. Los actores ¡ingleses gustan más que los norteamericanos, porque hablan mejor el idioma. ¿Se enteran los hispanoamericanos? Y por- encima tle todos esos astros el maravilloso Charlot sigue siendo la cúspide del, cine. -Dame una lista de los jóvenes que van a la cabeza de su p r o m o c i ó n d e los futuros renombres universales. Eso siempre les gusta a las chicas que bailan tango. -A h í va. Freclrick- M a r c h Alfi- ed Lunt, Ly n Fontainc, Helen Hayes, Philip Holmes, M y r i a m Hopkins, Elissa Landi. -v Leslie Howard, procedentes todos, del- teatro. Y entre los no comediantes- Ann ¡Harding, L e w Ayres y el sensacional: sucesor de Rodolfo Valentino, que se llama Clark Gable. ¿C ó m o escriben allí los argumentos? -Los argumentos- salen de las novelas y las comedias, (E l cine todavía no ha encontrado su literatura. Los modifican para hacerlos más sensacionales y. -darles rapidez y moralidad final. A vcees. no aprovechan ni compran más que el título de una obra. El crimen de la calle de ia Morque, xh Poe, no es lo que aparece en la película rotulada a s í es otra cosa. H a y litera- tos especializados. Cuando un director cree que se debe incrustar en el plan una. escena xle. celos o de ternura, o simplemente un chiste, llaman al especialista en facecias- en sentimentalismo o en celos, y éste redacta su pedazo y se va. -t ¿Y a no se hace Me mudo? -N o Y es curioso un detalle que aquí no sabéis. E l cine hablado estaba descubierto hacía años. Las casas mantenían eí