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IMPRESIONES DE ARTE La Exposición de Sotomayor en Parísí P llisimo de madame Hanzeur y otros varios de damas y damiselas. Uno que no lleva el nombre propio de la retratada, y sólo se llama Crisálida, ha sido comprado por el Gobierno francés para que RESENTA Sotomayor en su Exposición figure en el Museo de Arte Moderno. Dismuchos retratos, bastantes ya conocitinción es qsta no tnuy frecuente, y, por lo dos, como el del duque de Híjar y el tanto, más apreciada por los artistas, y que del duque de Alba, el primero con el mansólo se concede a las firmas extranjeras que to de la Orden de Carlos III y el segunmás sobresalen en él mercado. Verdad es que Crisálida se. merece la elección. Es una chiquilla pálida, delgada, de pelo negro y ojos de intenso y melancólico mirar. Está vestí da de obscuro, y susmanos, gráciles, se enredan, jue- ando, con las perlas de un collar. Otras perlas brillan suaves sobre el a r r e- bol de las orejas, al amparo de los mechones algo revueltos. U n agua t r a n q u i l a que parece el vasto estanque en reposo de algún p a l a c i o antiguo, sirve de fondo a esa muchacha, a la vaga hora dormida del anochecer. E n t r e la penumbra se ven balconajes, balaustradas, todo un fondo arquitectónico y aristocrático. Sobre él se destaca la figura impúber de Crisálida. Una expresión intensa reina en el rostro de la muchacha, fue parece interrogar el porvenir con c i e r t a inquietud, tal vez algo atemorizada. Hay en esta pintura como un- ístremecimiento espiritual q u e la separa d é l o s otros- cuadros y le da un alto valor psicológico. Crisálida no se abandona a las i l u s i o n e s abrileñas, y más bien parece prepararse ala defensa y a la lucha por la v i d a que en otros retratos no parece amenazar a las retratadas. Es una efigie a lg: o inquietante. Doña Catalina U r quijo de Oriol se retrató con su hijo ante un vasto paisaje que parece d o m i n a r desde una altura. E l horizonte dilatadísimo se pierde entre brumas allá a lo lejos, después de ofrecer un panorama de casas, puentes, montes, arboledas, que se esfuman en la lon 4. tananza. L a retratada se viste severamente de negro. Un collar de azabache la ciñe el cuello y cae sosteniendo un CRISÁLIDA (ADQUIRIDO POR E L GOBIERNO FRANCÉS PARA E L MUSEO D E ARTE MODERNO) H Retratos. do con el arcaico y espléndido traje de caballero del Toisón de Oro. Ambos son modelos de retratos suntuarios. Todo en ellos se reúne para dar una impresión ostehtosa. Ropajes riquísimos, fondos palatinos sobre los cuales se recortan debidamente en su atmósfera adecuada las figuras proceres de los retratados. También están alli los retratos de las duquesas de Medinaceli y Lerma, el be-