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A 3 C. M I É R C O L E S 29 D E J U N I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ai. 3 1 1 DERIVACIONES DE INCIDENTE ENTRE E GENERAL GODED Y E T E N JE N T E CORONE MANGADA L L L L Sin embargo ¡requerido el Sr. Goded, hizo suyas las manifestaciones de los generales V i l l e g a s y Caballero, y se solidarizó con ellos. La proposición incidental de las izquierdas extremas Relevo de los generales Villegas y Caballero Los substitutos A poco de terminar el Consejo de ministros celebrado en l a mañana de ayer comenz ó a circular l a noticia del relevo de los generales Villegas y Caballero, que asistieron al acto celebrado en l a mañana del lunes en el campamento de Carabanchel. L a noticia era exacta. E l presidente del Consejo de ministros, Sr. Azaña, había puesto a l a firma del presidente de l a República los decretos de cese del general de l a p r i mera división, Sr. Villegas, y del general de l a primera brigada de Infantería, Sr. Caballero, y los decretos de sustitución de los mismos por el general D V i r g i l i o Cabanellas, jefe de l a división de Burgos, y D Manuel Romerales, gobernador militar de Badajoz, que, previamente, habían sido llamados por el Sr. Azaña y que se encontraban en M a drid. E l Gobierno había acordado también l a apertura de una información sobre el suceso acaecido en el campamento de Carabanchel par- a conocer exactamente los términos del discurso pronunciado. por e l S r Goded. Antes de que se conociera l a noticia déla sustitución del Sr. Goded, los diputados de izquierda extrema señores Balbontín, G i ménez, Sediles, Ortega y Gasset y otros, redactaron una proposición incidental con objeto de que el Gobierno diera explicaciones a la Cámara sobre el incidente militar del lunes. Conocida ya la determinación del Gobierno, -la proposición carecía de su principal objeto, pero los diputados que tuvieron la iniciativa acordaron mantenerla, por entender que la República es un régimen de publicidad y que estas cuestiones deben ventilarse ante el país. L a proposición fué firmada, en primer término por D Eduardo Qrtega y Gasset, y poco después tenía las quince firmas reglamentarias. Los firmantes de la proposición visitan al señor Mangada L o s señores Ortega y Gasset, Sediles y Jiménez, se trasladaron desde l a Cámara a Prisiones Militares, para avistarse con el señor Mangada y escuchar de él una información de lo sucedido. Regresaron a las seis y media de la tarde, y el Sr. Sediles manifestó a los periodistas que el teniente coronel Mangada les. había hecho un amplio relato, que serviría de base para la interpretación del debate sobre la proposición incidental. Y a bien avanzada l a sesión, D Eduardo Ortega y Gasset defendió l a proposición i n cidental, y ante la expectación de la Cámara se levantó, para dar explicaciones, el presidente del Consej o. E n la sección correspondiente recogemos tin amplio extracto del discurso del señor Azaña, Tomas de posesión E n el despacho oficial del general de l a primera división, a medio día tomó posesión del mando el. general D V i r g i l i o C a banellas. H i z o entrega del mismo el general saliente D Rafael Villegas. Estuvieron presentes los jefes de Estado M a y o r y los ayudantes y alto personal de la primera división -También tomó posesión del mando de la primera brigada de Infantería el general R o merales. E l señor Azaña da cuenta de la substitución del general Goded A l llegar el jefe del Gobierno a 3 a Cámar a pasó al ¿despacho del presidente, Sr. Besteiro, con quien habló largo rato. Numerosos periodistas le aguardaban a j a salida para preguntarle sobre la situación en que había quedado el general Goded, porgue corrían noticias contradictorias. Conocían ya los informadores, de un modo oficial, los relevos de los generales señores Villegas y Caballero, por- haberlas confirmado el ministro de Agricultura, D Marcelino Domingo. L o s informadores preguntaron al señor Azaña si estaba ya destituido el general Goded. -Sustituido, que no es lo mismo- contestó- Cada palabra tiene su significación y su alcance. E l Sr. Goded ha sido sustituido ¡en el despacho del Estado Mayor Central, por el segundo jefe del mismo, Sr. Masquelet. N o es cierto que haya sido relevado el general Goded Los rumores que con gran insistencia se propalaron ayer acerca de l a destitución del general Goded se acentuaron por l a tarde, en que se daba por segura tal medida del Gobierno, sobre todo después del consumado y fulminante relevo de los generales V i l l e gas y Caballero. Para cerciorarnos de lo que hubiera dee xacto en tal supuesto, que nosotros nos resistíamos a creer, porque otras eran nuestras noticias, intentamos visitar al general Goded. Y decimos intentamos, porque llegar hasta su habitación era empresa poco menos que imposible, dada la enorme afluencia deü personas de todas las clases que l a llenaban. y. que extendíase por las escaleras de la casa. Logramos pasar hasta el despacho del general, ya que nuestra tarjeta se pierde al pasar de mano en mano, y el jefe del Estado Mayor Central no pareció. muy propicio a conversar con nosotros. Aunque muy agradecido a la Prensa, s i n excepción no quiere nada en esta ocasión con los periodistas. N o quiere que sus palabras sean mal interpretadas, y como militar, como buen militar, ya tiene quien le defienda y ponga en su punto toda l a verdad. LEn. USTED -Precisamente, mi general- -le decimos, una vea fue hemos logrado estrechar su mano entre las muchas que se tienden para retener en las suyas las manos del caudil l o- nos trae aquí el restablecimiento de l a verdad, y es inútil que usted se excuse, porque le conocemos. -U s t e d no ha sido relevado de su c a r g ó le soltamos a bocajarro. E l general Goded sonríe y afirma, tan débilmente, que- pronto nos persuadimos de que nos acompaña l a razón. -U s t e d no ha sido relevado- -continuamos con mayores ánimos- y el Gobierno, después de escuchar a usted en una conferensia que sostuvo ustsd anoche con el m i nistro de la Guerra, y que duró hasta muy cerca de las dos de l a madrugada, acordó en el Consejo de ministros de hoy mantenerle en su. cargo. de jefe- del Estado M a y o r Central del Ejército, no obstante sus nobles y reiterados- déseos de abandonarlo, y que hizo usted presente en dicha conferencia. Deseos que ha vuelto usted a reiterar en el mismo lugar, a las cuatro de l a tarde. E l general sonríe un poco confusamente, y se alarma de que con tanta exactitud estemos en posesión de l a verdad. Continúa negando con repetidos movimientos de cabeza, y por fin nos dice: ¿Y quién le ha contado todo esto? Porque yo no he hablado con nadie de este asunto. E l general Goded, un poco arrepentido de esta noble declaración, quiere seguir negando y cambiar de conversación, y acercándose a l a mesa empieza a revisar algunos de los cientos y cientos de tarjetas y telegramas que se amontonan sobre su mesa de despacho. -P e r o usted, mi general- -proseguimos- como el más caracterizado o más antiguo de los generales que se encontraban en el acto, creyó un deber de conciencia, de dignidad, seguir la suerte de sus compañeros destituídos, creyendo noblemente que si en lo ocurrido había alguna responsabilidad para ciertos mandos, ésta, íntegra, debía de ser para usted, por la razón ya apuntada de ser el de mayor graduación... E l general, al escuchar esto, dándose por vencido, nos dice con resolución: -P u e s bien, s í esa es l a verdad, toda l a verdad de lo sucedido. N o comprendo quién se lo haya podido referir a usted, pero está usted en lo cierto. Y o he pedido ser substituido en este puesto, donde no podía continuar, una vez que mis compañeros habían quedado fuera de sus cargos, resolución ésta que no tengo por qué comentar. -Podría usted responderme a una sola pregunta: ¿Piensa dar- usted alguna nota a la Prensa? E l general parece disgustado sólo ante. ¡tal supuesto, -persuadido de que nada- tiene que aclarar n i lo necesita lo que ya está en manos de l a Justicia militar. ¿Y una nota que há aparecido esta noche explicando cierta conducta? -Q u e no hay en toda ella un solo, punto que se ajuste a l a verdad. Y amablemente nos estrecha la mano el general Goded y nos acompaña hasta l a p u e r t a a l a que no puede llegar, porque otras visitas le salen al paso. L o que opina el señor Maciá Barcelona 28, 12 noche. Preguntado ot Sr. Maciá acerca de lo que opinaba del indt dente Mangada y Godéd, dijo que tenia buenos informes del teniente coronel Mangada y de su probado republicanismo, pero que desconocía en detalle lo ocurrido. Añadió que, sea cual fuere la aspiración del; Ejército, sobre ella está el deseo del pueblo y que bastante tiene el Ejército con su misión para entrometerse en otros asuntos. La actitud del general Goded -Según se afirmó en el Congreso, contra el general G o d e d n o se adoptó determinación alguna al t i e m p o de relevar a los señores ¿Villegas y C a b a l l e r o s E l ministro de 3 a G u e r r a pensaba abrir, como hemos i n d i c a d o antes, una información para conocer el alcance del incidente.
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