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A B C. M I É R C O L E S 15 D E J U N I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ti. O r d e n del día Se entra en el orden del día, y, después de aprobarse algunos dictámenes, se levantó la sesión, a las nueve y veinte de la noche. moral o la ley y- aplíquenle, en buen hora, las de nuestros Códigos. Pero no chillen como urracas alrededor de una cuestión fea desde cualquiera de sus aspectos. Basta ya. Las aportaciones a la biografía de don Juan March entretuvieron tanto a los m i nistros que no pudieron explicar por qué el concurso para la venta de tabaco en Ceuta y Melilía se hizo vulnerando las condiciones preestablecidas, Porque n i se probó que los capitales de la nueva Compañía no sean extranjeros, ni se aclaró por qué no se ha reservado el derecho de tanteo a los Ayuntamientos de Melilla y Ceuta, conforme a lo acordado en el Parlamento. N o hay nadie que crea más que yo en la limpia honradez del Sr. Prieto, y me sobresalté al oír afirmar a Azaña que la estábamos poniendo en tela de juicio y que el Gobierno entero necesitaba, con urgencia, que se le hiciese en la barbilla la dulce caricia de un voto de confianza. Pensé: 1 N o es paira tanto. Pero va el Sr. L e r r o u x y nos avisa de que discutir si un concurso está bien o mal adjudicado es un ataque contra la República. N o contra el Gobierno que lo adjudicó, sino contra la médula del régimen. Y salta A z a ña y agrega: -Pues yo no quería decirlo, pero así es. Y no lo sabíamos. Palabra. que no lo sabíamos. Se nos puso la carne de gallina, como si nos hubiesen detenido al borde de un abismo. Bueno... ¡S i no es por L e r r o u x Ya lo dijo Azaña que había prestado un buen servicio a la República -IV. Fernández Florea. Después de dicha interpelación converso el Sr. Rodríguez Pinero con el jefe del Gobierno y con el ministro de Estado, manifestándole éstos que por la extraordinaria importancia del asunto no le habían contestado, pero que se trataba de un caso a estudiar. E l Sr. Zulueta, por su parte, dijo al Sr. Rodríguez Pinero que los fines benéficos son fines civiles también y creía podían subvencionarse, pero que el caso merecía, estudiarse. A c o t a c i o n e s de u n oyente Parece ser que D Juan M a r c h es el hombre que tiene la biografía más interesante del mundo. Siempre que los políticos de la República hablan de él en el Congreso- -lo q ¡ne ocurre con harta frecuencia- -nos descubren aterradoras cualidades de este personaje. T a n fuerte es, tan poderoso, que un ministro dijo de él ayer que o la República lo reducía o él acabaría con la República. Otro ministro lo calificó de peligro estatal Este D Juan March- -especie de protagonista de una novela de Edgar W a llace- -ha detenido un camión de tabaco que el Gobierno mandaba en socorro de los fumadores de Ceuta, ha hecho desaparecer un informe confidencial de la misma mesa. del director general del Timbre, y ha obtenido copia de telegramas secretos, y porque él quiere, en nuestra zona de Marruecos la venta del tabaco del Monopolio baja en términos de catástrofe. Todo, esto lo ha contado un ministro; naturalmente en tono de queja. Y nos hizo pensar: Entonces, ¿sois tan débiles, que os pueden hacer todo eso? ¿A pesar de vuestros Carabineros, de vuestra Policía; de vuestras legiones dé empleados? Pero una afirmación formulada desde el banco azul por. el Sr. Prieto polarizó nuestras preocupaciones. E l Sr. Prieto reconoció que sus compañeros de la Junta revolucionaria han pedido dinero al Sr. M a r c h para ayudar sus ideales. Se le ha pedido dinero. Y el Sr. M a r c h no lo dio. H i z o algo peor todavía, que mereció la justa censura del Sr. Prieto. D i j o que sí; luego, que n o después, que ya venamos... Cerdeó un poco, como diría el Sr. Azaña, -que gusta de introducir en la oratoria parlamentaria vocablos democráticos. Cerdeó. Y eso no está bien. P o r último se avino a entregar el dinero al Sr. Prieto o al Sr. Domingo, porque los que le habían hecho la petición no le inspiraban completa confianza. Pero, el caso es que no soltó n i un perro chico. A h o r a preguntamos nosotros estremecidos ¿Qué hubiese ocurrido si ese hombre protervo, compendio de todos los males, aflojase los cordones de su bolsa? S i él da un rico milloncito, dos ricos milloncitos, tres ricos milloncitos, que permitiesen comprar cartuchos, coroneles y alcaldes pedáneos, y provocar o acelerar la revolución, nadie podría negar que la República le sería debida en gran parte E s lógico suponer, pollo tanto, que. tendría influjo dentro de ella. L o s conspiradores que husmearon su faltriquera, no le pagarían su deuda enviándolo, aí Dueso, n i fusilándole contra una tapia. Tendría una calle en Madrid como otros tantos ilustres ciudadanos. O sería... no sabemos qué. O se le concederían nuevos M o nopolios. P o r lo menos la Cruz de Isabel la Católica. Bien, y ¿qué seria capaz de hacer un aventurero tan dañino y tan hábil, en una República pagada por él, comprada por él, elaborada a sus expensas? ¿Nos estremece el pensarlo? LA F u e r a de la sesión Comisión de alcaldes de la p r o vincia de H u e l v a Acompañado de los diputados- señores Marcos Escudero y Egocheaga, ha visitado al señor subsecretario de Obras Públicas una comisión de alcaldes de la provincia de Huelva para interesarle la construcción de varias carreteras, caminos vecinales y pantanos del Odiel con el fin de mitigar, la crisis de trabajo, que de modo pavoroso se ha presentado en la Sierra de Huelva. E l Sr. Menéndez prometió interesarse por tan justas peticiones. H o y miércoles v i sitará al señor ministro de Obras Públicas esta misma comisión. Madrid 14, 4 tarde. A la una y media de la madrugada de ayer el jefe superior ¡de Policía, Sr. Aragonés, se presentó en una casa de la calle de Goya, esquina a la de Francisco Moreno, y en uno de los áticos detuvo al inquilino D Luis Franco Despés, barón de M o r a Realizada la detención, el jefe superior de Policía ordenó un jninucioso registro que dio por resultado el hallazgo de cuatro fusiles maüser, dos pistolas y algunas municiones. También se incautó el Sr. Aragonés de varios documentos, entre ellos de una lista de personas conocidas que el Sr. Franco d i j o era para enviarla a un periódico que pensaba editar. T a l vez relacionados con esta lista estén el conde de Vallellano y el hijo del general Barrera, los cuales, a medio día de hoy, estuvieron en el despacho del jefe superior de Policía, sin duda prestando declaración. E l barón de M o r a quedó en la Dirección de Seguridad en calidad de detenido. P a r a informar respecto a este asunto, los periodistas visitaron al jefe superior, quien se limitó a confirmar las noticias anteriores que ya sabían los reporteros, sin añadir dato alguno. r r 1 DETENCIÓN DEL BARÓN DE MORA Varias declaraciones Ante el jefe superior de Policía han declarado ayer tarde D. Alfonso Barrera, hijo del conocido general del mismo apellido; D José Antonio Primo de Rivera y la portera de la casa donde vive el barón de Mora. Todos, después de prestar declaración, excepto, el Sr. Barrera, que fué trasladado a la Inspección de guardia, suponemos que en calidad de detenido, pasaron a. sus domicilios. Informes de la Dirección de S e guridad Además de la detención del barón de M o ra hay que añadir la del hijo del general Barrera (D. Alfonso) la de D. Julián Coba Beiver y la de D Francisco Torralba, i m presor. A estás detenciones habrá que añadir muy pronto otras varias. Los detenidos están rigurosamente incomunicados eñ la Dirección General de Seguridad. E n el registro practicado en la madrugada de ayer, además de cuatro máuser, tres de los cuales son nuevos, y de las pistolas ymuniciones encontradas, que tenía escondidos el barón de M o r a en un gallinero sito en la azotea, se han encontrado varias cartas, entre otras de amplia correspondencia, una dirigida al hijo del general Barrera y otra elevada al duque, de Miranda, que prueban que D Luis Franco estuvo recientemente en París. Asimismo encontró la Policía unos billetes del ferrocarril, que prueban qué el barón de M o r a hizo un viaje a E i b a r L a Policía fué hasta su casa, situada én la calle de Goya, 58, buscando un nutrido depósito de armas q te sospechaba estaba allí y que, según parece, existió efectivamente; pero en el momento de llegar la Policía no había más armas que las que han sido encontradas. L a subvención para fines benéficos a las congregaciones E l diputado Sr. Rodríguez Pinero interpeló hoy al Gobierno sobre la interpretación del artículo 26 de la Constitución, hasta que dicten las leyes complementarias, ya que las Corporaciones, atendiendo rigurosamente a su letra, suprimen las subvenciones a las instituciones religiosas que, como la de las Hermanitas de los Pobres, San Juan de Dios, Hermanas de la Caridad, etc. realizan, aparte aquel carácter, un sagrado, fin benéfico, recogiendo ancianos, creando asilos de niños, hospitales, etc. que merecen por ello apoyo del Gobierno. LEA USTED Queridos conciudadanos: ¿Es demasiado pedir que sean sometidos a la comisión de Responsabilidades los miembros de la Junta revolucionaria que, con su conducta tan imprudente, han podido ponernos en tan grave riesgo? Porque no se puede decir que ignorasen el origen de esa fortuna a la que pretendieron dar un cariñoso pellizco. Y apelar a ella ¿no era sancionarla? ¡O h si todos ellos callasen y a! E l P o d e r está en sus manos. Cojan a que atropelle la. se vende en. toda España al precio de UNA PESETA
 // Cambio Nodo4-Sevilla