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SALUDO DE LAS NOVELA, POR EMILIA PARDO SAZAN (CONTINUACIÓN) Felipe mordió ligeramente su bigote rubio. Empezaba a traOtros resistimos a ése partido fanático y de estrechísimo: criterio, bajar en él ese sentimiento singular, pero tan humano, que nos que desea volvernos a los tiempos de Ulrico; y, sin embargo, nos hemos aunado sinceramente. E l clero católico, temeroso de impulsa a dirigir nuestra conducta, no por el móvil del propio gusto, sino por el del disgusto de nuestros enemigos. que Rusia imponga a Dacia su confesión cismática, es en masa- -Sale la noticia y ¡cae en Dacia como una bomba el telegrama de Vuestra Alteza. Y el mismo ejército- -el gran baluarte del de la Agencia... Empiezo a recibir telegramas yo también, con príncipe Aurelio- el mismo ejército... lio puede adivinar que lo preguntas veladas; Stereadi me escribe, en cifra convenida, una tenemos minado. Por hoy los felipistas no se dan cuenta de su carta que parte el corazón... Aquí la tengo; se la leeré a Vuesfuerza; temen y se recatan en la sombra; es nuestro período de las Catacumbas. Y a saldremos al sol, y bien pronto. Con la. tra Alteza después... Y o la verdad, no sabía qué hacer ni qué decir... A la ventura me voy a ver a Dauff, y ¡cuál seria mi aquiescencia de Vuestra Alteza... gozo al oír de sus labios que el mismo Viodal desmentía, y con- -No he dicho eso, Miraya- -objetó Felipe. -No hace falta decir; basta no oponerse abiertamente- -se obstinación y empeño, él canard... que ya le podemos llamar así! Entonces... como sobre ruedas, señor; no había más que recapresuró a declarar Miraya- E l no oponerse es en Vuestra A l tificar, y nos traía ventajas el mismo error, porque en Dacia lo teza un deber de conciencia... Perdón, si me expreso con tanta atribuían a manejos de nuestros enemigos... Pero habíamos conlibertad. No le pedimos que alce la bandera; ¡pero no nos. la tado sin la huéspeda... L a huéspeda es Nordis... Se ha metido arranque de las manos! Nosotros la tremolaremos; nosotros se en el despacho del director de La Actualidad... y al salir de allí, la entregaremos triunfante. v- -Otro pero, Miraya... y no se exalte usted; ahora, a san- -el agente, del príncipe, el director se negaba terminantemente a la rectificación... Esto es un mal; -por mucho que yo desmienta gre fría, debe usted comprender que yo tengo razones poderosas, escribiendo allá, nada equivale a la palinodia del mismo periódico... -Señor, razones, no... ¿Se me permite hablar atrevidamente? Pues lo que tiene Vuestra Alteza son sentimientos, son heridas del ¿Y cómo ha conseguido Nordis... alma, son quemaduras de agravios, son tristes recuerdos de la Miraya se rió alto, de un modo bien poco cortesano y hasta, niñez y de la primera juventud... Cosas individuales... E n campoco cortés, y, haciendo un ademán expresivo, frotó el índice contra bio, los intereses que representa Vuestra Alteza son colectivos, el pulgar. generales: el porvenir de un pueblo noble y ansioso dé progreso... Y a Jes he dicho a Stereadi y a los otros, a los antiguos, a la 3 AI 1! ¡Y Vuestra Alteza lo comprende... ¡Si una... persona... gente adinerada y sólida, que no sean tacaños... pero hasta hoy muy desgraciada... pudiese volver a la vida... aconsejaría a Vueslo han sido... Y el que quiere conseguir algo, tiene q e afloj- ar... tra Alteza el olvido y el perdón! Que reciba yo mañana, el trigo qué me anuncian, y verá Nordis si puede sostener el embuste. Ah, señor! -continuó con efusión casi- -Le ruego a usted- -exclamó Felipe, rehuyendo por segunda lírica y variando de tono- ¡No temo yo a Nordis, y hasta creo yez una contestación explícita, que era cuanto anhelaba el inque le venzo sin recursos, con tal que vuestra alteza no me lo sinuante orador- -que dejemos eso. No me siento en vena de impida! Fuerte contra todos, débil contra uno solo... pensar en nada colectivo... como usted dice... Tiempo hay de Felipe no respondió más que ofreciendo al periodista otra copa hablar largo y tendido de política... y. un puñado de cigarros. No quería enterarle de- nada que a Ro- -L o habría, señor- -insistió Miraya- si Vuestra Alteza no sario se refiriese; no sospechaba que Miraba había seguido a la cerrase la puerta a su más adicto partidario... Mal podemos hachilena el día, de la entrevista en el jardín, ni menos que la hublar si no me es permitido ver a Vuestra Alteza. ¡Y qué interesante va a ser ahora la política de Dacia! Aquello está en punto biese, escrito aquel anónimo, en el cual creía el periodista adivinar de caramelo fino. Permítame que venga alguna vez... o, mejor la razón secreta de que Viodal desmintiese la noticia divulgada por él mismo... Mientras Felipe, a pesar suyo, sufre la influencia d tíicho, que nos encontremos por ahí, lo cual sería preferible, a causa de la bien montada policía de Nordis. Convendría tanto esas simpatías y de esos odios que desde un lejano país vienen a buscarle, Miraya ve, en su camino un obstáculo: una mujer moque creyese ese hombre que Vuestra Alteza ignora lo que se trarena, de inmensos y ardientes ojos, de silueta airosa y perturbadobaja allá! ra... Y a lo había adivinado él. Barco que no sigue la corriente... -Usted decía- -preguntó Felipe, volviendo al punto de partida de sus preocupaciones- -que Nordis en la cuestión de La Ac- -rNo crea vuestra alteza- -indicó, mientras echaba sueltos en tualidad... el bolsillo los exquisitos cigarros- -que en Dacia se han forjado la- -E l papel de Nordis en todo esto es más claro que la luz. ilusión deque sea un santo el príncipe heredero. Puede que los del- Las circunstancias no le han permitido emplear su sistema caupartido antiguo- -aunque por cuenta propia no dan el ejemplo más teloso de otras veces. Dauff, que es un parlanchín, me ha puesto edificante- -se asustasen de cualquier futesa... Lo que es los nuesa mí sobre la pista. Parece que. estaban los dos en el táller del tros, casi creo que se alegrarían de saber que vuestra alteza... en pintor Viodal, o, como aquí dicen, en los Cuatro elementos, cuan- fin... es como los demás débiles mortales. ¡No faltaría otra cosa! do el pintor, no se sabe por qué, anunció que su sobrina... Las cuestiones de mujeres... ¡pch! no tienen... -Se casaba conmigo- -añadió Felipe. Detúvose Miraya porque había visto a Felipe fruncir el ceño, y- -Justo... ¡Figúrese Vuestra Alteza el regocijo de Nordis! comprendió que estaba en terreno resbaladizo y peligroso. Como que la noticia le hacía a él la jugada... Y a veía nuestro- ¡Un matrimonió, en cambió, es tan grave -añadió suspi (partido en Dacia hundido, disuelto, y la candidatura felipista rando, como si le apenase la severidad del deber- ¿Y qué se le desechada, como tantas soluciones efímeras... A l salir de allí no figura a vuestra alteza? ¿Qué los dacios no habían soñado ya con tuvo Nordis más que soplar sobre la natural ligereza de ese algo que sería un golpe decisivo? En Vlasta se venderán pronto Dauff, que es un botarate de raza sajona, un botarate pesado; es retratos de la princesa de Albania, al par que los de vuestra altedecir, botarate dos veces ¡A trompetear 1 a nueva, a lanzarla a za, con sus correspondientes lacitos blancos y rojos... Albania, soslos cuatro vientos! Y Nordis se retiró frotándose, las manos y dantenida por Austria e Italia, desde hace años, contra Rusia, es para- do gracias a la suerte caprichosa, como que había encontrado en nosotros el símbolo de la independencia. Unir, el principado de A l Vuestra Alteza el mejor auxiliar, y ya consideraba la batalla gabania a la corona de Dacia constituye- parte de nuestro sueño nanada definitivamente, y podía pedir la cuenta en el hotel, echar cional. Con el enlace albanés, ni dos meses resiste el partido de las correas a la valija y decirle al gran duque: A dormir a pierna suelta, esperando que el Rey cierre el ojo. i Se cmtínmrá. f U 1 9
 // Cambio Nodo4-Sevilla