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ABC. SÁBADO n D E J U N I O D E 1932. EDICIÓN D E A N D A L U C Í A P A G i 5 Cataluña ss un país- -continuó diciendo el Sr. Maurar- -propenso a las cosas a n á r q u i cas, y ¿cómo se les va a dejar el orden público en sus manos? E l Sr. Carrasco dijo que lo de los soldados no tenía importancia ninguna, porque se trataba de gente sin solvencia. E l Sr. M a u r a terminó diciendo: -Nada. L o que hay que hacer es estructurar una autonomía amplísima, pero no desarticular ni deshacer. P o r otra parte, creo que su discurso no merece le separen por él del partido. para cada artículo pediremos votación nominal Y conste que no se trata de una obstrucción no fundamentada. Y o me propongo hablar en todos los artículos con. razones y fundamentos de absoluta pertinencia, como lo he hecho hoy en el artículo primero. Como un ex diputado que se hallaba presente felicitase al Sr. Royo por su actitud: y le dijese que debe seguir por ese camino españoíista, el diputado agrario repuso: i- -Claro que s í hasta el finaL Y repito que no piensen en tener el Estatuto antes de las vacaciones. Creo, además, que cuando vienen esperando desde Felipe V tres meses más no significan nada ¿J Y o por lo menos, he puesto m i tope eri Todos los Santgs. v 1 Otra conversación interesante L a aspiración nacionalista y la incapacidad administrativa de los catalanes T a m b i é n habló el Sr. Maura con el señor Carrasco. -H a ¡estado usted- -le dijo el ex ministro de la Gobernación- -muy bien. Y o le felicito a usted por su nobleza, su claridad su valentía; usted no hace lo que los otros, que dicen una cosa en M a d r i d y otra en Barcelona. -S i creen que lo he hecho como un acto político- -contestó el Sr. Carrasco F o r m i guera- -cometen los de l a Esquerra una grave injusticia. Usted ya sabe que soy un ferviente republicano y que la política me cuesta muchos sacrificios económicos y el abandono de mi profesión. Y o sé que t n el fondo, los de la Esquerra piensan cómo yo, que soy nacionalista, y no lo niego, y el nacionalismo lo sentí en l a L l i g a con Prat de la Riba. Creo que no he estado incorrecto, y, por otra parte, ustedes reconocerán que l a exposición de las ideas, por muy avanzadas que sean, es una cosa perfectamente lícita. Y o hablé esta tarde respondiendo ja. convicciones y sentimientos, pues me creía en el deber de decir en el Parlamento lo que he dicho siempre. Antes de hablar me excomulgó l a Esquerra; allá ellos con su conciencia, porque la mía está muy tranquila. Creo que en Cataluña han dado un mal paso. -Y o aplaudo su nobleza- -le replicó el Sr. Maura- pero no comparto ninguno de los puntos de vista que ha expuesto en l a Cámara. Sigo creyendo que este problema del Estatuto no tiene solución. -Nuestra aspiración, l a de Cataluña, es l a de que el país se constituya por nacionalidades. Creo que con ello fortaleceríamos a España. -E s t á usted completamente equivocado. E n la cuestión económica irán ustedes al desastre. E l mismo Cambó lo ha dicho en un libro admirable: los catalanes no tienen capacidad colectiva para administrarse, y usted sabe bien que los únicos negocios florecientes son los individuales. -Exacto- -contestó el Sr. Carrasco, j A lo que el S r M a u r a a g r e g ó -También sabe used, como yo, que la Generalidad ha pasado año y medio de verdadera angustia económica, y esto es un exponente de la incapacidad para regirse. E l S r Carrasco Formiguera asintió y h i zo el siguiente comentario: -E n esto tiene usted razón, porque yo, que he sido consejero de la Generalidad, aunque usted se ría, pasé por los momentos m á s angustiosos de m i vida durante l a crisis económica de l a Generalidad. ¡Pues usted v e r á cuando se apruebe el Estatuto... Antes de que pase un a ñ o vend r á el desastre y se destrozarán ustedes unos a otros. Porque, desengáñese usted: el Estatuto no lo quieren m á s que ustedes. E n casi todos los pueblos de Cataluña no le conceden importancia a esta cuestión. -Pues repito lo que ahí dentro: que so, mos y seremos catalanes, y si el problema no se soluciona con arreglo a las aspiraciones de Cataluña, eso h a b r á perdido la República. Creo que lo dije bien claro en San Sebastián. -Pues no se hagan ustedes muchas ilusiones. Pero, ¿cómo se ya a resolver el problema, cuando Maciá está jugando a los soldados y haciendo un E j é r c i t o? E l otro día- -y esto no me lo n e g a r á usted- en un pueblecito, cuyo nombre no recuerdo ahora, había cuatrocientos soldados de Maciá haciendo ejercicios. E n aquel momento apareció una pareja de la Guardia civil y Jos que jugaban a los soldados salieron corriendo y decían: ¡T r a i c i ó n t r a i c i ó n! Comprenderá usted que esto es intolerable. Ayer no se aprobó sino un artículo en una sesión de tres horas Comentaban los diputados la actitud de la minoría- agraria y de los diputados republicanos del centro, que impedían ¡a rápida aprobación de los artículos del Estatuto. L a petición de votaciones nominales para las enmiendas y les votos particulares por las. agrarios, ayudados a veces por los conservadores y los que figuraban en el grupo al Servicio de l a República, hizo, en efecto, que en una sesión de tres horas sólo se pudiera aprobar el artículo primero. Se calculaba que si esta misma lentitud era provocada en los numerosos artículos del Estatuto, éste no podría estar aprobado hasta fines de año, habida cuenta de que son sólo dos sesiones semanales las. dedicadas al problema. Claro es, que se insinuaba la posibilidad de que el Gobierno y la Mesa de l a C á m a r a apelaran a procedimientos reglamentarios para el aceleramiento de l a discusión. Puede decirse que en l a sesión de ayer sólo mantuvieron l a oposición los diputados agrarios, por el deseo de marcar bien claramente su postura, negativa de cualquier autonomía política. Los radicales y los grupos republicanos templados estaban conformes con el artículo primero presentado por l a Comisión después de recoger las ideas expuestas por el señor Salazar Alonso y otros diputados de l a derecha; de modo, que no sumaron sus votos a los de los agrarios. P o r eso el artículo sólo tuvo- doce votos en contra. H a y que suponer que en las cuestiones fundamentales, como la de la enseñanza, l a oposición aquilate hasta el último detalle, con lo que aumentará el ritmo lento de la discusión. La doctrina federal según el señor Pí y Arsuaga E l S r P í y Arsuaga nos ruega la publicación de l a siguiente nota: D Joaquín P í y Arsuaga, que por su falta de voz no acierta a hacerse o í r en el Parlamento, suplica a l a Prensa española que se sirva hacer, constar que es completamente inexacto que su buen padre, D F r a n cisco P í y Margall, sostuviese nunca en C a taluña un periódico titulado Estado Catalán, que defendiese el nacionalismo. A s í como que representa, según dicho del Sr. L e rroux, la tradición federal. Los federales de Cataluña como los federales de toda E s paña, no admiten la servidumbre, a que el Estatuto somete a los Municipios, dictándoles una ley de. administración local, cuando los Municipios han de ser los que den la ley a los Poderes regionales, n i consienten tampoco la ingerencia de los Poderes regionales en los nacionales. Una enmienda del señor Gil Robles al artículo primero del Estatuto El Sr. G ú Robles ha presentado a la Mesa una enmienda al artículo primero del Esta. tuto catalán, con l a q u e s e g ú n dijo a los i n formadores, quiere evitar que se siga rehuyendo, como pa. rece, el consignar en el E s tatuto la palabra E s p a ñ a P o r ello, la enmienda presentada por dicho diputado comienza diciendo: E s p a ñ a reconoce a C a taluña como región autónoma, etc. En busca de una fórmula E s sabido que l a cuestión de E n s e ñ a n z a provoca las mayores resistencias en l a C á mara. Esto lo sabe el Gobierno, y por eso procura conseguir una fórmula que aune las diversas tendencias. Según nuestras noticias, D Luis Bello, presidente de la Comisión dictaminadora, se propone entrevistarse con las distintas m i norías de l a C á m a r a para conocer sus aspiraciones y buscar, en vista de ellas, una fórmula armónica que permita ir a l a rápida aprobación del título correspondiente. Los agrarios, al enterarse de este propósito, manifestaron que ellos han de persistir en su actitud, contraria a fórmulas que no surjan en el mismo salón de sesiones, y como consecuencia. del debate parlamentario. Creen que l a labor que realizan en las Cortes responde a un hondo sentimiento nacional, y por eso seguirán con la presentación de enmiendas y con l a petición de votaciones nominales, ya que sólo de este modo pueden luchar contra l a Cámara, confabulada para la concesión del Estatuto. El texto aprobado del artículo primero E l artículo primero quedó redactado de la siguiente forma: C a t a l u ñ a se c o n s t i t u y e e n r e g i ó n a u t ó n o m a dentro del Estado español, c o n a r r e g l o a l a C o n s t i t u c i ó n de l a R e p ú b l i c a y a l presente E s t a t u t o S u o r g a n i s m o r e p r e s e n t a t i v o es l a G e n e r a l i d a d y s u t e r r i t o r i o es e l de l a s p r o v i n c i a s de B a r c e l o n a G e r o n a L é r i d a y T a r r a g o n a e n e l m o m e n t o de p r o m u l g a r s e este E s t a t u t o 1 Otras informaciones Un manifiesto de las Casas regionales H e aquí el manifiesto redactado por las Casas Regionales de M a d r i d E s p a ñ o l e s Como en n i n g ú n otro momento de nuestra Historia, precisa que nuestra soberanía en función sea la suprema garantía de l a unidad y de l a integridad de l a Patria. Con asión del llamado Estatuto catalán, el país, por unanimidad consoladora, ha afirmado, s i a c o s c a b o al respeto y desen- Los que esperaron tres siglos, bien pueden esperar tres meses E l Sr. Royo Villanova decía ayer tarde en los pasillos de la C á m a r a -E s inútil que los catalanes se hagan la ilusión de qü eántes del verano van a tener aprobado el. Estatuto. P a r a cada enmienda, y