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A B C. M A R T E S 21 DE JUNIO D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 39. con una estocada hasta el puño antecedida de dos pinchazos, la gente hizo recorrer el anillo al debutante y saludar luego desdé el centra. N FO R ACIONES Y TAURINAS O T í Gí A S E n Sevilla: E l debuta de Miura. E n Vista Alegre: Pepe Gallardo. E n Madrid: La de En T e t u á n Morales y Gitanillo de Camas, cortan orejas. Palomino, Toreri y Capilla. Toros en Barcelona y Valencia. E n otras plazas. Novilladas. Otras noticias. EN SEVILLA Con el manso de la corrida- -el bicho de Villamarta que sustituyó al primero de Pérez de la Concha- -sobrevino la mejor faena de la tarde. Pepe Brageli lo trasteó desde muy cerca, próximo a los tableros, sujetándole con el cuerpo más que con la muleta; faena eficaz y torera- -breve, como el caso exigía- precedente de una magnífica estocada, entrando en corto y por derecho, que dio en tierra con el apacible animalito. E l muchacho, ovacionado con calor, dio la vuelta al ruedo. E n el cuarto de Pérez de la C 6 ncha, que era un novillo bueno, muy manejable, B r a geli se movió más y se arrimó, menos que a aquel primer cobardón. Después de un muleteo deslucido, pinchó sin ceñirse, y luego, ejecutando la suerte con facilidad, dejó una estocada ida. Valiente con el capote, hízose aplaudir en algunos quites adornados y ceñidos. Brageli puede y merece ser torero. Pero ha de inspirarse en el ejemplo de esos viejos lidiadores que hicieron gallarda la fiesta antes que en el de los jovencitos de hoy, que la han hecho bonita. E l espectáculo de los toros va desanimándose, y morirá, por falta de emoción. Hoy, cuando se torea mejor que nunca, lo presencia menos gente que nunca. Pepe Gallardo estuvo favorecido por un ambiente de simpatía, nacido al calor- de sus antecedentes favorables, que, traducido en benevolencia cordial, le amparó durante toda la corrida. Por lo que anteayer le vimos, maneja la capa con más soltura que arte, y sabe aguantar a los toros, como hizo con muchos redaños al lancear a su primero. Sus dos toros llegaron a la muleta muy aplomados- -más el quinto, castigadísimo por el palo de Molina- E n su primera faena nos gustó Gallardo, pues, arrimándose mucho, tiró del bicho, hízole doblar toreando muy bien con los brazos, y logró varios, pases con la derecha- -uno de molinete el mejor de todos- -de gran sabor y gallardía. A l herir no estuvo bien, pues entró de largo, muy ligero y barrenando en más d c u n a icasión, a pesar de lo cual, al doblar el toro E l debut de Pepe Gallardo X. 4 forzada exclusión del N i ñ o de la Puerta Real destruyó la armonía del cartel de matadores dispuesto para la novillada dej domingo, y vino a amortiguar la animación que la fiesta había suscitado; de modo que la entrada no era más que mediana a la hora de asomar las cuadrillas por la puerta de caballos, y el paseíllo transcurrió sin que el público expresase a los toreros, con los aplausos de las tardes de expectación, el relativo entusiasmo con que los aguardaba, der Sevillano, ¿qué me dice usted, compare? -Po der Sevillano... que pa verlo parao hay que buscarlo a la Iiora de come Del quinto no obtuvo partido alguno. U n apagado molinete y una doble genuflexión en el transcurso de una faena nula fueron rechazados de plano por el concurso. M a t ó de un pinchazo y una estocada, entrando con la cara vuelta. Por lo demás, Gallardo llegó bien, y en el último toro hizo un soberbio quite, de admirable oportunidad, a un piquero caído al descubierto. Veámosle otra vez y juzguemos. E l anuncio en los tranvías de Barcelona no es bastante. Los de Sevilla han anunciado el E m- pastre y el Rodeo. Sevillano es inhábil, por ahora, para habérselos con toros de casta. Toda su voluntad se estrelló contra su total ignorancia. Los novillos de los hijos de D T o m á s Pérez de la Concha, eran bonitos, finos, irreprochablemente presentados. E l de mejor estampa, y también el m á s desgraciado- -que siempre va la desgracia unida a la hermosura- -el que abrió plaza, cuya parición en la escena fué acogida con nutridos aplausos. E l pobre bicho, boyante y alegre para los capotes- -aunque la lesión que padecía en el brazuelo izquierdo debía tenerle de un humor muy triste- -quedó inútil al. recibir el primer puyazo, como si el hierro le hubiese vulnerado la medula. Decidido su retiro, sao quiso seguir a los mansos, como si todavía se empeñase en ganar fama para su divisa. L e apuntillaron alevosamente... Todos los demás, fueron buenos, y el quia- -Y Pero... ¿yo me paece que t r a í a un caballo? Ellos, por su parte, no motivaron durante el transcurso de la corrida, sino escasas y no desbordantes demostraciones de júbilo, a pesar de que el ganado, por lo general, ofreció ocasiones en que, con un. poco de voluntad, valor y arte, haberse hecho aplaudir con estruendo. Quizás por eso mismo- -porque el ganado era bueno- -las ovaciones escasearon. E s sabido que para los toreros de hoy no existe peor enemigo que él toro bravo, y es con aquellos carentes de casta, o de casta desvirtuada por la cobardía, donde con más desahogo suelen lucir cualidades de arte y de arrojo, cuya demostración corre pareja on la impunidad en que la falta de coraje del adversario coloca al lidiador. E s ello una peculiaridad de época, que, por ser así, alcanza a todos, desde Ortega al último 2 nsa 3 ista de becerrada nocturna, sabedores de que el. gusto de los aficionados, estragado por los casuales primores del estilismo, no exige a los pobrecitos toreros que aborden situaciones de extremado peligro tratando de dominar la pujanza, el rí ervio y la bravura- -la gana de coger, en suma- -de los toros de. verdad; aquellos con que Joselito laoró inconmovible pedestal para su gloria j, imperecedera. Gallardo en un muletazo