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se achacó 1 las derechas, nq sé si por exceso de malicia C de. candidez, ambas igual- mente imperdonables. Y el sector republicano de derechas, qué tanta parte tuvo en el triunfo, merced al prestigio de un apellido que hasta entonces había sido sagrado para las gentes de orden y buena fe, puso allí l a primera piedra del mausoleo de, s u desprestigio y empezó una serie de tumbos y vapuleos que el tiempo no iba a hacer sino multiplicar. La extrema izquierda, envalentonada, arreció en su campaña de propaganda anárquica, que tenía por lo menos la eficacia de molestar y cohibir al elemento más o menos sectario, pero doctrinal ce los aliados de antaño. Y al ¡legar a las precisiones de la obra legislativa pesó, como era natural, la gran masa socialista, que era el tuétano de la situación y logró en Constitución, decretos y proyectos de leyes ciar un tinte social a la República, que sin satisfacer del todo a sus inspiradores la hacía completamente incompatible con la más tolerante burguesía y el menos receloso capital. Y por si esto fuera poco, de un lado y de otro surgieron los fervores laicos con tal pujanza, que en cuestión de semanas se enteró la candida masa católica ele todo el alcance de su inconsciencia y de toda ia magnitud de su error al fiarse de unas promesas hechas por labios que no tenían: detrás n i brazos n i corazón con que responder de sus palabras. Entre tanto, en la acera de enfrente- gru nía su desencanto el sector opuesto, que creyó, la buena fe es inagotable, que. bastaba cambiar el nombre al régimen para que el pobre se convirtiera en rico y el rico en pobre, parte esta última mucho más fácil de. conseguir. Y para que 110 quedara ninguna torpeza política inédita, el país contempló atónito en una crisis una Contradanza de ministros que canjeaban las poltronas ministeriales con una soltura que Con- servaba un extraño parecido con la tan censurada por ellos en los tiempos. del régimen eclipsado. Y así, poco después de cumplirse- un año de un éxito incruento y ciudadano, se encuentran los hombres que trajeron a la República, los que hablan siempre de ella y a ella io sacrifican todo, los que indudablemente la quieren bien y desean para ella pujanza y prosperidad, con que han alejado de ella a masas tan importantes de españoles como los capitalistas, los católicos, los propietarios, los obreros no protegidos y tantos más. Y los que aún quedan a su lado, se preguntan con estupor hacia dónele se les lleva. ¿A la derecha? A la izquierda? ¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo? Mediten serenamente sobre este balance irreprochable los hombres republicanos de unos y otros matices, y consideren cuál es la situación de un país que se les entregó de buena fe y que necesita saber, por lo menos, qué va a ser de él. Piensen si han cumplido lo que ofrecieron cuando decían que iba a ser una República para todos. S i caben en ella o no izquierdas y derechas, católicos y laicos, burgueses y proletarios. Porque en los tiempos que corremos, habiendo aguzado, como lo ha hecho, el país su instinto político, ninguno de esos grandes estadistas que hoy nos rigen puede desconocer que todo lo que no sea sumar voluntades es restárselas, y de nadie más que de ellos será la cuípa si el día menos pensado, y con el estrago consiguiente, aplasta el debe al haber en la cuenta corriente de la República con la opinión del país. HONORIO MAURA EL CONSEJO DE ECONOMÍA- -En el ministerio dé Agricultura, los nuevos consejeros de Economía toman posesión de sus cargos. Preside el acto el Sr. Domingo. (Foto Zegrí. BODA EN SAN FERMÍN DE LOS NAVARROS. -A las. cinco y. media de la tarde, contrajeron ayer matrimonio la- bellísima señorita; Gracia de Roda y don Francisco de Paula Maestre y Gómes- M edeviela, conde de Salvatierre. (Foto Zegrí. CARRERAS J? E CABALLOS. -En el hipódromo de la Castellana, Cándida de la yeguada Figueroa, gana el premio Mar quina. (Foto Días Casariego.