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tejido a una novela, pero dudo de que i m presionasen en l a pantalla. E l film que acabo de ver en Billancourt empieza en un viejo castillo habitado por una dama de- la aristocracia que ha reunido alH, según los usos corrientes de la hospitalidad, a varios de sus amigos de- ambos sexos. Aquel caserón vetusto es imponente por su historia y porque parece un asilo de duendes. A poco de permanecer en él; los huéspedes empiezan a observar que algo extraordinario ocurre en torno suyo. L a s luces se apagan de. pronto, los timbres no suenan, y la servidumbre tiene u n aspecto sospechoso. E l malestar se hace tan insoportable, que uno de los huéspedes, magistrado, al advertir que las puertas se cierran solas impenetrablemente, se decide a solicitar la presencia de la Policía. Precaución inútil, porque una mano invisible d i ficulta la comunicación telefónica con el exterior, cortando los hilos. Luego, durante la noche, la anciana marquesa es asesinada por un hombre que se filtra por todas partes sin ser visto, con el dinero y las j o yas que ha podido descubrir. Emoción ge- neral. ¿Q u i é n es el autor del crimen? H a y que dar con él. A primera vista cualquiera diría que el malhechor ha sido Fantomas. N o hay tal. E l delincuente es un joven que se tiene por hijo de Fantomas, pero luego se pone en claro que no existe entre ellos esa relación de consanguinidad. Y al descubrir que no procede de Fantomas aquella revelación transforma y regenera al c r i minal, convirtiéndolo en un poderoso auxiliar de la Policía. E l gran aventurero no entra en escena sino m á s tarde. Qué hace? ¿Cómo combina sus planes? L a táctica y la estrategia del robo están casi agotadas. E s difícil que el hombre encuentre modas inéditas de apoderarse de lo que no es suyo. Fantomas sigue, pues, los caminos abiertos por sus precursores, en delincuencia. F a s cina a las mujeres, ignoro por qué medios, hasta hacer de ellas sus cómplices, y anula a sus enemigos por procedimientos q u é la fantasía admite y la Realidad malogra- -de- cien casos en noventa. Pero el público, i n- hibido de la lógica por su tensión emocio- nal, no discute las habilidades del aventurero, que encuentra viables. E l momento en que Fantomas vuelca un bidón de aceite sobre la pista del aeródromo para provocar el vuelco de un coche es impagable por lo absurdo, y l a escena de l a clínica, ideada para que Fantomas se deshaga a tiros delhombre, ya mal herido, que puede entregar- le a la Policía, supera, por lo disparatada, a todo cuanto se nos presenta en los folletines m á s espeluznantes. L a o b r a es un lar- go desafío entre el delincuente y la Policía. Es de rigor que ésta aparezca torpe casi, siempre para que el interés del asunto no decaiga, v eso sucede en el film que estoy comentando. Preso, al fin, Fantomas, y cuando todo. nos induce a creer que l a Justicia va a triunfar, con lo cual la satisfacción dei público será completa, el bandido se escapa de las manos de la Policía. Hasta ese momento el aventurero impone la superioridad de su astucia, y la representación de 4 a. ley está en ridiculo, i Q u é diaAmia May Wong acaba de descubrir una estrella Se trata de su hermana blo de Policía! pensamos. ¿C ó m o puede ser tan torpe? Felizmente, en la realidad las menor, a quien la graciosa chinita ha facilitado- la entrada en los estudios y con cosas suceden de otro modo, y el ciudadano quien aparece en esta foto de la Paramount. se intranquiliza menos que en. la sala del espectáculo que acaba de presenciar, tan huJean. Angelo es el único que conserva el millante para la autoridad. papel de la versión muda, realizada hace L a primera parte del film no pude ser algunos años por Jacqucs Feyder. Actividad en Jos m á s interesante. T i e n e de todo; misterio, Thomy Bourdelle, protagonista de horror y una lucha, entre Fantomas y los Caín, aparece nuevamente, en la pantalla, Estudios franceses que le persiguen de un vigor dramático i m con Jeanne Plelbling y F r a n k O Ñeili. en presionante. E s lástima que. carezca de una E l reparto de L Atlántida, película de Mi amigo Tin, película de Jack Forrester, historia amorosa que dé cierta entonación G W Pabst, inspirada en la novela de Fiebasada en un escenario de Tean- Charl. es Reyeróticosentimental s las aventuras del bandirre Benoit, es el siguiente: Antinea, B r i naud. E n segundo plano figuran los nomdo. Pero quiza en la continuación de la obra gitte Flelm; Saint- Avit, Pierre Blanchar; bres de Grazia del Río- -la bella actriz itaquede; suplida esa deficiencia. Mo -hanges, Jean Angelo; Clementine, Odetliana, definitivamente incorporada al cinema te Florelle; Tanit Zerga, Tela T c h a i Fe- francés- Dandy, Dehlia, Raymond N a r MA. WEL B UENO rrieres, Georges T o u r r e i l Jüomir, Sokoloff. lay y Jean Gambers. C 1 N E GRA M AS
 // Cambio Nodo4-Sevilla