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A cf ua I i d a d ma d r i Ie ña posible unirla a las otras naciones ibér- ic a s e n la forma extraña que pretende él Estatuto malhadado. Cualquier estudiante. de los que en estos días se examinan, de Derecho político tendrá que saber, para ganar el aprobado, que la federación es una forma de unión de Estados, pero no de naciones. Las naciones no pueden federarse porque la nación es encarnación suprema de la sobera- nía política. L o sebrenacional es... lo inter- nacional. ¿Se le. ocurre a nadie decir que los Estados Unidos o Suiza son Federaciones de naciones? ¿Habrá nadie que sostenga et serio que cada estreiía de la constelada bandera norteamericana representa una. persona nacional y. que A r i z o n a Texas, Missouri, Grisons, Vaud y Valais son cada; uno una nacionalidad? P o r eso es muy acertada la enmienda del diputado Salázar Alonso, kfiniendo a Cataluña como una región que se acoge a la autonomía Como hubiera sido, más que. oportuno, necesario, que la Constitución, evitando confusiones éil lugar de crearlas, hablase clara y. rotundamente de l a Nación española con lo que hubieran quedado desbaratados todos los intentos p. lurinacionalistas Regionalismo, descentralización, autonomía, fuerismo, libertad dé movimiento cóiiio corresponde a pueblos a los que estorba nías. que ayuda la tutela del Poder ecntral... Todo eso está muy bien como rectificación dé los errores de un largo período de centralización. ¡Nacionalismo, n o! Como está mal- que el Estatuto se. a régimen de excepción otorgado (los nacionalistas dicen altivamente pactado a favor de una comarca. L o procedente sería establecer el régimen estatutario para todos y que se. acomodaran a él las: regiones. (Las diferencias exigidas por Ta variedad comarcal serian objeto de disposiciones reglamentarias. A h o r a se corre el riesgo- -vaya el aviso a los vasconavarros, que candidamente apoyan a los catalanes -de que Cataluña consiga su Estatuto... y las demás regiones se queden sin él. Porque detras de la aspiración catalana está la Esquerra, y más detrás, como. fuerte y terrible retaguardia, el sindicalismo, que. con sabia táctica, espera, convencido dé que le seiá más fácil vencer en un Estado pequeño fáe en uno grande, formando en Cataluña autónoma, enclave reducto, cuña y foco para difundir su acción por toda España. Detrás, del nacionalismo vosconayarro todos sabemos que no es precisamente izquierda jo. que hay. ¡Cuidado D e l sectarismo y el desenfado qué presiden, la política actual hay, para temer, que, una vez arrancado el Estatuto para Cataluña, el de las provincias vascas se aplace, siné die, para una ocasión que tardará en llegar. EL CONCURSO HÍPICO INTERNACIONAL. -Las pruebas que se iban a verificar ayer tarde en el hipódromo de la Castellana se suspendieron a causa de la lluvia. He aquí a los equipos de oficiales franceses y portugueses qiie toman parte en el interesante concursa. Arriba, los Sres. Bertrán, de Balanda, Du Breuü, Cavaitté y Clavé, representantes de Francia. Debajo, los Sres. Beltrás, Ivens Perras, Mena e Silva y marqués de Funchal, de Portugal. (Fotos Albero y- Segbvia. los Martínez de Azcoitia, tan unido al ilustre castellano- castellanista D A b i l i o Calderón. Quiere esto decir que hay un lenguaje grato en Cataluña y en Castilla, y; lo que debe hacerse es hablar tal lenguaje prescindiendo de lo que vociferen los consabidos cuatro- -o cuatro mil- -locos de las Ramblas, y los otros cuatro m i l- -o cuarenta m i l- -exaltados de peñas, cafés, casinos y reboticas del resto de España. Muchos de los cuales, por cierto, votaron a los republicanos en abril y ahora se las dan de engañados. N o sabía qué era esto dicen. Pues debía usted saberlo, hay que replicarles. Porque todo esto, como otras muchas cosas que ahora parecen sorpresas, estaba contenido en aquella papeletita blanca, al parecer inofensiva, que se metió en las urnas, frivolamente, un día primaveral. Porque en el verano anterior a aquellas elecciones había quedado hecho el pacto de San Sebastiáan, y no era, o no debía ser, secreto para nadie que en aquel pacto habían estado presentes y recogido su promesa unos catalanes muy listos que se habían metido en el bolsillo a los políticos de Madrid. ¿Qué es admisible y. qué se debe rechazar de la aspiración catalanista? Desde luego lo primero que hay que reconocer es la realidad misma de la aspiración; esto es, el hecho d i ferencial, a conciencia colectiva. Cataluña se siente a sí misma como una personalidad. Pero él que sea una personalidad viva y distinta dentro del pueblo español no quiere decir que sea una nación. Este es el punto L o peor que podía suceder- -siendo muy débil, el resquicio de la armadura, de la armalo todo lo que se vislumbra- -es que hugumentación catalanista. L o que realmente biese en España una comarca privilegiada, constituye el signo distintivo de una nación Cataluña; otras de condición inferior, ías- -dice Duguit- -es el que todos los que la que por haberse olvidado de sí propias, forman tienen la conciencia clara y resuelpara darse generosamente a un ideal supeta de que persiguen un ideal, que tiene su r i o r dejaron apagar la lámpara de su espíraíz en el territorio y que no podrían lograr ritu regional, y otras agraviadas, las que sin la posesión del territorio mismo. Esta vieran insatisfechas sus aspiraciones autoconciencia colectiva es también base de la nomistasal tiempo que otras, no más. dignas nacionalidad para Prat de la Riva, que conde atención, las veían espléndidamente coldensa en esa síntesis espiritual todos los elemadas. mentos (raza, lengua, geografía, historia) tenidos por fundamento exclusivo en las vieY la defensa de España. y de lo español jas teorías nacionalistas. Pero porque nano estará en negarse tercamente a un reco- ción es, efectivamente éso, en España no nocimiento sincero y cordial de lo que hay hay ni puede haber más que una nación: de justo en las aspiraciones regionales, sino España. Porque en esa aspiración a un ideal. en una remoción del personal gobernante en y ese deseo de posesión de un territorio han Cataluña, y, sobre todo, en Barcelona, aparcoincidido siempre los peninsulares, lo mistando de la dirección a los exaltados de hoy, mo en el siglo VIII, cuando en Sobrarbe, funestos igualmente para Cataluña v para Palars y Covadonga comenzaba la reconel resto de la Patria. quista española que en el siglo x i x L o temible- digámoslo claramente- -es él cuando el ansi. a de independencia enardecía iluminismo. mesiánico del Sí. MaciáV. Porpor igual, y simultáneamente a los catalanes que si no necesitó nada para proclamar l a de Gerona, los aragoneses de Zaragoza, los República catalana el 13 de abril ¡calcúleandaluces de Cádiz y los gallegos de Puente se de lo que sería capaz cuando, tuviera en Sampayo. ¿E n qué nación, más que en Esgasu mano un papelito que, cualquiera que ña, pensó Galdós cuando llamó a Gerona un fuera su texto, pjjdierá servirle, de título, episodio nacional posesorio y de prueba documental! 1 A 1 Pero si Cataluña fuera una nación no sería FEDERICO SANTANDER
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