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B Ú. M A R T E S 21 D E J U N I O i Ükítvísitno para los caballos. Fué una iástima qué lé quebrantara tan terriblemente lá tercera vara, de la que le quedó dentro, foto el palo, el constante castigo, de la paya. Sin ello, habríamos admirado un bicho de bandera. L o s jóvenes ganaderos merecen una felicitación. Mesita, Rosalito de Castiíleja y Rojito bregaron y parearon a gusto del auditorio. -Juan M. Vázqúes. D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 40. tió con los demás spadas las oíacion- íi. Mostróse con la mulata tranquilo y domi nador y se le aplaudieron artísticos naturales y, pases por bajo y de pech o. Mató á su primero de una estocada ladeada y a su segundo, dificilísimo para igualar, de tres pinchazos y una estocada desprendida. Gitanillo de Camas ofreció la impresión que produjera al presentarse recientemente en esta plaza de que puede ser una gran figura taurina. Su primero, de salida, le revolcó por habérsele cruzado el diestro en el camino, pero el- nuchacho se repuso rápidamente y dio una serie de lances, bajas las manos y maravillosos de lentitud y temple. Muleteó por bajo artístico, sufriendo acosones, para un pinchazo y una estocada, entrando rápidamente. E n el que cerró plaza Gitanillo de Camas se ofreció como un torero grande en unas afiligranadas verónicas, llenas de ritmo y sabor. H i z o c o n l a muleta torerísimas faenas, en la que hubo pases naturales y molinetes entre los pitones, para media estocada magna. L a ovación fué grande y la oreja fué otorgada. Gitanillo de Camas y Luis Morales tuvieron su apoteosis triunfal, saliendo en hombros de los entusiastas. E l picador Crespito sufrió en él cuarto novillo, a consecuencia de una fuerte caída, la fractura ds la quinta costilla del lado izquierdo, pasando a la enfermería, donde se calificó de grave su estado. Entre los peones bregó mucho y bien Maera de Méjico. Carmona. EN VISTA ALEGRE EN L a de M i u r a MADRID -v; La de M i u r a? -S í señor, la de M i u r a E s decir, la de M i u r a M i u r a n o pero, sí señor, la de M i u ra. ¿Usted me comprende? Y o lo comprendo perfectamente. Se ha lidiado una corrida de M i u r a que no parecía de Miura. Y cada vez lo parecerá menos, porque como a la ganadería le imprime, el sello el carácter del dueño, esta vacada tiene ya la huella bondadosa de Pepe M i u r a Es la evolución de los toros la nota más interesante de la corrida, evolución marcada en las tientas, donde da miedo ver la cantidad de vacas desechadas para el M a tadero. Sólo así puede volverse del revés una ganadería. H a n ido a quitar aquella cosa, molesta de los toros, que lo mismo el bravo que el manso la tenían. Eran toros de un instinto, dé un sentido tan agudo, que nunca se les acababa de conocer, por los cambios que daban de ún cap otazo a otro. N o era el toro que cambiaba durante un tercio, sino que cambiaba de segundo en segundo y, no tenía dos lances iguales. Esta modificación se propusieron Antonio y Pepe M i u ra, y, a juzgar por la corrida de ayer, se va logrando, y de prisa. Acaso el primer toro se acordó que era M i u r a pero los otros, no. Los otros fueron docilones, y de ellos, tres, muy buenos, y el último, un gran toro. Ustedes se acordarán que una de las características de los toros de M i u r a era quitarse el palo y no dejarse picar y luego desarmar al matador. Pues a estos toros les picaron como quisieron, incluso al primero, que se agarró muy bien con el Sevillanito. Y respecto a desarmar, al toro segundo le entraron seis veces a matar y no se enteró. Salió un toro manso, un colorado muy grande, en quinto lugar. Claro que al quitar nervio, se pueden encontrar todos de estos; pero fué un manso sin peligro, un manso como salen muchos. E n fin, que esta ganadería va dando la vuelta; ya veremos como queda, porque está en el momento de su evolución. E l mérito mayor de los toreros- -Posada y los Bienvenida- -fué encerrarse en M a drid con una corrida de Miura. Y tan creído se tenían que eran de M i u r a que no aprovecharon las condiciones de algunos toros. Porque pasemos a Posada, que en el primer toro, que se defendió a poco de salir y alargaba el cuello, no le aguantara con la muleta y sí limitara a quitárselo de delante. Pero el colorado que salió en cuarto lugar era bueno y tenía poca fuerza, y no tiraba cornadas y se pudo confiar con él y sacar partido. Como lo hubiera hecho, seguramente, si se lé cambia la divisa al toro. Pero venían a encerrarse con una corrida de M i u r a y creían que eran Miuras aquéllos que no lo parecían ni lo eran por su condición. Manolo Bienvenida empezó muy decidido, muy valiente, con ganas de dar una tarde y con Miuras. Quizá por eso, por querer darla con Miuras, no la dio. Porque, sin que yo sepa por qué, lo que empezó con bríos, se fué apagando. Su primer toro embestía bien. L e banderilleó superiormente; el último par, enorme. Empezó valiente, con las rodillas en tierra y siguió bien. Pero no mandó en el toro, se le fué a otro terreno, donde ya no embestía igual, y lo que venía camino del éxito se quedó en el camino y no llegó. Pinchó mucho y sin suerte. E n el otro, el más grande, que se aplaudió de salida, porque impresionó su tamaño, M a nolito se dedicó a librarle del fuego. Y lo consiguió, atándole al capote. L e aliñó como pudo, porque el manso no embestía; le entró dos veces, y le descabelló, después de algún intento. E n quites, donde los otros no sacaban partido, lo sacó él, y se hizo aplaudir con calor, procurando contrarrestar el mal efecto que había causado su hermano en él toro tercero. Este toro, mal l i diado, aquerenciando hacia adentro, por lo que cumplió bien con los caballos, sin ser bravo, fué muerto por Pepito de un metisaca no se sabe dónde. E l sexto, que ya hemos dicho fué un gran toro, se dejó picar hasta chorrearle la sangre por las pezuñas. Pepito se decidió y le dio cuatro ayudados por bajo, muy bien rematados y con mucho, sabor torero, y hubiera logrado la faena completa si sigue como empezó y no recurre a separarse del toro y buscar el adorno. A estos toros, y a todos, pero a estos más, lo primero es dominarlos y luego lo que ustedes quieran. Mató bien y se le despidió con aplauso. E n fin, lo interesante fué observar la evolución de la ganadería de Miura. Que hemos de seguir con atención, hasta ver en qué tono la dejan. Porque esto es lo difícil. -GC EN TETUAN i. i, M o r a l e s y Gitanillo de cortan orejas Gamas, ¡Buena tarde la del domingo último para la cátedra auxiliar taurina de esta simpática plaza de la que han salido tantas figuras, que con su valor y arte han vigorizado la fiesta! L a excelente terna- -Morales; Contreras y Gitanillo de Camas- -llenó el coso y el público tuvo ocasión de ver una preciosa novillada de D. Gumersindo Llorente, en la que todos los bichos finos de lámina acusaron sangre brava y nervio, doblaron superiormente al tomar el capote, acometieron con codicia a los caballos y ofrecieron en suma ocasión para el mayor lucimiento de los lidiadores. Los novillos más bravos fueron el primero, cuarto- -al que dieron dos vueltas al anillo en su arrastre entre calurosa ovación- -y el sexto. E l fino torero que hay en Luis Morales se exteriorizó desde el momento en que el diestro salió a la arena con la voluntad de vencer en la pelea. Así, pues, a su primero que le volteó aparatosamente, al darle el segundo lance ceñidísimo, lo toreó después rabiosamente ajustado y dejándose rozar los alamares por los pitones. Trasteó por bajo y con el estoque entró varias veces a herir. L a faena resultó mitad y mitad, pero llegó su segundo bicho, noble y bravo, y el diestro, con una depuración de esencia taurina, dio una serie de preciosas verónicas artísticas, estatuarias, que pusieron al público en pie, resonando una ovación y llenándose el ruedo de flores, sombreros y prendas de vestir. Siguió en los quites toreando por gaoneras tan ajustado que salió derribado. Tomó banderillas y clavó uno de frente, otro al hilo de las tablas y otrt por dentro y las ovaciones se sucedieron. Comenzó con la muleta dando un pase con ambas rodil! as en ti rrn y éh pie siguió luego con pases naturales y de pecho, quieta la figura y llevando admirablemente toreado al astado, que dobló de una estocada y un descabello. Cortó la oreja y paladeó su triunfo, dando dos vueltas al ruedo. Correspondieron a Luciano Contreras dos bichos con mucho nervio y que llegaron muy descompuestos y sin parar al último tercio. Fué, no obstante, el mej icano, el torero que sabe dar a cada lance su peculiar sello de finura y elegancia. Su capote dibujó preciosas verónicas y en los. quites compar- Palomino, T o r e r i y Capilla Fué la del domingo otra novillada muy apañada, con la que pasó una buena farde la parroquia rarabanchelera. Se lidió ganado de Zaballos, en el que hubo de todo, pero sin que, en general, presentara grandes dificultades para los toreros. Por estas condiciones del ganado y porque los muchachos salieron decididos a hacer todo lo que sabían, no se les pudo pedir más. E l festejo, como ya hemos dicho, resultó bastante entretenido. Palomino confirmó la buena impresión que nos produjo la tarde anterior y no deslució su primer éxito. Toreó muy bien de capa y mejor de muleta en su primer toro, y mató de un estoconazo, entrando rápido. E s cuchó palmas. A su segundo le puso dos formidables pares de banderillas, que se ovacionaron. L a faena de muleta fué dominadora, inteligente y artística, demostrando que es en lo que está más fuerte, y mató de una estocada, un pinchazo y. un descabello. Sonó la ovación, dio la vuelta al ruedo, y, al fina de la corrida, fué sacado en hombros. Toreri anduvo valentón, aunque se le ve poco seguro. Se le aplaudió mucho toreando de capa a su primero. Con la muleta anduvo muy. desconcertado, aunque valiente, y para matar tuvo que entrar varias veces, y de mala manera casi siempre. Escuchó pitos y algunas palmas. E n su segundo puso un gran par al cambio, -con la. muleta estuvo más tranquilo, sacando algunos pases. bonitos y bien instrumentados. Despachó de una estocada trasera y escuchó palmas, que le obligaron a saludar desde el tercio. Capilla toreó valiente y con lucimiento, á pesar de que le falta soltura en los brazos. Con la muleta le. vimos valentón, realizando una faena meritoria, que fué constantemente aplaudida. Mató de un estoconazo, y el público le ovacionó, obligándole a dar la vuelta al ruedo. Hubo petición de orejas. E l último toro fué maaso, y el muchacho se limitó a salir del- paso como pudo. Mató pronto. L a entrada fué bastante buena, y el d i vertido número de espontáneos se refiíió cuatro o cinco veces. -jd. Reverte.
 // Cambio Nodo4-Sevilla