Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
N U M E R O EXTRAORD I N A R I O 20 C E N T S AÑO V 1 GES 1 MOCm g T A V O tg N U M E R O EXTRAORDINARIO ¿QCENTg AÑO VIGESJMOC- TAvo. m m a SOMBRAS: N un rincón de Turena, cerca de la aldea de Richelieu, hay un viejo castillo entre cuyos muros, derribados por la obra del tiempo, se alzan, con breve altura, las torres derribadas por obra de los hombres en señal de castigo infamante: Es el castillo de Cinq- Mars. Allí están unidos sobré el suelo de Francia, como lo están en su historia, los dos nombres que alguna vez han conmovido nuestros ánimos en un relato de sangre. Richelieu es el señor- omnipotente de Francia, por dejación de Luis X I I I CínqMárs es el amigo íntimo y cordial del M o narca. H a llegado a esta camaradería con el Rey sin voluntad, por la voluntad firme del ministro, que acaso pretenda servirse del favorito domo ¿rompeolas que amortigüe la tempestad, si un d a soplan vientos contrarios. E l joven Cinq- Mars habrá partido de sus tierras turenesas con menos caudal de esperanzas que de realidades le ha de ofrecer luego la vida, porque en su estrecho bagaje de segundón no cabe gran cant dad de ilusiones; pero en su cammo ha encontrado la mano del cardenal ministro y, apoyado en ella, como para saltar sobre un alazán fogoso, cabalga ya, a horcajadas, sobre la rueda de la fortuna. A los dieciséis años es capitán de las guardias del Rey; a los diecinueve, gran emyer. de Francia. Desde entonces, ya no recibe el nombre de su casa, sino el más pomposo de Monsieur le Grana. N o es mal principio para un hombre de diecinueve años escribe, por entonces, otro protegido de Richelieu, joven abate italiano, que hp de ser, algún tiempo después, arbitro de todas las fortunas en el reino de Francia: julio Mazarino. Y Una más dulce figura, la princesa palatina Ana de Gonzaga, nos deja en sus Memorias un aroaMe retrato del segundón de la casa de Effiat, encuadrado en marco fastuoso. Doscientos cortesanos lo seguían cuando iba a palacio, y él vencía a todos por la magnificencia de sus trajes, la nobleza y el encanto de su rostro y. el agradó de sus maneras; las mujeres lo buscaban y los ministros estaban a sus órdenes. Mas; para el Rey y el cardenal todavía no es otra cosa que el niño que los divierte, el menino agradable, -Cuando por acudir a sus amores con Marión de Lorme falta a sus deberes palaciegos, cuando llegan a Luis X I I I noticias de sus andanzas entre damas casquivanas y lindos espadachines, te reprende como a pajecillo travieso; si aún quiere que otra voz más autorizada por edad y carácter se una a sus palabras lo envía a escuchar las advertencias del cardenal- ministro, pero el paje se. atreve a contestar con agrias razones a los comedidos consejos del señor. En una carta, escrita por Luis X I Í I á su, ministro le habla de Una de estas escenas, acaso frecuentes entre el Rey y el favorito: ...Además de esto, le he dicho que con lo qué me está obligado no debiera hablarme de esa forma y me ha contestado, de sil manera ordineria que no sabía qué hacer con lo que yo le había dado y que E CI N Q- M A R S L E NAIN M D E CINQ- MARS