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A B C. D O M I N G O ia D E JUNIO D E 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. Í- A G 23 TEMAS ECONÓMICOS El colectivismo, agrario en Rusia P o r predestinación paradójica, la revolución rusa es lo que forzosamente debía ser en Rusia, dadas las tradiciones de este pueblo. Hace un siglo largo- -en 1825- una élite intelectual, reelutada en la gran nobleza, tramaba un movimiento, externamente constitucional y liberal; subterráneamente, como dice cierro agudo historiador, federal, dictatorial, socializante y enemigo de la propiedad. Todas estas características, mera larva cien años atrás, son floración monstruosa desde 1917. E n Rusia no existió la religión de la propiedad, aunque hubo la gran propiedad. É l socialismo parecía el silogismo m á s natural de la filosofía, la aplicación de la lógica al Estado palabras escritas en 1851. Porque no se conoció l a idolatría del principio absolutista de j a propiedad en Rusia fué factible una revolución social, que en Occidente se habría estimado absurda Y sin embargo, ¡qué fracaso más estrepitoso el del comunismo agrario ruso! V a mos a extractar un informe magnífico, que en Le Temps publica su corresponsal de Moscú, M Pierre Berland. Aunque la reforma agraria no interese a nuestros d i putados, si juzgamos por su. inhibitoria i n dolencia, afecta muy mucho. al país. Y conviene aprovechar los ejemplos edificantes que de cuando en cuando surgen ante nosotros. Veamos, pues, éste doloroso, de la ¡Rusia soviética. Rusia estructuró el colectivismo agrario a imagen y semejanza del colectivismo i n dustria! E l soviet socializó desde el primer momento al obrero fabril y al funcionario. N o al agricultor, por lo que los moujiks, aunque expropiados de parte de las cosechas conservaron una relativa independencia. S i n embargo, el soviet avanzó poco a poco en su tendencia absorbente, y de ahí la sorda batalla librada de 1921 a 1927 entre agricultores y Estado. E l p r i mer efecto de esa contienda fué la restricción del cultivo de trigo. E n 1928 Stalin decidió liquidar como clase al agricultor medio y pequeño, consumando de este modo la socialización, cuya primera fase había sido el fraccionamiento de las grandes propiedades. L a lucha fué feroz. E n el invierno 1929- 30, centenares de miles de familias se vieron despo seídas y deportadas al Norte. Stalin se asustó. Y en su folleto Nuestros éxitos se nos kan subido a la cabeza (marzo de Í 930) comprendió la necesidad de un alto el fuego A poco se disponía que la colectivización se hiciese libre y progresivamente, esto es, por etapas y por la persuasión. E n t r ó en juego entonces la propaganda. V e i n ticinco mil comunistas de la urbe, recorrieron los campos fundando los kolkhoses o comunidades de cultivo. Y de buen o mal grado, lo consiguieron. E n algunas comarcas, como la de Kouban, apenas quedaron agricultores libres. E n las restantes, un 60 por i c o de familias agriculturas se asociaron para el cultivo comunal. L o s kolkhoses socializan la tierra, los aperos, el ganado, la mano de obra; en fin, todo el herramental productor. Las familias sólo conservan la casa y su cercado. E l trabajo se regula por normas rígidas. Cada jornada se evalúa seg ú n un coeficiente X (por ejemplo: una jornada- de pastor equivale a media de peón, y una de peón, a media de mecánico, etcétera) L a administración de los kolkhoses se centraliza según p a t r ó n- u n i f o r m e oficinas locales, regionales y centrales. E l Estado lo prevé todo, suministra todo, regula todo: el peso de la simiente, el reparto de la mano de obra, la distribución del producto neto- -si lo hubiere- la clase de cultiyo. E l agricultor desciende a la cate- goría de obrero sin iniciativa; l a agricultu- nes, el ganado de corral, y en parte el de 1 ra se convierte en industria. E l Estado anbor, ciertas plantaciones, como, la de remoticipa fondos; el Estado recibe las coselacha, etc. E n 7 de mayo el cupo de cereachas; el Estado las distribuye. E n esa i n- les perteneciente al Estado se reduce de mensidad burocrática, que es descomunal h i 1.367 millones de pouds a 1.103. E n 11 de pertrofia, hay de momento una v í c t i m a la mayo se reduce el cupo de carne reservalibertad individual, y se engendra a m á s do por el Estado de 1.414.000 toneladas largo plazo otra: la vitalidad económica so (plan de 1931) a 7 L 6.000, y se restablece l a cial. libertad de sacrificar el ganado, mayor o menor, a voluntad del dueño. E l 21 de mayo E n Rusia, pues, el agricultor dejó de ser se legaliza y exime de todo tributo la venta propietario. L e traicionó la revolución, que le ofrecía tierra y le dio tan sók un n ú- de productos agrícolas en mercados, plazas, mero de orden en el casillero del kolkhosen muelles, etc. salvo un módico derecho de s i tuado, del que también quedan libres l a lecorrespondiente, a las órdenes de un brigadier y en el laberinto de una iuextrincable che y los huevos. E l país está en vísperas de una catástrofe alimenticia, y las medidas red de Sindicatos de cultivo. E l campesino m á s incongruentes con el sistema colectivisquería tierra y, con ella, libertad; pero se ta parecen llanas. quedó sin la tierra y, por ende, sin libertad. Y los resultados están a la vista. ¿Comentarios? ¡Para qué! Mírese EspaE l trigo, caro y escaso. Los kolkhoses ña en ese ejemplo. S i prospera la reforma agraria, y se crean colonos del Estado en matan el estímulo individua! de trabajo, y vez de propietarios, nos veremos en situaaspiran a recibir el máximo del Estado, deción análoga a la de Rusia. Porgue no se volviéndole el mínimo en productos. L o s 16 kilos de harina valían en 1929 cinco r u- puede interrumpir el proceso lógico de las ideas. Así como la escuela laica conduce a blos; en 1930, 20, y ahora, 160. (Enorme la escuela única, y ésta a l a gratuita, y fracaso de la Economía más estatal del ésta a la escuela social- -días a t r á s lo decía mundo por tratarse de un producto que, sin ambages León Blum- y l a escuela somientras en todas partes pierde valor, en Rusia lo multiplica fantásticamente. L a ra- cial significa la expropiación del temperamento, la vocación o el gusto individuales ción de pan se ha reducido frecuentemente a sólo 200 gramos, negándose en algunas co- en beneficio del interés estatal, así también marcas a las familias de los trabajadores. del colonato de Estado se va al cultivo coLos huevos, la manteca, la carne se vendían munal, y de éste al secuestro de la prolibremente en 1929; después, fueron racio- ducción; y por generación, al cataclis io nados; luego, se concedían únicamente a económico y la- ruina agraria. Cuando el seniños y obreros; por último, han desapa- ñor Jiménez A s ú a anunciaba, entre aplausos, la supresión de la pena de muerte, los recido de las Cooperativas durante meses enteros. Ukrania, granero de Rusia, sufre anarcosindicalistas recibían un estímulo para el asedio y la toma del Estado por medio hambre espantosa, y sus habitantes acuden a Moscú mendigando un pedazo de pan. de l a dinamita. Para evitar conclusiones t r á- gicas hay que huir de premisas que las preL a superficie sembrada disminuye, sea por desidia, sea por carencia de semillas. L o s juzguen. Días atrás, Saint- Brice reproducía almacenes de las capitales pasan semanas del Manchester Guardian este hecho: en Rusia, cada hombre está constreñido a una enteras sin recibir artículos alimenticios. E l soviet se alarma. E n 26 de marzo or- ración de 800 gramos por mes, y los huevos dena a rajatabla que a cada agricultor se son artículo de lujo. ¿P o r q u é? P o r la sole respete el pleno dominio de una vaca y cialización dé la tierra. Y comentaba a s í ganado menor. ¡A h la socialización había L a Conferencia de Lausanne, antes que llegado también a los animales de labor. L o s liquidar las reparaciones, debe liquidar la rebaños eran comunales! ¡Y qué desastre! auiebra de todos los nuevos evangelios Aquí faltaba pienso y m o r í a n todas las va- Bueno fuera que los socializantes del decas socializadas allí perecían, famélicos, clinante Parlamento español tomasen nota el 40 por ióo de los cerdos. L a riqueza ga- de tan sabia advertencia. MÁXIMO nadera perdía la mitad de sus unidades en el primer año de régimen sovietista puro. Pero abril avanza y apenas se siembra. N o hay UNA VIDA HEROICA semillas Y así como. Mussclini organizó la batalla del trigo, Rusia organiza la batalla de la siembra L a Pravda invita a las céLa Emperatriz Eugenia lulas comunistas a movilizar brigadas de Isembradores, que deberán permanecer en el campo hasta que concluya el trabajo- -sir. Cáda escritor acaba por encontrar la vía retornar diariamente al pueblo ¿qué dicen a que conviene a su temperamento. E n unos esto los obreros de J a é n? se estimula el la decisión irrevocable sobreviene a una seentusiasmo emulador entre las di ferentes b r i- rie de tauteos. E n otros la vocación es tan gadas, y dentro de cada una entre sus miem- imperiosa que los encamina sin pérdida de bros; algunos kolkhoses alargan la jornada tiempo. Desde sus primeros trabajos veíade trabajo, comenzándola a las cuatro en se que Octavio Aubry era lo que ha devez de las seis de la m a ñ a n a otros organi- mostrado ser plenamente: un novelista que zan la década de la alarma y publican ha menester, para que su talento camine del diariamente partes desde el frente de la aparato ortopédico que es lá historia para siembra Pero todo en vano. E l 10 de los escritores pobres de fantasía y penetranmayo sólo se habían sembrado 31,4 millones tes en el análisis de las causas que engende hectáreas contra 35,7 en 1031: un 31 por dran los acontecimientos, de los móviles a 100 del plan únicamente. N i hay tractores que obedecen los caracteres y de la interapenas. Según un ingeniero americano, la vención que tiene lo fortuito en los destinos media de vida de un tractor soviético sólo de los seres. A u b r y es, en suma, un temllega a las treinta horas; la mitad está siem- peramento de historiador que, no sintiéndopre en reparación. A l g ú n kolkhoae cambia se con alas de águila para volar en el esdiez veces de brigadier en medio mes. E s pacio ilimitado, acota él mismo el campo que los antiguos campesinos hallan excesivo de sus- excursiones. S u elegante amenidad pone lo demás, y el lector se despide de él el rigor de los brigadieres. Entonces el Coconcluido el libro con simpatía y gsatitud. mité central prohibe esas remociones. E n lo Nos ha guiado, preservándonos del extrasucesivo, los brigadieres se. nombran por vío y de la fatiga, a lo largo de una exisun año, y su remoción se hace casi impo- tencia pródiga en emociones diversas, y nos sible. ha dicho, con inalterable probidad, lo que E l mal avanza. E l soviet quiere contener- él sabe de los seres y de los sucesos en que lo. Reduce, el impuesto agrícola a los kol- arriesgaron su fe y su ambición, que son khoses que cumplan sin demora sus compro- los dos motores que nos empujan al éxito j ¡misos con el Estado; exime las roturacioi