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AJEDREZ EL GRAN MAESTRO SP 1 ELMAN CONTRA E L CAMPEÓN D E L M U N D O mejante. N i Síeinitz, n i L a s k e r ni Capablanca, fueron objeto de acusación se- L a notiasá más vibrante en el aje- Sí drez mundial la constituye estos días una violenta carta de censura contra el campeón del mundo, que el gran- maestro austríaco Spielman acaba de publicar en la Wiener Schach, Zeiiung. L o s argumentos de esta carta forman un impresionante alegato, no contra el juego ni la técnica de Álekhine, que, como es uatu- al, no pueden fhenos de reconocerse geniales, y de los que Spielman se proclama entusiasta admirador, sino contra la actitud del campeón frente al proyecto de match de revancha tan deseado por Capablanca, y sobre todo, y pste es el nervio de la cuestión, contra su conducta en los torneos, achacándole haber i m puesto en obscuras negociaciones con los organizadores, y como condición para otorgarles el aliciente de su presencia, la eliminación de Capablanca, la de Nimzowitch y la del propio acusador, que concreta sus dos últimas afirmaciones, refiriéndolas al torneo de Londres de 1932, y al proyectado para celebrarse el mes que Viene en Berna, bajo el patrocinio de la Federación Suiza. E n la acusación- -porque en esta carta, como en la histórica de Zola, que provocó la campaña revisionista del proceso D r e y- fus, aparece la mordiente frase yo acuso- los hechos se enumeran con claridad y encadenan con formidable lógica para llegar a l a s conclusiones antes indicadas, y aunque ciertas cláusulas de las negociaciones entre las entidades organizadoras de grandes torneos y los maestros invitados sean difíciles de probar documentalmente, pudiendo, por lo tanto, desde un punto de vista leguleyo, rechazarse la argumentación del maestro vienes, hay que tener en cuenta que éste acude al tribunal de la opinión publica, que no tiene la prueba tasada y cuya jurisdicción no puede recusar en ningún caso un campeón deportivo, ya que su título no posee otra virtualidad que el consenso que esta opinión le otorgue. marque el comienzo de un ruidoso debate en los Clubs y en la Prensa profesional, que determine una extensa ofensiva contra Álekhine, pues el aima de las muchedumbres es muy propicia a vengarse hoy del genio, derribándolo del pedestal de admiración que ayer le forjó. N o sé quién de ambos maestros vencerá en este combate dialéctico, pero sí puedo decir, que en los que llevan reñidos en el tablero, el campeón lleva una gran ventaja, y a este propósito transcribo a continuación una de las más interesantes partidas entre Álekhine y Spielman, jugada en el torneo de Nueva Y o r k de 1927, y que ilustra suficientemente sobre la superioridad del primero, especialmente en el concepto posicional. P o r otra parte, el examen de esta partida contribuirá al estudio de la defensa francesa, de. que traté hace poco en estas columnas, y su largo desarrollo constituye una muestra típica del grado de paciente solidez que necesita desplegar el blanco para que su ataque predomine al final, contra la variedad de recur- sos tácticos que ofrece esta defensa al bando negro en los comienzos del juego, y que en manos de un especialista como Spielman, mantienen, durante largo tiempo, posibilidades de una peligrosa contraofensiva. Defensa francesa. -Blancas, Álekhine; negras, -Spielman. 1. P 4 D P 3 R 2. P 4 K P 4 D 3. C 3 A D C 3 A R 4. A 5 C R, A 2 R 5. P X P, C X P 6. A X A D X A 7, D 2 D D 5 C (hasta aquí, como- en la partida Pillsbury- Maroezy, Londres, 1899, considerándose la posición igualada) 8. C X C, D X D 4- 9- R X D P X C 10. T 1 R- i- A 3 R i r C 3 T R! C 3 A D 12. A 5 C, R 2 D i 3 C 4 A T D i K 14. P 4 A D! (Es curioso observar cómo a partir del cambio de damas, y desde una posición muy igualada y sencilla, el, genio de Álekhine ha logrado establecer un ataque, y va a conseguir, después de la liquidación dé piezas, una posición suoerior en el flanco de dama. R 3 D 13. P S A 4- R 2 D 16. T 3 R, P A 17. T X A T X T 18. C X T R X C 19. A X Q P X A 20. T i R K 2 D 21. R 3 A (Véase el diagrama. 3 que una torre a cada uno de los bandos, pueden notarse dos debilidades; la del P D blanco y la del P T D negro que se compensan, pero además los dos peones blancos en 4 D y 5 A D paralizan a los tres negros de las mismas columnas, y esta circunstancia debe apreciarse en favor del primer bando. L a forma en que Álekhine explota- esta pequeña ventaja y concluj e por hacerla prevalecer es altamente instructiva) T i C D 22. T 3 R, T i A R 23. T 3 C, T 2 A 24. R 4 C T 2 R 25. R 3 Á T 2 A (jugadas de tanteo con las que se gana tiempo de reloj en el peor caso; es decir, cuando se las contesta con la jugada precisa) 26. T 3 T P. 3 T R 27. R 2 D T 2 R 28. T 3 T T s R 29. T 4 T R- i A 30. P 3 A t 5 T 31. P 3 T R, R 2 C 32. R s R, P 4 A 3 3 T 4 C 4- R 1 A 34. P 4 T D P 4 C R 3 P 5 T D P 5 C R (Creo que aquí el negro debería haber intentado primeramente detener el avance del P T D blanco haciendo ...35. P 3 T D y luego podía haber continuado con la jugada del texto, que sin esta precaución resulta muy peligrosa) 36. P T X P P X P C 37. P 6 T P X P 38. P X P T 8 T 39. T 7 C, T 8 R 40. R 4 A T 8 D T R s R. T 8 R 42. R 5. A T 8 D 43. T X P T TXPD; 44! T 8 T 4- R 2 D 4 P 4 A T 3 T D 46. P 7 T P 4 T R; 47- P 3 C, T 8 T 48. R í R T 8 R 49- R 6 A T 8 T D 30. 4 R 3 A T 8 T D 33. P 5 A R 2 R 54. R 4 D P 5 T R (Claro que si ...54. R 3 A seguiría 55. T 8 A R- f- entrando clama a la s i guiente. R í R T 8 R 4- 56. R 4 A T 8 TD; 57. RsC, T 8 CR 4- 58. R X P T (L a partida estaba ya hace tiempo dominada por las blancas a causa de las terribles servidumbres que pesan sobre el rey y la torre, que son los dos únicas fichas negras disponibles. E l primero no puede abandonar la segunda fila para evitar, que la torre blanca, dándole jaque, permita el coronamiento del P T y a su vez la torre negra no puede abandonar más que momentáneamente, dando estériles jaques, la vigilancia de la columna para impedir ese acceso del peón enemigo, que sería catastrófico. E n resumen, que el P T y torre blancos neutralizan la acción de las dos fichas negras disponibles, y por consiguiente quedan el rey y el peón de alfil blancos en libertad de movimientos para asegurar la victoria. E s evi- dente que en el momento actual las negras hubieran podido rendirse sin remordimiento; pero, sin embargo, Spielman continúa la l u cha por ese criterio sistemático de los maestros que les induce a apurar todas las posibilidades, y cuando ya no existen sobre el tablero, las de fuera de él, como locura o muerte de a d v e r s a r i o t e r r e m o t o etc. T 8 T R 59. R 5 C, T 8 C R 60. R 4 A T 8 T D 61. R 3 R T 8 R 62. R 4 D T S T D 63. R 3 A T 6 T D 64. R 2 C, T 3 T D 65. P 4 C, R 2 A 66. -B. 3 C, T 8 T D 67. P 6 A T 3 T D 68. P 5 C P X P 69. R 4 C, abandonan. (Si ahora ...69. P 3 Á 70. T 8 T R entrando dama a la siguiente o ganando la torre contraria con T 7 T R 4- A. r E l mes pasado ha jugado Capablan c 3 ca én la Llábana una sesión de 66 tableros simultáneos, contra equipos de cinco jugadores en cada uno, que forman un total de 330 adversarios, con el brillantísimo resultado de 46 victorias, 16 empates y cuatro derrotas, logrando así el 81 por 100 de puntos. Este porcentaje y el número de contrarios establece un record que bate el último de Álekhine en París, aunque deben formularse grandes salvedades en l a comparación, pues se desconoce i a fuerza relativa de los adversarios que se enfrentaron con los dos colosos R 3 R, T 8 R 4- Si- R 4 D T 8 D 4- 5 2 Que yo recuerde, desde que el campeonato del mundo, por la cohesión de la afición internacional, llegó a ser una realidad, ninguno de los tres grandes maestros que sucesivamente conquistaron el supremo título, o sean Steinitz, Lasker y Capablanca, fueron objeto jamás de acusación semejante, que Spielman termina, en tono mayor, recordan do a l D r Álekhine las palabras bíblicas del profeta. O sea: Q u i e n siembra vientos recoge tempestades y afirmando que l a medida se ha colmado, y de un lado y de otro del Océano aumentan las voces de protesta contra la dictadura del campeón del mundo Reconociendo al ataque de Spielman toda l a importancia que indudablemente tiene, creo que hay eme oír a la defensa antes de aventurar un juicio, y espero l a respuesta que está obligado a dar e l D r Álekhine, deseando que su exculpación, clarísima y probatoria, no deje lugar a dudas sobre la corrección de su conducta, y la haga resplandecer tan intachable como la de sus ilustres predecesores. E l l o me complacerá doblemente, como amigo del genial ruso y cómo ajedrecista, pues nada más deprimente para los que creemos en las excelencias didácticas y moralízadoras del noble juego que pasar por la pena de ver al pontífice máximo i n curso en los manejos del género picaro que se le imputan. E s casi seguro que la carta mencionada D I A G R A M A TiVM. í Kegras. Spielman. K Wñ %i H lif É. mm. pjf ¡Pj (Fichas, 9 4- 9 Blancas: Álekhine. Posición después de la 21 jugada de las blancas. (E n la configuración de los peones, que va a influir poderosamente en la decisión de esta partida, ya que no quedan más piezas
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