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doble valor: el religioso. de ayuda y tóni- co, y el de revulsivo, para la alegría popular. N o creo que el día de Difunios sea cosa eminenténiwte ixligiosa: sino- má biensentimental: un recuerdo a tocios los que amamos y se nos fueron- y todos, creyentes y ateos, estamos unidos en el culto de ese día. M u y natural que las autoridades tracen itinerarios para causar a l vecindario la menor molestia posible (aunque otras fiestas más feas, vulgares y perturbadoras, el Carnaval, por ejemplo, gocen, sin deberlo, de e x c e p c i ó n) pero no debe ponerse sectarismo ni alentar a viejas tradiciones españolas. Se debe pensar que hay mucho de, inocente alegría en ellas. Respétense las viejas tradiciones; no se haga que sean veladamente la manifesta- jción del rencor de un sector social, sino algo. -nacional, algo en que alegremente todos estén unidos. L a alegría de la República ha de. estar hecha de libertad para todos, de respeto y consideración; pero, sobre todo, de una gran comprensión para creencias y costumbres. Que cada cual piense lo que quiera; pero, sobre todo, tratándose de festejos de raigambre p a n o l í s i m a Tres jueves había en el a ñ o que relumbraban más que el sol. ¿P o r qué, en tiempos en que tan poca alegría hay, cercenar esa también? ANTONIO D E H O Y O S Y V I N E N T A UE VA ABO GADA -La bella y distinguida señorita Margarita Sala- verrta, hija del ilustre colaborador de ABC D. José María, ha terminado brillantísímame ñte Vos estudios de. la carrera de Derecho. La nueva abogada recibe estos días muchas felicitaciones. (Foto Sarria. no tiene interés n i importancia para los epicúreos ricos, para quienes ocio el a ñ o tiene iguales delicias (pocas) y para quienes con hoteles, teatros, toros, sports, bares hay bastante, sino para los humildes, los sencilios, aquellos a quienes br. sta el contac o del festejo para ciar suelta a su alegría. Puede que sea mejor acostumbrar a las gentes al amor del campo, como Inglaterra, Francia (menos) y Alemania; pero cada pueblo tiene sus gustos, usos y costumbres que requieren el concurso del tiempo para modificarse. Creo en el catolicismo de ia mayoría de los españoles; pero, dejando eso a un lado, creo, sobre todo, que el ideal de la libertad de cultos está en un respeto v una ¡olerancia absoluta para todas las creencias. P a r a los que tengan recia fe, la. falta de la procesión será dolorosa, pero realizarán de todos modos sus devociones; ios que repugnen de toda creencia, r. unqw la hubiese se a p a r t a r í a n de ella, en cuanto para los espíritus sencillos seria un descanso espiritual. E s una equivocación creer que. con la supresión de todo festejo religioso se realiza un ataque decisivo a las creencias, que, en vez de extinguirse, se fortalecen. Una creencia ni se extingue n i se destierra por l a fuerza, sino, muy al contrario, se agiganta. L a fe ni se impone ni se mata: el secreto de l a maravillosa perduración del cristianismo está en que Cristo v sus discípulos la enseñaron con el sacrificio, con el holocausto de sus vidas, no queriendo nada para s í -d a n d o la vida. S i a ú n en gentes de alto intelecto y gran cultura fuera quizá posible, aunque difícil, borrar creencias, en los humildes, en los pobres de espíritu, es imposible. N o se puede quitar al que nada tiene (y no se me arguya que hay una justicia social, pues los fuertes, aunque sólo lo sean cíe espíritu, lo ser á n siempre) la esperanza, y l a esperanza nace en la f e sin esperanza es casi imposible vivir. Las fiestas religioso- populares tienen un INAUGURACIÓN OFICIAL DE LA CASA- MUSEO DE SOROLLA El sábado, a las once de la mañana, se verificó la inauguración oficial de. la CasaMuseo de Sorolla, en la calle de D, Francisco Giner. El acto, que congregó en laque fué mansión del eminente artista al presidente del Consejo, ministro de Instrucción pública y otras significadas personas, resultó brillantísimo. Se pronunciaron muy interesantes discursos. (Foto Zegrí.
 // Cambio Nodo4-Sevilla