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Ei. BANDIBO DE FONTFREDA. Ya. tenemos en las librerías la segunda parte de Fx RORER, la novela del bandido de la huerta vacon pincel con. Ideario de Donoso Cortés de D. Antonio Porras, por J López lenciana, que tan viva y tan vigoroso, am- transcripción colorista de Prudencio. El bandido de Fontfreda de D. Rafael Comenge. bientes, de tipos y costumbres, emprendió hace unos meses el ilustre escritor y perioCon moroso deleite, degustándolo pági- que enlazan la trayectoria ideológica de dista D. Rafael Comenge. En este, gran veterano se da el fenómena a página, hemos saboreado el Ideario las dos épocas, sin que se dejen de acusar de Donoso Cortés, que recientemente ha cumplidamente los matices y detalles de las no de una admirable potencialidad regresiva desde la cumbre de la ancianidad a los publicado el celebrado escritor D. Antonio. desviaciones y: variantes entre ambas. mozos. Dijérase que la Tarea ardua y delicada es la confección de Leyendo este Ideario se. abarca en toda años. en este hombre, que ha forzada quiesido siempre estas recopilaciones Ideológicas de los gran- su magnitud la labor de aquel pensamiento tud des escritores. Está erizada de dificultades extraordinario, hasta tal punto que desde expansión y dinámica, fortalece y rehace y rodeada de escollos. Las primeras sólo se su altura no se puede volver la vista al pa- las mejores y más fértiles aptitudes para orillan disponiendo de un profundo cono- norama de nuestro presente sin experimen- componer y para revivir. La retina sé apocimiento de la labor total realizada por el tar la sensaciop de pequenez que nos da dera con frecuencia de la pluma en las desescritor, y de un fino desde la altura de una torre el hormi- cripción es y en el y hondo sentido crí- gueante vecindario que circula por la pla- trazo de las figuras, tico, para discernir za aledaña. Fué realmente- Donólo, con: qué anima una macon acierto, en el Balines. y. con Castelar, lo más considerable ravillosa fecundidad vasto panorama de que en el orden de las especulaciones a que del recuerdo; la imauna extensa produc- se consagraron puede hombrearse con lo ginad ón se c a Id e a ción mental, cuáles más granado que produjo K) pS én: áel sin- con la misma lumson las atalayas más glo. Cuarenta y cuatro años vivió Donoso, bre de la juventud, idóríeas para obte- y su obra tiene la madurez cumplida y el y, en suma, el autor, ner, desde ellas, vi- alcance de un entendimiento que ha tras- con su facundia, su sión más completa y montado todas las cimas de la cultura con- firmeza de dibujo v su dominio del diáexacta de la obra temporánea de su vida. logo, parece un nototal. Los escollos se Desde la primera época; en que sus efér- -velista que produce salvan penetrándose el recopilador, firme- vescencias juveniles tienen acentos demole- en la fácil producmente, de la natura- dores para los embelecos óue forjan los ción de las primeras leza de la misión apóstoles revolucionarios. con el fin de ha- etapas. que ha acometido. cerlos blanco deslumbrador de sus proyecClaró es que en su Es una tarea abso- tiles, otea ya, en el otro extremo, la con- labor entra como faclutamente objetiva. trafigura que, en la realidad, ofrece la vida. tor sólido y eficaz el Cualquier matiz, Los pueblos- -dice- como los Reyes, al realismo auténtico, cualquiera influencia proclamarse soberanos, se declaran en po- porque la mayor parsubjetiva que en ella- sesión de todos los derechos y exentos de te de los pasajes los D. NAF JEr. C O M E N G E ANTONIO PORKAS intervenga la desna- todas las obligaciones: el dogma de la vivió Comenge en su turaliza, y, además, y por esto, la pervierte. omnipotencia social es siempre un despotis- tierra nativa, y, cuando no, transcurrieron Se cae en el peor de los escollos que van mo... este despotismo. realizado por un tan cerca de él que la referencia inmediata bordeando la senda de este género de traba- hombre, se llama derecho divino de los Re- valia por el propio testimonio de presencia. jos. En el de componer, con rasgos de una yes, como se llama soberanía popular cuán- Quiere decirse que la novela, ficción en parfaz determinada, una máscara falsa. do se realiza por un pueblo. te, es en conjunto más bien episodio Instó otros, un El Sr. Porras ha tenido la fortuna de su- caTambién advierte ya en la primera épo- rico, cierto, efectivo. Hubo, entre las escenas protagonista; y en su poderoso entendimiento que los tiperar las dificultades y de orillar victorio- ranos son enemigos de la aristocracia, por- roder como el se suceden apenas si se añade que en el libro samente los escollos. Donoso Cortés, como el necesario vela, y amigos de la democracia todos los entendimientos extraordinariamen- que duerme. Por eso la aristocracia por- gradación y elaliño para articularlas con la sabor de lo narrativo. Por todo es üft te poderosos, tuvo, en la trayectoria de su que elemento de libertad, y la democracia un lo cual, el interés, con su resalte- dramático, desenvolvimiento, las lógicas variantes que elemento de tiranía Ya advierte el compila- con sus tonos, a veces, festivos, con todo los avances en los caminos de la investi- dor en este caso el sentido que tiene la pala- el fondo atrayente y lleno de fresca sensagación mental van produciendo a causa sostenido con arreglo al texto de la ción de la de la dilatación y vensanche de horizontes bra aristocracia desarrollando. Y a esa épo- y vibrante vida huertana, es tan comienzo que sujeta desde doctrina Cjüe viene que cada nuevo paso ofrece a su vista po- ca también corresponde esta visión certera la atención del lector. Es fácil, el derosa. Esa rígida Y pétrea invariabilidad, de las eficacias revolucionarias: el pueblo fácil de lo que pretenden hacermucho más ver tan celebrada por el vulgo español con el creyó ser libre, y se miró con cadenas; cre- nos autores de quiosco, la novela de algunombre de consecuencia es propia de los yó nadar en la abundancia, pero los dema- ches, de bandidos de ciudad, remedosapaentendimientos mediocres, incapaces de des- gogos nó le dieron pan... Ese mísmo pue- primidos, dislocados y arbitrarios de comcubrir, en el curso de su vida, más dimen- blo a quien no dieron, parí sus tribunos ni folletines de Montepin, Feval, etc. y los resión de campo mental que la encerrada en libertad sus demagogos fué despojado de medos escritos sin arte, sin emoción, sin las angostas bordas que circundaron los su Dios por Lo de demagogos y por sus triprimeros maestros que mo dearon su angos- bunos. ¿Qué sus dieron en cambio? ¿Con estilo. tipos difícil es hacerlaresurgiro uno los estos históricos de vega de le to entendimiento. Donoso Cortés tío perte- qué llenaron el inmenso vacío? Con la ra- montes de Levante, casi siempre homicidas necía a este genero de espíritus destinados zón humana que sucumbe si la fe no la por razón de venganza o de vindicaciones a la fosilización en la forma de su primer sostiene, que desfallece si la divinidad no familiares, huidos en lo fragoso de la siemomento. Nació su vida mental respiran -la guía... proclamáis la libertad y... dais rra o en saltos continuos entre las masías, do el ambiente impregnado del ideario principio a su reinado sofocando la liber- y a los cuales; dentro de su triste condición, francés, tan dominante en la España, del un resto de generosidel pensamiento, y sujetándolo al yugo se primer tercio ochocentista. Pero tenía alas tad vuestras estériles ideas... No es extra- dadles puede atribuir un decidido y, caballey de nobleza y de poderosas. Con ellas se remontó a alturas ño que de estos entronques en la primera resco estímulo para exponer su vida y la que alcanzaron muy pocos espíritus de su en defensa del desvalido del hubajo el enciclopedista primisiglo. Descubrió horizontes dé una ampli- época, arranquen furor poderosas intuiciones libertadultrajado. Comenge puedeo hacerlo, tivo; las tud tal, qtte le hicieron remontar las bor- posteriores que hacen de su obra el orácu- milde a la soltura de la pluma une el porque das estrechas de su primer ideario. Por eso lo milagroso de la trayectoria que habían conocimiento real y directo de los persoel Sr. Porras ha hecho bien en dividir esta de seguir los sofismas de aquel siglo, hasta najes y del escenario. Como que escribiendo recopilación ideológica en dos grandes sec- las consecuencias últimas que palpamos y estas páginas se habrá sentido revivir, haciones, distinguiendo así las dos fases de brá alcanzado con la abstracción del penesta admirable evolución mental. No están padecemos hoy. samiento aquel conjunto armonioso y matiabsolutamente desligadas. Ambas acusan la Admirablemente está seguida ta ruta de zado con que espíritualmente se suele evocar poderosa intuición de este magno entendi- esté atleta del pensamiento español por el el teatro de nuestra niñez, con nuestro promiento, cuyo vuelo alcanzó siempre alturas hábil recopilador de este breve ideario. En pio ser ante nuestros propios ojos. desde las que descubre panoramas tan re- la necesidad de encerrar en poco más de bosantes de los angostos límites ideológicos cuatrocientas páginas en octavo el resuLos aficionados a las narraciones de inde su presente, que alanzan hasta nuestros men, de la ciclópea labor de aquel grande triga, de aventuras y efectos fuertes, en que tiempos. sin perder un quilate de exactitud hombre no se puede llegar a mayor éxito. la acción se conduce con gradaciones de 1 á apreciación roe su visión formula. Y está Nosotros le felicitamos, no sólo por el interés y de sorpresa, tienen en este libro el mayor mérito- de esta labor recopiladora del Sr. Porras en haber ido eligiendo, éxito, sino por la oportunidad de poner en de Rafael Comenge una novela singular y con atinada sagacidad, los íntimos nexos circulación ese ideario en estos días. Lo- típica, que o soltarán de la mano hasta d; itle fin. pes Prudencio, CRITICA Y NOTICIAS DE LIBROS 1