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otras regiones d e- E s p a ñ a como. A r a g ó n lo tienen en m á s alto grado y con m á s hondaraigambre en l a conciencia jurídica del país, apatte. de ser ¡más- pn esiy. o si; en- la misma región catalana existe variedad legislativa y de derecho consuetudinario- -díganlo el Código de Tortosa y las costumbres del campo de Tarragona, tan similares del r é gimen legal de gananciales de Castilla, no existente en el resto del territorio catalán, ¿c o m o y a título, de q u é pretende fundarse en ligeras diferencias jurídicas de orden substantivo- -ya que las de índole adjetivo borradas fueron con la promulgación de la L e y de Enjuiciamiento civil, sin dificultad implantada en Cataluña- -la ficticia y artificiosa nacionalidad catalana? Véase cómo desde el punto de vista j u rídico, es en absoluto insostenible el nacionalista c a t a l á n cómo lo es, y hasta l a saciedad probado está, bajo los demás aspectos étnico, filológico y literario, generadores tan sólo del regionalismo catalán, con todas sus facetas líricas, sentimentales y jurídicas, a semejanza de Galicia y V a s couia, cuyas variedades se funden en el crisol de l a H i s t o r i a y en la unidad suprema de la Patria grande, a manera de los ríos que van al mar y del mar son tributarios. Todo en el mundo tiende a la unidad. L a unidad en l a pluralidad, ley suprema del orden y de la a r m o n í a Y es tanto m á s insostenible y absurda l a pretensión del nacionalismo catalán, fundamentada en su arcaico fuero, cuanto que los propios catalanistas, en su Apéndice del D e recho catalán, que estaba discutiéndose en el seno de la Comisión codificadora a l advenimiento del nuevo régimen, introducen tales innovaciones en su actual régimen j u rídico, distintas del Código civil español, que ya se dibujaba así en la estructura del tal Apéndice, cual en el contenido de las respectivas instituciones jurídicas que lo i n tegran, sus no disimuladas aspiraciones a l a formación de un Código civil peculiar de Cataluña, erigida en Estado autónomo, a basé de un nuevo derecho privado, a tono con la evolución progresiva del mismo a l a hora presente. Ese Apéndice foral de Cataluña, creador de un organismo legal nuevo para una pctit nación, presentado antes de l a implantación de la República española, que lo mismo a la Prensa política que a l a profesional o técnica hubo de pasar inadvertido, fué el primer paso dado con premeditación y alevosía hacia el separatismo. Y ello evidencia, a la vez, el largo proceso de gestación del morbo secesionista y pone de relieve, a un tiempo, las sinuosidades de la trayectoria seguida por los extremistas de l a esquerra para arribar a l a estrella solitaria. N o se pierda finalmente de vista que el diminuto especial régimen jurídico de C a taluña tiene un reducido ámbito de acción, aplicándose en Barcelona principalmente al cuarenta por ciento de sus habitantes genuinamente catalanes- -salvo, los e x t r a ñ o s que hayan ganado vecindad por sú residen- cia durante diez a ñ o s en aquella tierra- dado que el resto está integrado por elementos de las demás regiones españolas, a la vez que, por los numerosos franceses e italiano que incrementaron la densidad de aquella población, cosmopolita y heterogénea, contribuyendo por considerable manera a su engrandecimiento; por modo tal, que cuanto se cree producto exclusivo del genio de l a raza catalana, obra común es del esfuerzo conjunto de los distintos n ú cleos sociales, que actuaron y actúan desde los siglos x v n y x v n i hasta nuestros días, en territorio catalán, en persecución de los múltiples fines de l a vida humana, avecindados los unos y meramente domiciliados los otros. MANUEL L E Z O N El general Villegas pasa revista a los batallones de cadetes, que aparecen formados junto a sus tiendas. (Fotos Díaz Casariego. L tía í úí. Disparo de fusil desde trincheras, -provisto el que dispara de careta contra los gases asfixiantes. Granadas de mano y gases, combinados. (Fotos B enítez- Casaux.