Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Hablando eon Gatti- Casazza, el director del Metropolitan, se adquiere Ja convicción de que su genio organizador es la clave del triunfo universal del primer teatro del mundo E l director general del teatro Metropolitan, de Nueva Y o r k Giulio Gatti- Casazza, es realmente un hombre extraordinario. Su nombre es conocido en todo el inundo, y en todos los países se le considera, como el J ú p i t e r tonante de los directores teatrales, cuyo prestigio mundial está m á s allá del Bien y del M a l V e r a Gatti- Casazza no es fácil, porque un hombre del que dependen tantos seres, tantos millones, tanta responsabilidad y tantos intereses, tiene sus minutos preciosos distribuidos, con esa admirable administración que constituye uno de los grandes secretos de la fama del Metropolitan. M e recibió en su despacho. Afable, hombre de mundo, náturahsimo, sin afectaciones a que su cargo le- daría derecho, sugestivo en su charla interesante, eficaz en su dialéctica fina. Hablamos. Gatti- Casazza, contestando a mis preguntas amabilísimamente, porque yo sabía su aversión a los reportajes, que siempre ha rehuido, por creer que muchas veces los periodistas no interpretamos las ideas de nuestros reporteados, ocasionando sin intención equívocos y falsas situaciones, me dijo: -Y o soy ingeniero naval. M i padre fué director del Comité administrativo del teatro de Ferrara, mi pueblo natal. L a política alejó a mi padre del teatro, y siendo yo ñiüy joven, pero muy aficionado al teatro, ifüe síéiiiprd frecuéritabá aprovechando el puesto de m i padre, se me nombró para substituir a mi padre en su puesto. Tuve indu dablemente suerte, y el teatro, dirigido po mí, llegó a alcanzar un prestigio que sé- conoció en los ambientes teatrales. Se habí; cerrado. la Scala de Milán y se organizuna Sociedad para reabrirlo; cuando se trató de poner al frente a un director, un pe riódista amigo mío dio m i nombre. Y Cónj todo mi asombro, y hasta mi incertidumbre. j fui. nombrado, director de la Scala de M i lán, donde trabajé algunos años. Debí aceitar en mi gestión, porgue se me ofreció la dirección del Metropolitan de Nueva Y o r k Y ¡aquí estoy desde hace veinticuatro años: -H e oído qrJe la organización del M e tropolitan es una maravilla- -dije. -E s la única manera de poder defender un negocio como éste, en el que hay tantos intereses. Piense usted en que el Metropolitan es quizá el único teatro del mundo de su clase que carece de subvenciones dipectas o indirectas y trabaja con sus propias fuerzas. Este no es un negocio mercantil, porque no se puede decir que se repa tan dividendos los accionistas; es un negocio artístico, que se defiende sólo a fuerza de organización. Todo el personal del Metropolitan está muy disciplinado; desde las primeras figuras hasta el último operario, i C o n decirle que durante la guerra mundial trabajaban aquí personas pertenecientes a catorce nacionalidades distintas y jamás hubo el menor incidente entre ellas... ¿Y usted? -Y o soy una especie de dictador aquí dentro, porque el Consejo de Administración al cargar sobre mí todas las responsabilidades, también me ha concedido todos los poderes. Pero le aseguro que, teniendo muchos defectos, no poseo los que tanto distinguen, en general, a la gente de teatro. N o tengo simpatías, ni antipatías, ni envi: dias, y nunca he hecho mal a nadie ni a mis amigos. M i s rabietas duran poco. Pero, eso, mis decisiones, grandes o pequeñas, las tomo sólo cuando estoy con una absoluta LIBET Guayaqüir nquísima galleta al cacao Deliciosa para los niños U UCIT t m i ka- da, nunca i uaada O LIBET, menta, anís chocolate, limón. KISS- KISS DELICIOSO B O M B Ó N