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A B C, D O M I N G O 12 D E J U N I O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 35. LA CASA D E L G E N I A L PINTOR S O R O L L A SE C O N V I E R T E E N M U S E O D E SUS C U A D R O S La concurrencia. Los discursos. Charla de García Sanchiz. Don Amalio Gimeno. El ministro de Instrucción Pública. Visita al Museo. La concurrencia Madrid 11, 6 tarde. Esta mañana se ha celebrado la inauguración del Museo Soro 11 a, en la casa que el ilustre pintor vivió en Madrid, -en la calle de Martínez Campos, hoy Francisco Giner, número 37. E i acto, organizado por el Patronato del Museo, fué presidido por el jefe del Gobierno, señor Azaña, y el ministro de Instrucción Pública, Sr. De los Ríos, concurriendo numerosísimos invitados, entre los que figuraban casi todas las personalidades más salientes de la literatura y del arte. E l Municipio de Valencia se había adherido al acto, enviando banastas de flores, que distribuidas por los salones, contribuían el exorno. E n representación del mismo Municipio ha hecho el viaje a Madrid una comisión de concejales, entre los que están los Sres. Carrera, Duran y Tortajada, Entre los concurrentes figuraban los señores Benlliure, Gimeno (D. Amalio) Am at, representando al rector de la Universidad Central; D Miguel de Unamuno, Federico G a r c í a Sanchiz, Caruz, Cubells, Plá, Benedito, una comisión del Círculo de Bellas Artes de Valencia, con su presidente, don Francisco M o r a Miguel Nieto, Vázquez Díaz, Francés, Vigué, Rivelles, Hernández Cata, Marañón, Salgado, presidente de la C á m a r a de Comercio; general Sousa, el escritor húngaro Sr. Bercovicci y el crítico de Arte Sr. Méndez Casal. También asistieron algunos diplomáticos extranjeros, entre ellos los embajadores de Alemania e Italia. Numerosas señoras y señoritas de la sociedad madrileña figuraban asimismo entre la concurrencia. Charla de García Sanchiz Concedida la palabra al Sr. García Sanchiz, procedió éste a desarrollar en el ambiente del Museo, una de las más emocionadas charlas que ha producido su numen. Dijo que en Peñíscola, frente al mar latino, hay una gruta abierta a los vientos, que al sonar por causa de ellos, parece una caracola. Es la gruta del Bufado del sopladero. Esa gran caracola estará hoy llamando a todos los puntos cardinales para divulgar la fiesta espiritual que se celebra en honor de uno de los genios mediterráneos. Añadió que Sorolla era un levantino típico, por su imaginación, por su color, por sus amores al mar, por su españolismo. Partiendo de aquí habió de la unidad nacional y reivindicó para Valencia el haberla iniciado con la actuación de San Francisco Ferrer (mano de santo) y el compromiso de Caspe. Las regiones españolas debieran ser como los cascos de una naranja (una naranja que él echaría 11 el hemiciclo del Congreso) una naranja con todos sus cascos separados entre sí y unidos fuertemente por la envoltura exterior. Y trata, describiéndolo poéticamente, del cuadro La fiesta del pan, que iguala a los más célebres españoles del Museo del Prado. Describe el cuadro con una sabrosa alusión a la seriedad castellana, a la procesión que figura en el lienzo y a la Guardia civil. deración precisa para dar de él una idea al auditorio que le escuchaba con religioso interés. E n todos los pintores hay un tanto por ciento de intervención de la luz en sus obras. Sorolla tomó todo el Sol y supo llevar al lienzo el deslumbramiento del cielo levantino en las horas más fuertes del día y al principio del atardecer. H i z o notar luego l a variedad y la intensidad del color, el aire libre diáfano y palpab l e l a sistemática ausencia de nubes, la devoción por el agua, el juego de la luz en los detalles. Señaló la rapidez con que Sorolla pintaba, ganoso de. recoger el fugitivo instante con su volandero matiz, y la sinceridad que brillaba en todos sus asuntos. H i z o notar Ja prolificidad de su ingenio, que pintaba en papeles, en tarjetas, en la funda de las gafas. Todo ello lo va adornando el Sr. Gimeno con galas oratorias y matizando de anécdotas y recuerdos, que hacen interesantísimo su discurso. Termina el Sr. Gimeno. recordando Ta gran parte de la producción de Sorolla, que marchó al extranjero, particularmente la que figura en los Estados Unidos, y describió con yerbo colorista el magnífico cuadro castellano de La fiesta del pan. Don Amalio Gimeno fué obsequiado con una cálida ovación al concluir su magnífico discurso. E l ministro de Instrucción E l ministro de Instrucción Pública hizo luego uso de la palabra. Manifestó que había recibido dos interesantes adhesiones al acto que se celebraba: una de míster Huntington, el cpnocido norteamericano hispanófilo, y otra de la E s cuela de Artesanos, de Valencia, donde en su juventud recibió Sorolla algunas enseñanzas. Aludió a la manifestación que el hijo de Sorolla le había hecho para que él expresara la gratitud de la familia al Gobierno y a los invitados. Y o digo que, por el contrario, era el Gobierno y el pueblo de M a drid los que deben gratitud a los herederos del excelso artista. Puso de relieve la unión estrecha de amor que existió siempre entre Sorolla y su esposa, hasta el punto de que en la obra producida están los dos como autores y no puede decirse quién guía a quién. Termina con un párrafo brillante para decir la gran emoción con que España recibe el legado de los herederos ds Sorolla. Don Fernando de los Ríos fué muy aplaudido, levantándose seguidamente la sesión. Los discursos E l elemento oficial y los invitados que consiguieron sitio, penetraron en el salón central de la casa, quedando el resto repartido por otros salones próximos y por el jardín de entrada. E n dicho salón central se había dispuesto una mesa presidencial que fué ocupada por el jefe del Gobierno, Sr. Azaña, que tenía a sus lados a las hijas del eximio pintor, Elena y M a r í a Sorolla; el ministro de Instrucción Pública, D Fernando de los Ríos, y el hijo de Sorolla, D Joaquín. Abierta l a sesión por el Sr. Azaña, se concedió l a palabra a D José Joaquín H e r r e r o vocal del Patronato del Museo, quien dio lectura a un discurso del presidente del mismo, Sr. Cossío, y a la dedicatoria dei libro del Museo, donde se ha querido que figure en páginas de honor el nombre de doña Matilde García del Castillo, viuda de Sorolla, donante de la casa. E l Sr. -Cossío hizo historia de l a casa de Sorolla que se da al pueblo idea que n a d ó en el corazón del preclaro pintor, realizándola ahora su ilustre esposa con el beneplácito de sus hijos. Dedica fervientes alabanzas a este rasgo, y dice que esta pinacoteca, más que un museo, seguirá siendo una casa llena de pinturas, con íia cordialidad que deben siempre tener. Cree que puede llamársele domus luminosí. y la denomina santuario del trabajo, que se mostrará al pueblo como ejemplo de una vida laboriosa. Muchos aplausos acogieron las cuartillas leídas por el Sr. Herrero, Termina con unos encendidos elogios a la esposa del eximio pintor, presentándola como mujer amorosa, modelo, enfermera y madre. (Las h ijas de Sorolla, que están en la presidencia, se emocionan visiblemente. E l Sr. García Sanchiz recibe una ovación al terminar su bella charla. E l Sr. Duran, representante del A y u n tamiento de Valencia, lee unas cuartillas, expresando a los invitados y al pueblo de Madrid que este acto servirá para estrechar más las relaciones de cordialidad que tiene Valencia con la capital de España. Dice que pronto se inaugurará un monumento a Sorolla en V a k n c i a y también se celebrará el traslado de los restos de Blasco Ibáñez. Para ambos actos invita al Gobierno y al Municipio madrileño para que sean huéspedes de la agradecida ciudad levantina. E l Sr. Duran fué muy aplaudido Don Amalio Gimeno E n representación del Patronato del M u seo habló seguidamente el ex ministro y académico D Amalio Gimeno, que hizo una notable oración, llena de evocaciones y recuerdos. Expresó la gran amistad que desde la niñez le unió con el gran artista y describió su obra maravillosa, seguida por él de cerca, admirada en su constante ascensión hacia la inmortalidad. E l arte de Sorolla, su dominio de la luz, encontró en las frases del Sr. Gimeno la pon- Visita al Museo E l presidente del Consejo y los demás invitadas estuvieron después visitando el Museo. Se han hecho ¡ar instalaciones en las d i ferentes salas del hotel- habitación, en otro tiempo de la familia Sorolla. E n el salón principal alternan los cuadros del maestro con otros objetos de arte y muebles, de castizo sabor español; unos paños, un biombo; que reserva una rinconada sobre una consola; una fragata, una esfera. E n otros sitios unas estatuas clásicas, cornucopias, lámparas, un velón; pendiente del techo varias banderas valencianas y en un ángulo una vieja señera, pinceles, paletas, hierros artísticos, caballetes y armaduras. Aquí y en la otras salas los cuadros se presentan con sabor de intimidad, sin la enfática monotonía de las pinacotecas oficiales, con variedad inteligente de colocación, con desorden bello y artístico, con el claro- oscuro de otras artes y exornos. Calle de Francisco Giner, antes de M a r tínez Campos número, 7 E l jardín de la 3. entrada, ahora florecido, prepara los ojos para las eclosiones de dentro. éasBse, a l lisia! dteS metí e n las gíágáisóss ii8 S 88 cios os programa: ¡l 1 t
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