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á B C. D O M I N G O 12 D E J U N I O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 43. TEATROS, CINEMATÓGRAFOS Y CONCIERTOS E N ESPAÑA Y EN E L E X T R A N ERO En Sevilla: La diosa ríe -En Madrid: El barbero de Sevilla en el Teatro Lírico Nacional, y Entre la Cruz y el Diablo en el M u ñoz Seca. Cartelera sevillana. En Sevilla Cervantes. La diosa ríe Esta agradable tragicomedia de D Carlos Arruches ha visto refrendado ante el nuestro el gran éxito conseguido ante el público de Madrid. Los concurrentes a l teatro Cervante. s celebraron con nutridos aplausos los aciertos- en que. la nueva obra abunda, así en los tonos divertidos como en los valores emocionales, e hizo extensivo el beneplácito a los acertados intérpretes de l a pieza, entre los cuales merecen especialísima mención l a señorita Fernán- G- raci y el Sr. Bores. En Madrid T e a t r o Lírico Nacional: El barbero de Sevilla Madrid 12, 1 madrugada. Se. cantó anoche- eri el teatro Calderón, E l barbero de Sevilla que no pudo cantarse el jueves por repentina dolencia de P i l a r Duáming. L a representación de l a ópera cómica de Rossini, siempre bella, graciosa y lozana, no obstante algo nuevo y algo relativamente nuevo. L o nuevo consistió en una calle sevillana para uso de toda clase de t r a n s e ú n tes, incluso religiosos, en vez de ser, como hasta ahora, dominio único de Almaviva, F í g a r o Don Basilio, Don Bartolo y el i n quieto grupo de ganapanes reclutado por el travieso raspabarbas. Lo relativamente nuevo consistió en una versión castellana de l a letra, no l a que con violencia de l a partitura ponía cromatismos con lastre en la particella del tenor, sino l a que muy discretamente, aunque con algunos, por lo visto irremediable, italianismqs trazó la autoridad de un Bonilla San Martín; y si adjudicamos sólo una novedad relativa a la audición en castellano, es porgue, así cantada, l a obra figuró en los programas de Apolo y en l a temporada de estreno de D o ñ a Francisquita Y- dentro de la novedad relativa cabe mencionarse el decorado de las segunda y tercera jornadas; l a vivienda netamente andaluza, mixta de patio con cancela y de estancia con zócalos azulados, digno marco de cuadros plásticamente bellos, entonados, artísticos, Los episodios de l a fábula, así vistos, llevan a mayor deleite, y cuenta con que siempre fueron acogidos con singular afecto, con especial, simpatía. Cuando, hace cincuenta años, l a abrumadora influencia meyerbeeriana dominaba en el teatro lírico, una audición de E l barbero equivalía a suspirado oasis tras de fatigada caminata. P a r e c í a que oyentes e intérpretes convivían en algo. íntimo, familiar, confidencial. R e cordemos con devoción de viejos aquellos Barberos de la Sembrich, Stagno, Arago, TJetán y Baldevlli. Evoquemos el recuerdo de aquellas Rosinas de Regina Paccini, m á s tarde señora de un presidente de una R e pública suramericana, con las carceleras de Las hijas de Zebedeo como lección de canto; de l a Barrientos, de l a Paretto, de la Hidalgo, de la Otein, y, como testimonio de la Rosina contralto, trazada por Rossini en pentagrama, la de Conchita Supervía... Queda expresado que la de anoche fué P i l a r Duaming, festejada con el aplauso del público madrileño antes de ahora, y festejada de nuevo ayer en la popular partitura, por poner a contribución todos los recursos de su voz extensa y ágil, fácil en los portamentos y flexible en l a pirotecnia de sobreagudos, trinos y picados. Triunfó en la cavatina, y en e l d ú o con el barítono, y en l a escena de lá lección, que consistió en l a arieta de L a flauta encantada Éxito feliz, completo, fué también el del tenor Batalsar Lara, conquistador de prestigios este año en el Liceo de Barcelona, y esta primavera. en Calderón, a juzgar por la labor de anoche. L o mejor de su voz es el registro alto, por la diafanidad de las notas y. la facilidad en la emisión. L a romanza, la serenata y el dúo con el barítono, en el primer acto, fueron trincheras venturosamente asaltadas, y sabido es que, obtenida esta victoria en el acto primero, el triunfo es fácil en el resto de l a obra. Hizo su presencia asimismo el barítono caricato Vicente Riaza, que encarnó muy a satisfacción del público en Don Bartolo. Y finalmente, dirigió el maestro Santiago Sabina, consciente conocedor del c a r á c ter de la obra, y de las graciosas frivolidades musicalmente diseñadas por la partitura y magistralmenté destacadas en el conjunto. No es novel en estas lides, y la. práctica refrenda el tituló de muy excelente director otorgado por el auditorio, con sus aplausos y su llamadas al palco escénico, al final de todos los actos. A l barítono le dedicó la concurrencia la propia frase de su cavatina de salida: A h bravo F í g a r o bravo, bravísimo, Emilio G h i rardini. Aníbal Vela hizo un Den Basilio insuperable. Se caracterizó muy bien, y cantó el aria de L a calumnia como un maestro. Los coros, disciplinados, cantando y. moviéndose, y la escena, muy bien atendida en detalles y conjunto. Repeticiones no hubo m á s que una: l a de lá sinfonía. E l teatro estuvo absolutamente Heno de oyentes. -A. MrC. E n el Muñoz Seca: Entre la Cruz y el Diablo Madrid 12, 2 madrugada. No podemos complacer, a la autora de la comedia estrenada ayer tarde en él Muñoz Seca, en su petición de que se juzgue su obra, solamente por los valores estéticos, desentendiéndose la crítica de todo otro accidente. Quiere, indudablemente, la señora Halma Angélico, poner a resguardo de torcidas interpretaciones lo que constituye el. alma de su comedia, el fondo sentimental ai que convergen las perEMPRESA SAN MIGUEL, SERVICIOS DIARIOS Satldaá: 7 mañana. Placentines, 6 Jun. to a lá Giralda) Uno, por Vlllamartfn, a Ronda. Otro, por Morón- Olvera, a Ronda. Salidas de Ronda para Sevilla: por Olvera, a las 2,15. Otro, por Villamartfn, a las 3, SO. Salida de Morón para Sevilla: a la 3 siete de la mañana. Salidas de Sevilla, para Morón, runa y Olvera, a las cua ro de la tarde. Salidas de Sevilla, sólo para Morón, a las 5,80. 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Los alegatos doctrinales y las luchas de convicciones re- I ligiosas o políticas no tienen su mejor pa- i lenque en el teatro. Si no las repugnamos totalmente, las crecemos, a l menos, de muy; vidrioso y dosificablé empleo. Pero en este fondo, el fondo moral no es cosa que se emplee, con espíritu combativo n i aun tribunicio. E s aroma inherente a l a flor que se deshoja, conclusión que se deduce, suave y limpiamente, de la propia vida ¡de los personajes y de su actuación dra- mática. Í Canta la acción por sí misma, sin que se oiga la voz de la autora- -regla primaria en la obra teatral- la vida abnegada y pura de nnas mon. iiías que se votan a corregir las impurezas que el mundo arroja a l a tranquila ensenada en que viven. ¿Quién pueda poner reparos al tema por verde y amarga qué sea la cascara en que se envuelva? ¿Cómo se pueden vislumbrar malevolencias oportunistas, entre políticas y sociales, en asunto tan sencillo y tan reconocido u m versalmente? i E l fondo, pues, como la forma, puede cooperar al mérito de l a obra, y ser parte en el juicio del crítico. De este fondo moral sólo pronunciamientos favorables pueden hacerse al considerar la abnegación de esas mujeres que buscan por sendas tan duras el camino de perfección para sus almas. L a t é c n i c a dramática ha distribuido el asunto en dos actos sencillos, luminosos y. ágiles. Junto a las santas mujeres aparecen las jóvenes tuteladas: unas, arrancadas definitivamente a las garras del vicio; otras, vacilantes a ú n ante el influjo dé las m a las pasiones. No es un conflicto sólo el que se examina para desarrollarlo en las unidades clásicas. Son varios casos representados por otros tantos tipos de jóvenes protegidas, los que concurren a la formación de la obra: la j o ven que logró redimirse en i a vida honrada; l a sumisa, que espera su triunfo en el camino del bien; l a díscola, que lo acepta protestando y la rebelde, que, empujada por su in. stinto, prefiere las borrascas de la calla a l a tranquilidad del reformatorio. Las cuatro acciones dispersas obtienen unidad al surgir el drama. E l sacrificio da la monja que cumple con su deber protegiendo a la muchacha perseguida, es la síntesis de los diferentes problemas planteados por los distintos personajes, el predicado de todos sus verbos. Para la humilde como para la díscola, las monjitas votaron sus v i das. No se pretendió pintar otra cosa. L a compañía de Margarita Robles ha sabido interpretar admirablemente el espíritu de la obra. L a señora Robles, Matilde R o dríguez, Luisa Jerez y Dolores García, acertaron a personificar caracteres distintos de religiosas. A n a Díaz Plana, Manolita R u i z y Carmen Cachet supieron matizar, igualmente, tres tipos diversos de educandas. Gonzalo Delgrás hizo comedidamente la ú n i ca escena que tiene en la obra. Él público acogió los dos actos con grandes aplausos, reclamando la presencia de la autora muchas veces. A l final del segundo hubo de decir la señora Robles que la autora no se hallaba, en el teatro. Por esta causa, la s e ñ o r a H a i m a Angélico no recogió l a calurosa ovación que el público quería otorgarle. Antes de l a obra citada se representó Cómo se besa a un santo paso de comedia, en un acto corto, original del señor Silva Aramburu. L a señorita Jerez y la señorita Díaz Plana, representando dos jovencitas, tienen un diálogo con el Sr. D e l grás, pretendiente que fué de sus madres, y tenorio en vías de! retiro, por edad. E l diálogo es muy gracioso y el Sr. Silva Aramburu fué llamado escena varias vecea al término, del delicado e n t r e m é s Q
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