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PAGINAS DE MI ARCHIVO R E C U E R D O S DE A N T A Ñ O U N A C R I S I S P O L Í T I C A EN B A R C E L O N A Narváez a l guna vacilación aún después de recibir las cartas de. M a d r i d L a realidad, ante cuyo imperio es ineficaz toda rebeldía, le mandaba ceder y acomodarse a las soluciones sensatas y prudentes preconizadas por sus compañeros de Gabinete; pero una fatal p r o p e n s i ó n hacia el mando absorbente y despótico le empujaba ciegamente al terreno que con tan intransigente terquedad pisaba V i l u m a De ahí que el día 13 de junio escribiera a M a yans manifestándole que el ambiente creado en M a d r i d alrededor de lo que ocurría en Barcelona era debido a la influencia de chismes y maniobras de bajo vuelo. Así lo atestigua la siguiente carta, que lleva la fecha referida, y en cuyo final se ve que pretende, con una arrogancia propia de su carácter, inspirar confianza a los ministros discrepantes: INTIÓ S i! i P K D T J O J O S É I) K P I D A L MARQUES DR PIDA! MINISTRO D E KN 1844 Excelentísimo s e ñor D L u i s Mayans. Mí querido a m i g o Recibí su preciable de usted del ro, y llegaron también los papeles que contestan al marqués. Este desea i r s e he podido conseguir que espere unos días. M a ñana contestaré a ustedes todos más despac i o pero ahora es imposible, son las tres y va a salir el parte y estoy cansado de haber acompañado a S u Majestad en una procesión, que ha durado desde las seis de l a tarde hasta las once. de la noche, y desde esta hora hasta el momento en que escribo en conferencia con S u Majestad y el marqués. P a r a que sirva contar los chismes, le remito a usted una carta que he tenido de Salamanca, en respuesta a una quejosa que yo le escribí y a una amonestación que le hice por medio de Henavides. Léala usted a los compañeros, y particularmente a D Alejandro, para que vea jue no hay que dar crédito a tunantes embusteros. Devuélvame usted la carta, que deseo conservarla. Manténgase usted bueno y no tema a D n i a nadie mientras y o esté por aquí. L e abraza a usted tiernamente su amigo R. M. Narváez. Barcelona, 13 de junio de 1 K 44. Transcurrieron dos días, durante los cuales debió persuadirse el general de que las ilusiones que acariciara no tenían nías vida que la que les infundiera su deseo, y restituyendo a su espíritu la tranquilidad y el re- poso, ahogó los vehementes impulsos del sectario para dejar paso a ta frialdad y el cálculo del gobernante. L a dimisión presentada, por V i l u m a era irrevocable y sobre ella era necesario resolver sin demora. U n advenedizo que no tuviese las grandes aptitudes políticas de N a r váez habría salido del apuro reemplazando s i ministro de Estado; pero esta solución fácil y sencilla en. una crisis parcial exenta I EI. R E I N O de complicaciones, no era remedio suficiente para salvar una dificultad de volumen tan considerable. E l sabía que en M a d r i d ya era tema discutido. en todos los círculos y comidilla obligada en ttxlos los mentideros, la intriga que se suponía fraguada entré las Reinas, él y V i l u m a para restablecer por medio de un decreto dictatoria! el Estatuto de 1834. También percibía claramente que por ese motivo su prestigio estaba sufriendo mermas muy sensibles, porque, a pesar de que todos estaban percatados de que sus ideas no eran liberales, nunca creyeron iie pretendiera resucitar lo que ya estaba definitivamente sepultado. S i a esto se añade que tomó alas la especie de que sus ministros no transigían con lo que. se proyectaba, no es extraño que su autoridad padeciera menoscabos de importancia. S u instinto agudo y certero le salvó del conflicto. Comprendió que su papel quedaría aún más bajo de 1o que estaba si de repente se allanaba a prescindir de Vilúma. porque ello significaría que todo lo sacrificaba a conservar el Poder. Sus colaboradores en el Gobierno, por mucha que fuera la lealtad y el afecto que le consagraran- no. le podrían guardar el respeto que tanto necesita inspirar el caudillo. Para obviar tan graves inconvenientes, concibió el plan de convencer á los ministros de que no ambicionaba retener, el mando y que estaba resuelto a abandonarlo, L o demuestra la siguiente carta autógrafa i e figura en mi archivo: Barcelona, de junio de 1844. E x c e lentísimo Sr. D. L u i s Mayans. M i muy que- rido a m i g o Kl insistir el marqués de V i luma en su separación, y siendo necesario, pensar en- que otro le reemplace, y el estar yo disgustado, porque francamente le digo a usted que lo estoy al ver que los periódicos progresistas nos p i n tan a los ministros de Barcelona como t r a i d o r e s que q u i e r e n atentar contra las leyes al paso que elogian la n o b l e conducta de nuestros c o m p a ñ e r o s M o n y P i d a l porque dicen que resisten los golpes de Estado que nosotros m e d i t a m o s me ha- hecho suplicar a Su M a j e s t a d que mande venir a ustedes aquí. Su Majestad lo cree muy conveniente, y me ha ordenado lo diga a u s t e d e s para que v e n g a n lo más pronto que a ustedes les sea posible, a no ser que graves razones lo impidiesen, cuyas c a u s a s deja S u Majestad a la prudencia de usted el calificar. E n el caso que todos no puedan ustedes venir, es en mi concepto urgentísimo que dos de ustedes vengan; por ejemplo, M o n y usted. Arreglando ustedes sus secre t a r t a s como yo lo he hecho LA G O B E R N A C I Ó N con la mía, los negocios andarán b i e n dejen ustedes facultado al mayor para que despache lo que es curso corriente, y que remita en relación lo que los ministros hayan de despachar y. verán ustedes cómo todo camina bien, como sucede en mi ministerio, donde no hay nada detenido. M i deseo de dejar el ministerio no lleva otro objeto, y se io juro a usted a fe. de hombre de honor, que salir de compromisos que no puedo ser superior a ellos y para dejar a ustedes con más, fuerza para poder realizar sus proyectos, que yo le he dicho a Su Majestad que adopte de corazón, porque las personas que ocupan los ministerios son leales, entendidas, dignísimas. S u Majestad los ama a ustedes; yo- les ayudaré a ustedes en todas partes en donde me manden ustedes, y lo que yo ofrezco es con sinceridad para cumplirlo como hombre de honor, y como amigo de ustedes todos que soy. Que ustedes formen un M i n i s terio de personas que tengan aceptación entre las personas que quieran las reformas como ustedes las desean hacer, es provechosísimo y necesario. E n M a d r i d desgraciadamente, se ha levantado una polvareda contra los pobres que estamos en Barcelona, que hace necesario tranquilizar los ánimos, y ningún medio más prudente que dejando nosotros el puesto. De nosotros creen hoy en M a d r i d que si no fuera por M o n y por P i d a l V i l u m a y yo habríamos publicado el Estatuto. quitando los bienes nacionales para devolverlos a los frailes, y hecho otras- muchas barrabasadas. P o r otra paite, hay m i l chismes que es menester concluir, chismes efecto- de aue yo tengo muchos enemigos, y no es prudente que ustedes carguen con la odiosidad, de los que mal me quieren. P o r todo lo cual conviene que ustedes vengan y que amigablemente se procure mi reempla- S
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