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Á B C. V I E R N E S 24 D E J U N I O D E 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G e l Salón de Conferencias. L a atmósfera se notaba a una presión altísima. Los Sr. és. Ázaña y Maura sostuvieron u n rápido diálogo. -Y a ve usted- -dijo el presidente del Con sejo- -que me aproximo a los 251 votos. -N i con mucho- -le replicó el Sr. Maura. -Y a llegaré, sin embargo. -Y mientras tanto nos divorciaremos más y más del país. -H a c e mucho tiempo que El País dejó de publicarse- -replicó en tono humorístico el Sr. Azaña. E l Sr. Algora recibía muchas felicitaciones por su valiente actitud, cuando acertó a pasar cerca de él el ministro de Trabajo, Sr. Largo Caballero. -A usted- -le dijo el S r Algora- -no le habrá (parecido bien m i resolución. -He pensado- -le replicó el ministro- -que usted no es socialista. -i Cómo que no? Y o he venido a estas Cortes por 20.000 votos de Ia Unión General, de Trabajadores, y recibo centenares de cartas y telegramas de mis electores, pidiéndome que me oponga al Estatuto. -N o es usted socialista- -insistió el señor Largo Caballero- porque el socialismo es autonomista y en nuestro programa están contenidas las reivindicaciones regionales. -E n efecto; pero determinada autonomía, no el nacionalismo que quieren imponernos los catalanes. D e todos modos, yo he cumplido cori mi conciencia y con mis electores. Y aquí tengo una relación de los pueblos que me votaron y de las organizaciones societarias que me han traído al Parlamento. ¿Quiere usted que le acompañe a esos pueblos para que se convenza usted de que sufre una equivocación? -E ¿posible iue usted, con su talento, h i ciera cambiar de opinión a los obreros que me votaron, pero hasta ahora yo sé. muy bien cómo piensan. E l conde dé Romanones comentaba l a votación, y se expresaba de este modo: -P o r primera, vez he votado en lá Cama- ra, y he sido, derrotado. N o hay que hacerse ilusiones; el Gobierno sacará de estas Cortes lo que quiera y como quiera. L a República, puede que no lo sea; pero este Gobierno es inmortal. E l S r Royo Villanova protestaba enérgicamente de l o q u é a su entender, era un espíritu gregario en 1? mayoría, y añadía qué todo se hacía en este Parlamento a beneficio de! Sr. Maciá, que gobierna E s paña desde Cataluña. Criticaba acerbamente la actitud del presidente de l a Generalidad, que no tiene siquiera el arresto de venir a M a d r i d para contender con sus adversarios. El dictamen antiguo, desechado también Aceptada l a enmienda del S r Peñalva poll a Comisión, el miembro de l a misma señor Valle, de la minoría federal, presentó como voto particular el dictamen antiguo, también desechado por la fuerza de los votos. LOS JULIANES Drama en tres actos. Había interés decidido por parte del Acaba de aparecer. 5 pesetas, en librerías y Gobierno en incorporar l a enmienda del en EDITORIAL EETJS, S. A. Academia Preciados, 1. -Librería: Preciados, 6- Sr. Peñalva para satisfacer los deseos de Apartado 12! 50. Madrid. la minoría catalana. E n esta, votación aumentaron los votos de las oposiciones y disminuyeron los del Go- P A G I N A S E N C O L O R E N B L A N bierno. Aquéllas obtuvieron 135, y poco más C O Y N E G R O -P o é t i c a interprede 190 los gubernamentales. tación de San Juanlto cuadros de Unamuno entró de lleno en el tema político. Aquí sus palabras tuvieron una fuerte emoción. Sacó a luz algo oculto y- que se m u r- i muraba de continuo en las conversaciones privadas. Dijo, terminantemente, que m u chos de los diputados qué prestaban sus vc tos á los dictámenes de lá Comisión, lo h a- cían contra su conciencia, por disciplina d e partido, por presión del Gobierno. Y votar así era una indignidad y una vergüenza. Y en una imprecación elocuente alos catalanes, les preguntó si podían aceptar de buen grado un Estatuto que se leisí daba en tales condiciones. Las oposiciones subrayaron estas frases con una ovación cerrada y otra vez en e l público de las. tribunas se percibió ese murmullo inconfundible qué significa identificación y adhesión, sin distingos. E l Sr. García Valdecasas puso dé relieve a l a Cámara l a enorme responsabilidad que contraía al otorgar sus votos a las aspiraciones nacionalistas de Cataluña, y también su discurso encontró ecos de admiración y. de simpatía. Todavía las oposiciones se lanzaron más a fondo contra el Gobierno y l a Comisión; y esta vez el golpe fué certero. E l señor Rodríguez Pérez preguntó simplemente qué idioma sería el usado generalmente en las relaciones oficiales y judiciales en C a taluña, y cual el usado por excepción. E l S r Bello Trompeta, como si dijera algo muy natural y corriente, exclamó que el idioma que se usaría sería el catalán, con lo que provocó un rumor tan prolongado y tan signicativo, que durante bastante tiempo le fué imposible a l a presidencia restablecer el orden. Por último, D Miguel M a u r a descubrió el doble juego de los catalanes que hablan de un modo en Cataluña y de otro modo a n te, las- Cortes españolas. Y enérgicamente, con acentos vibrantes, denunció ante la C á mara la imposibilidad de continuar el examen de un Estatuto, bajo l a amenaza constante de las autoridades de Cataluña. E n este momento adquirió el. debate su máxima intensidad, porque todas las opoE l dictamen, modificado c o n Ja siciones se vieron interpretadas en el disenmienda del señor Peñalva, se curso indignado y, ágil del ex ministro. de l a Gobernación. aprueba, pero antes hay matices E l Gobierno permaneció mudo. N i s i quiera opuso una repulsa a las graves; palainteresantísimos bras del señor Unamuno; ni juzgó conveA todo esto, continuaba l a sesión, cada niente, por lo visto, contestar- jos argumenvez con mayor. encono, entre la mayoría tos del señor Maura. Estaba decidido a que gubernamental y l a de oposición. la votación se produjera; y tras una, pausa Y le tocó su turno al S r Unamuno. Fué que pudo significar muy bien l a extrañeza de escuchado en medio de un gran, silencio. Se que tales ataques quedaran incontestados, adivinaba en la convicción y en el fuego que él señor Besteiro puso el artículo a- votación. ponía en sus palabras el orador, un decidiVotaron en primer lugar los ministros, do propósito de hacer un discurso eficaz. Y como es dé uso corriente; pero el señor P r i e lo fué. Luego de sostener su conocida teoto no se hallaba ya en el baftco azul. Estaba ría sobre las lenguas vernáculas, -el señor en los pasillos sin atender el requerimiento de los timbres. 1 Luego en los pasillos los incidentes menudearon entre los que creían que la enmienda del Sr, Unamuno estaba fuera de iplazó al ser presentada y los que creían lo contrario. E l Sr. Sánchez Román, firmante con el Sr. Unamuno de l a enmienda, hizo constar que el día 16 fué presentada á l a Comisión. E l día 17 se admitió l a enmienda del señor Peñalva, y, sin embargo, la Comisión aseguró, que no se había podido discutir la del Si Unamuno porque se presentó fuera de plazo. E l S r Sánchez Román facilitó el texto de la enmienda origen de la enconada discusión, que dice a s í Artículo segundo. E l idioma catalán es, como el castellano, lengua oficial de, Cataluña. P a r a las relaciones oficiales de Cataluña con el resto de España, así como para la comunicacion. de las. autoridades del. E s tado con las. de Cataluña, la lengua oficial será el castellano. Toda disposición o resolución, oficial dictada por los órganos regionales en Cataluña deberá ser publicada, y en su caso notificada en ambos idiomas. Dentro del territorio catalán los ciudadanos tendrán derecho a elegir el idioma oficial que prefieran en sus relaciones con las autoridades y funcionarios de l a Generalidad. De los documentos públicos autorizados en Cataluña se espedirá copia en catalán a instancia de parte. Se decía entre los diputados, que esta enmienda no fué aceptada por l a Comisión por presiones de la minoría catalana. E l Sr. Alba, protagonista del incidente con el S r Besteiro, habló con los periodistas y les dijo que e l procedimiento qué se seguía en el debate del Estatuto era totalmente i n aceptable. P o r eso había intervenido, a pesar de que presagiaba la tempestad qué iban a levantar sus palabras. Pero yo no pierdo la serenidad- -añadió- L a serenidad es lo último que hay que perder. E n l a minoría radical se habla d e Ja retirada del Parlamento U n incidente ruidosísimo L a negativa del S r Besteiro a que el señor Uñamuno defendiera una enmienda que tenía presentada desde el jueves pasado, provocó un incidente ruidosísimo, en el que intervino enérgicamente D Santiago Alba. Los ánimos, se caldearon aún más, y entre la mayoría y las oposiciones se cruzaron írases airadas y conceptps muy fuertes. Ppcas veces hemos visto mayor apasionamiento en los diputados. E n los pasillos los. diálogos eran. vivos, punzantes, llenos de nerviosismo e irritación. Los más indignados eran los diputados radicales. Decían que l a mayoría acababa de dar l a sensación de estar absolutamente entregada a los catalanes; y añadían que el haberse cerrado el Gobierno a todas las razones, para ir ciegamente a una votación, M u r i l l o D o l o r o s a talla policromaresultaba intolerable para los grupos republicanos de l a Cámara. da, de A s o r e y Baños de sol fotoSe habló seriamente de una retirada del grafía artística; D o s muchachas de la Parlamento, si el atropello de los votos continuaba. Selva N e g r a L a s mañanas en el D e este modo, decían los diputados radiBosque de Bolonia -Véase el próxicales, no compartiremos n L siquiera desde la oposición la responsabilidad de dar ua Esmo número de B L A N C O Y N E G R O 1
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