Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
loso, ordenado, siempre pendiente del m á s mínimo detalle, un hombre máquina, en una. palabra. Langdon es infantil- -candoroso, si se quiere- pero, a la par, es desordenado; no tiene m á s preocupación que. la de pasarse la mano por los delanteros dé sii chaqué- tilla para limpiar cualquier mota que. i n oportuna, se- hubiera posado sobre, ella. Ade- m á s presencia el, desfilé de la vida con gesto de indiferencia, de incredulidad, de despreocupación. Y por esto no nos tiene que e x t r a ñ a r su atolondramiento. E n él es lo natural. Y a dijimos antes que cuando su cuerpo cruza el Broadway, a las siete de la tarde, su espíritu vuela por el cielo. Y lo hace con unas alas de plumas que le prestó Charlot: aquélla que él usó en El chico. Sensibilidad- -has almas de estos hombres infantiles y atolondrados son supersensibles. Basta que las roce el aleteo de una mariposa para que vibren fuertemente. P o r esto, una cualidad esencial en H a r r v Langdon es su sensibilidad. U n a sensibilidad rara, e x t r a ñ a como. todo é l una c a t á s trofe mundial- -una guerra- -le deja frío, casi impávido, como a Buster Keaton. Y en cambio, una sonrisa femenina es suficiente para que muestre su gozo saltando como un chiquillo. Esta sensibilidad que posee H a r r y L a n g don hace que muchos le consideren como un imitador de Charlot. Y los que esto crean están en un gran error. Sólo consiguen hacernos ver que no han comprendido ni al uno ni al otro. P o r q u e l a sensibilidad de Charlot se manifiesta. en todo instante; cualquier detalle consigue ponerla al descubierto. E s como el cristal que se empaña con el m á s leve vaho. Y la de Langdon es muv distinta. E s una sensibilidad que se. inicia, que empieza a nacer. Y que tiene un valor inapreciable, que nunca llegará a mostrarse por completo, en toda su plenitud, como la de Charlot. Infantibilidad. Atolondramiento. Sensibilidad. Todo esto encontramos en H a r r y Langdon. O, lo que es igual: humanidad. H e aquí, por tanto, por q u é H a r r v Langdon no descuella en esta época de payasos. RAFAEL G I L Un retrato reciente de Willy el gran actor del cinema alemán. (Foto Ufa. Una autora famosa y su heroína: Mary Róberts Rinehart con Joan Blopdell, la actriz elegida por ella para interpretar en la pantalla la protagonista de su novela, Miss Pinkerton (Foto Vidal)
 // Cambio Nodo4-Sevilla