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ABC. MIÉRCOLES de 15 D E J U N I O D E 1932. E D I C I Ó N D E Á N D A L U C I A P A G ¡fariseos! E l Sr. M E N E N D E Z (D Teodomiro) Se os debe echar de aquí. (Gran escándalo y campanillazos. Niega que una e las condiciones del con 3 curso sea la de c ¡ae les que acudan a él deban ser españoles y con capital español. Honorablemente no se puede decir que aquellos miembros de la Sociedad dirigían el concurso desde Marsella. Honradamente no se puede hacer tal afirmación. N o hay ninguna persona medianamente honorable que pueda creer, después de leídas las cartas del Sr G i l Robles, que este ministro de Placienda tenía relación alguna con L e N i l P o r eso, su señoría no puede decir que yo con la Compañía haya hecho el concurso. Y o creí que el capital era español P ig. e H a y que rescatar el M o n o p o l i o Marruecos somete la República a M a r c h o M a r c h someterá a la República E l rescate del Monopolio de Tabacos en Marruecos, hay que abordarlo a fondo, porc; ae fué la concesión más lamentable de la Dictadura. Es un privilegio ignominioso del Sr. March, en África. Su señoría sabe mejor que yo. que en el acta de Algeciras hubo un compromiso de Monopolio, que, no. obstante, dejaba en libertad a los Gobiernos español y francés de ir a su rescate simplemente con avisar dos años antes de expirar el plazo que se marcaba. E l plazd expiró tres meses antes de implantarse la República. Lee los textos demostrativos de su afirmación. Pese al convenio, el Sr. M a r c h obtuvo de la Dictadura una resolución por virtud de la cual se renunciaba al derecho de rescatar. E l Sr. March, que consiguió abatir a la Compañía de Tabacos, que consiguió aliarse con la Dictadura, se cree con una omnipotencia superior a la del Estado, y así se da el caso de que el Sr. M a r c h enviara un escrito al embajador de Francia, en el que le denunciaba que camiones militares llevaban a las posiciones avanzadas grandes cantidades de tabaco de contrabando, con la coraplicación de las autoridades. E n el mismo escrito se atribuye a los m i litares l a responsabilidad de esta conducta, y también acusaba a la M a r i n a de guer r a de contrabandear. Y dice el Sr. P r i e t o Ese es el eximio patriota que habló aquí la otra noche. Conviene que lo oiga su señoría, Sr. G i l Robles, bisoño en estas lides, para que sepa con quién se puede tener trato. Sigue la lectura del escrito y subraya los párrafos en que pide el Sr. M a r c h al embajador francés que imponga al Gobierno español la necesidad de que cese la venta de tabacos de la A r r e n dataria. (Rumores. Este es el insigne patries s, quien estas Cortes Constituyentes se hssz limitado a conceder el suplicatorio. Ssa seSoría ha traído unas cartas que yo no niego su autenticidad. E l ministro de Obras Públicas lee una carta de la Sociedad L e N i l d i rigida al director del Timbre cinco días antes de la sesión secreta, en l a que se le advierte que. han roto sus relaciones con M Barbou, y que éste, indignado por la ruptura, amenaza. a aquéllos con entregar al S r March las carias que entiende ser comprometedoras para, el Gobierno. L a carta produce gran sensación y al finalizar su lectura suenan muchos aplausos. E l ministro de O B R A S PUBLICAS dice: Sr. G i l Robles: adéntrese en su conciencia... Voces N o la tiene. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S (muy enérgico) ¡S í l a tiene! Y como la tiene, fíjese en si es lícito, por un afán político, inconvenientemente, atacar a un m i nistro como lo ha hecho por maniobra tan v i l como miserable. (Una salva de aplausos acoge y ahoga las frases del ministro. Se dan vivas a la República y el Sr. Prieto recibe felicitaciones de algunos diputados. 0 M a r c h es un hombre muy raro. N o fué amigo n i enemigo de la Dictadura. N o lo fué de la República. V a por su camino: a conseguir lo que quiere, pase lo que pase y como sea; n i quiere gloria; n i quiere n i odia, impone su voluntad o ai menos intenta i m ponerla. Pinta la vida de contrabandista de, March, y cita cómo acudió éste al Parlamento a asegurar que todo era una leyenda. ¿Cabe mayor descaro? Próximamente- -yo os lo aseguro- -tendréis que tratar otros asuntos, y os digo que a March, o le somete la República o él l a somete, porque March es un caso muy serio. (Aplausos. 1 A mí siempre se me ha dicho y afirmado que el capital era de españoles y yo no tengo por qué dudarlo. S i se constituye una Sociedad española con capitales éspañoks, ¿cómo voy a enterarme de que existen otras personas ocultas con pactos entre ellas? Y o no conozco a ninguno de los señores que firman esas- cartas. ¿Los conoce su señoría, Sr. G i l Robles? L a procedencia de las cartas (Ocupa la presidencia el Sr. B arnés. ¿De quién proceden esas cartas? ¿Dónde se han comprado o adquirido? ¿N o os parece un poco raro todo ello? Éso procedí- de apoderados de March. Deben averiguar todo, pero este expediente no tiene importancia. E l asunto interesante es otro. Unos días antes del señalado para el concurso recibí al director del Timbre, señor Viñuales, y me d i j o M e ha visitado el señor M a r c h y me ha dicho que no sólo no es enemigo dt la República, sino que facilitará todo lo preciso para el desenvolvimiento del Gobierno y del ministro de H a cienda sobre todo. Está a l a disposición de usted y del Gobierno. S i- el Gobierno quiere, acudirá al concurso y si no quiere, no acudirá. Y o di cuenta de esta conversación al Consejo de ministros y el primer ministro que intervino fué el Sr. Prieto. D i j o que en este asunto no tenía más que el criterio del m i nistro de Hacienda. Si entendía que debía concurrir, que concurriera el Sr. March. E l Consejo decidió que no concurriera. E l Sr. Viñuales le notificó el acuerdo, y ¿saben S S SS. lo que hizo el Sr. M a r c h? A c u dir ai concurso. (Risas y rumores. Dos días después me citaron aquí en la Cámara dos personas que conocía. Los se- ñores Bustos y Aranguren. E n la conversación les dije que me dieran una copia por escrito, y aquí está. Lee el documento. E n el escrito se habla de una entrevista de los representantes de la Compañía con el señor. March, en la que éste les propuso que se retiraran del concurso mediante la cantidad que pidieran. N o accedieron a ello y entonces les advirtió que los arruinaría, porque el contrabando lo hace él y rebajaríael precio del tabaco de la zona en un 30 por 100. Insistió en su amenaza y aun intercaló promesas para en el caso de convencerles. Pocos días después- -añade el ministro- me visitó un banquero de Barcelona de toda mi confianza. M e dijo que le había visitado el Sr. March para notificarle que le daría el dinero que le pidieran si se retiraba del concurso. Y o l e dije- al banquero: -Qué, ¿hay alguien que pueda comprar a March? Pensarlo es de imbéciles. (Grandes risas. E l ministro de H A C I E N D A N o riáis, porque quién sabe si la República tendrá qué llorar algún día. E! señor G i l R o b l e s afirma que no se le ha contestado E l Sr. G I L R O B L E S rectifica. Y o vine aquí a defender a l Sr. Calvo Sotelo, y, en uso de un perfecto derecho, parangoneé conductas. Y o no le endosé al Sr. M a u r a el planteamiento del asunto. Y o no reconozco la disparidad que aquí se ha dicho entre mi discurso y lo publicado en la Prensa. D i una referencia, y los periodistas la desarrollaron como mejor les pareció. A h o r a bien; culpa mía no, fué que la sesión no fuera pública, porque, como pedirlo, pedí que fuera pública. E l Sr. Prieto no ha contestado al informe del Consejo de Estado, y ahí está, acusando al Sr. Prieto de ilegalidad. N o fué sólo un camión lo enviado. V a r i o s barcos llevaron labores, y en bastante cantidad. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S Ese barco es el del camión y otras labores de Oran. L a única ilegalidad, por tanto, será por el tabaco del camión E l Sr. G I L R O B L E S insiste en que los barcos llevaban otro tabaco, y, por lo tanto, la ilegalidad existe. Pregunta cómo se explica el Sr: Prieto que l a nueva Compañía no aceptara el tabaco aue había en los estancos, mucho del Sr. March. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S E l tabaco estaba en malas condiciones, y por eso, sin duda no quiso hacerse cargo de él la nueva Empresa. E l Sr. G I L R O B L E S Pues nada dice de eso el oficio de la Dirección del Timbre. E i ministro de O B R A S P U B L I C A S ¿Pero no- sabe su señoría que hay tabaco bueno que, por efecto del almacenaje, se estropea? E l Sr. G I L R O B L E S Su señoría ha querido ligar mi persona con la del señor M a r c h y en cambio figuras hay aquí, y de prestigio, que se solidarizan con él. (R u mores. E l Sr. M E N E N D E Z ¡Peor para él. E l S r G I L R O B L E S Y o os invito a que demostréis mi ligazón con éi, profesional, o políticamente. Protestas y escándalo en los socialistas. E l S r G I L R O B L E S Y o podría argumentar que los socialistas han recibido cosas del Sr. March. (Nuevas protestas de los socialistas. Que yo haya hablado de March es lógico, porquie su asunto estaba ligado con el del señor Calvo Sotelo. ¡Como que a éste le complicaban en el Monopolio! Á mí me importa un bledo que el señor March haga contrabando en África. (Escándalo, campanillazos. E l Sr. G l L R O B L E S Insisto en que no me importa. Porque ahí hay una comisión de Responsabilidades, con facultades omnímodas, que puede, hacer cuanto gusto d e l señor March. D i s c u r s o del ministro de H a cienda E l ministro de H A C I E N D A declara que el texto de la información que el Sr. G i l Robles facilitó al debate no coincide con lo que dijo en la sesión secreta. Voces: Es que tiene una cara muy dura. E l ministro de H A C I E N D A S i su señoría dice que estos miembros de la Sociedad L e N i l están confabulados con el Gobierno y principalmente conmigo, yo le digo que miente, que eso es una calumnia y mía difamación viles. r
 // Cambio Nodo4-Sevilla