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aquí a un bailarín español un gitano epiléptico; que atrae mucho público, haciendo creer que aquello que baila es el baile español por excelencia era necesario que ste depurase él ambiente español entre el público de Nueva York con una ráfaga de verdadero arte. Y Usabal realizó el milagro; Su Exposición ha hecho pen V sar al público qué las cosas de España son a veces más serias de lo que la gente dice. Usabal ha creado una obra definitiva. Es l a obra de un artista. ¡S ü obra! Es algo que queda para siempre No se trata dé cuadros pintados con escuela, más antigua o más moderna, o con procedimiento o una técnica determinada; la obra de Usabal es la obra de un artista, de un filósofo y, sobre todo, de un español E n los conquistadores de U Sabal hay una psicología magnÍTfica; una filosofía profunda y un españolismo Vibrante, Sus figuras no son retratos ni muñecos, irás o menos bien dibujados o ambientados: son... criaturas humanas, qufe representan a la vez un símbolo. Tienen los conquistadores en sus manos la esponja que borra la leyenda negra que rodea el recuerdo le España en América; cada cuadro de Usabal es un, alegato de nuestra pasada grandeza. ¿Por qué pasada? i De nuestra grandeza, que la Historia eterniza, a pesar de todos los escrúpulos de los ¡historiadores: los nacionales, por modestia, y los extranjeros, por envidia! Uzabal no ha pintado por pintar no ha hecho cuadros para que se vean como se oye una música que deleita mientras se escucha y se olvida cuando cesó. Los cuadros de Usabal despiert a n el sentido, que espolea a la reflexión y excita el raciocinio r FRAY JUNÍPERO SERRA H ERNÁN CORTES para unirlo con el recuerdo y evocar la Historia. Los conqu. stadores de Usabal tienen alma y expresan, cada uno por sí sol 6, -todo el proceso dé su trayectoria a través dé aquella epopeya inmortal. Hay cuadros, como el de Cabeza de Vaca, que, aherrojan al espectador ante el cuadro y se graban a fuego en la imaginación para no olvidarlo jamás. Cada conquistador tiene toda la psicología de su conquista Las vicisitudes que sufrió, el carácter que lo dist nguíá, el ambienté que le había- acompañado; la ferocidad o el misticismo; la ambición o la resistencia abnegada; el cinismo o la distinción dé su. estirpe. No. hay dos cuadros que se parezcan, y, sin embargo, todos son una figura ¡Qué difícil es hacer una colección de cuadros con una so a figura para ser colocados, uno junto al otro, sin que pesen Ese ha sido el secreto del gran éxito de la Exposición de Usabal. Después de ver sus cuadros busqué al hombre. Fui allá, a su estudio de la calle Entré. Después de un zaguán, adornado con. armaduras y Madonnas, una gran habitación, muy. clara, me dio la sensación de un desorden maravilloso, eñ el que se entremezclaban cuadros de Goya auténticos y Tanagras raras; tizonas del tiempo de la Conquista y bailarinas españolas, medio desnudas, lanzando al aire los flecos garbosos de un mantón de Manila muy entonado. Por las mesas y las s llas, armas y reliquias daban la sensación de algo místico y pagano, barajado con refinamiento. V i un Cellini exquisito y aguafuertes de Goya valiosísimas. Y muchos apuntes de Usabal; tantos, que podrá presentarlos en otra Exposición. ¿Qué va usted a hacer con tanta joya artística? -le pregunté.
 // Cambio Nodo4-Sevilla