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r K B C. S Á B A D O 2 DE JULIO DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA P A G 23. UNOS INDIVIDUOS AL LE DIDON Y EL VENTUCOR- Jpil! l III! lll! illl! l! l! l! l! SORPRENDEN PUTADO RA TAN GASSOL Publica BLANCO 1 Í H ¡1 1 Y NEGRO 3 1 I I 1 I j i en su número de mañana, entre otros notables origínales: M A N A N T I A L E S E L M A R L A H I S T O R I A por Concha Espina. E L T O R O Q U E N O Q U E R Í A M O R I R por W Fernández Flórez. E L T R I U N F O D E L A N A R A N J A por José María Salaverría. T O D O S DICHOSOS: FANTASÍAS I N G E N U A S por Antonio Zozaya. ¡SI E L L A Q U I E R E! por M R. Blanco- Belmonte. A L M U N D O L E F A L T A D I N E R O por Andrés Révész, L O T E R Í A D E C A B E Z A S por Felipe Sassone. CUANDO GUSTAVO DORE ESTUVO A PUNTO D E CASARSE C O N L A P A T T I por Dionisio Pérez. PELO E l suceso acaeció esta mañana en un hotel de Ja G r a n V í a M a d r i d 1. A media mañana comenzó a circular la noticia por M a d r i d de que el diputado catalanista D Ventura Gassol había sidfe objeto de un atentado. Según unas versiones, dos pistoleros habían disparado contra él varios tiros y o habían matado, y según otras referencias solamente estaba herido de gravedad. Pronto se pusieron en movimiento los reporteros para comprobar tales rumores, y, en efecto, en pocos instantes lograron saber que no había llegado a ser de tal naturaleza lo ocurrido. E l atentado contra el señor Gassol se redujo a cortarle abundantes mechones de pelo de l a no menos abundante cabellera que posee el susodicho diputado catalán. Véase el número de mañana de Blanea y Negro dan, que también se hospeda en el mismo hotel; pero al ver l a actitud del Sr. Gassol, que disparaba al aire, soltó a la presa y se tiró al suelo. E l diputado no hizo blanco, y cuando el Sr. Gassol iba a repetir, lo impidieron las personas, que al oír los gritos salieron a las galerías para ver lo que ocu- rría. E l fugitivo atravesó varias galerías, un i comedor y fué a parar a la cocina. E l cociñero, Antonio López Campuzano, intentó! detenerlo, pero de un empellón cayó a tie- j rra, y el sujeto pudo salir por la puerta dej salida a la escalera interior. f Estas son versiones del suceso recogidas en el lugar en que se han desarrollado estas escenas. E l estado del señor G a s s o l L e visitan los. diputados de la E s querra E l Sr. Gassol, después del suceso, quedó en su habitación. Aparece con diversos cortes de pelo, que dejan un tanto enmarañada la melena. E n la habitación que se libró la pelea se recogieron algunos mechones de pelo. E n el rostro presenta bastantes rasguños y arañazos, y en el antebrazo izquierdo tiene un corte de diez centímetros. Cerca de la una empezaron a llegar al hotel Nueva Y o r k los miembros de la E s querra catalana, deseosos de informarse personalmente de lo ocurrido a su compañero de minoría Sr. Gassol. U n o de los primeros en llegar fué el señor Companys, quien escuchó de labios de los periodistas los datos. que habían podido recoger. E l Sr. Companys lamentó el suceso, y pasó acto seguido a la alcoba donde se encontraba el Sr. Gassol. Antecedentes del suceso y relato del mismo E l Sr. Gassol se. hospeda en el hotel N u e v a Y o r k instalado en la avenida de Eduardo Dato número 4. Anoche llegó a dicho hotel cierto individuo alto bien vestido, con bigote rubio recortado, quien manifestó que quería una habitación y, efectivamente, le dieron la señalada con el número 6, contigua a la que ocupa D Ventura Gassol, en unión del señor P u i g Ferreter. E l citado individuo dejó una maleta en la alcoba y abandonó el hotel. Esta mañana, a las nueve y media, llegaron al hotel Nueva Y o r k dos individuos más. Preguntaron por el Sr. Blanes- -que, al parecer, es la persona que ayer alquiló la habitación- y acto seguido pasaron a reunirse con él. E l Sr. Blanes entonces llamó a un criado y le dijo que tan pronto como llegara un amigo suyo dando el nombre de Ginés pasara igualmente a la alcoba. E n efecto, a las diez y media llegó el supuesto Sr. Ginés, y después de anunciarse pasó a unirse con sus amigos. Todos juntos charlaban en su habitación cuando sintieron que salía dé la suya el S r Gassol. Fueron a su encuentro, pero a l advertir que iba acompañado del Sr. P u i g yolvieron a entrar. L o s señores Gassol y P a i g Ferreter se dirigieron al lavabo y allí permanecieron unos momentos. Luego quedó solo el primero, y entonces el Sr. Blanes y sus amigos, que acechaban ei momento oportuno, se dirigieron también al lavabo. C ó m o se fugaron los otros. A v i so a Ja Policía Los otros autores. del atentado- -dos o tres, porque no se ha podido poner en claro cuántos eran- -salieron, según referencias recogidas en el hotel, por la escalera principal cuando el portero v i o salir precipitadamente, y dando señales de agitación, a varios individuos que le dijeron: -S u b a enseguida que arriba hay un hombre herido. E l conserje del hotel, José de Elola, sobrino del magistrado y diputado del mismo apellido, salió a la salle inmediatamente des- pues de ocurrido cuanto llevamos relatado, y avisó a unos guardias. Fueron requeridos también vafrios sargentos y algunos soldados que venían del cuar- I tel de la Montaña, para que acordonaran el edificio, hasta tanto llegaron guardias de Seguridad a pie y a caballo. Dada l a concurrencia que pasa a esa hora por la avenida de Eduardo Dato, ni que decir tiene que en las inmediaciones. del hotel se agolpó tal cantidad de gente, que era imposible el tránsito. P o r más que los guardias quisieron despejar aquellos lugares, no lo lograron, pues la afluencia era cada vez mayor. L o que cuenta el señor P u i g F e rreter E l Sr. P u i g Ferreter contó a los representantes de l a Prensa que esta mañana, a l salir de su habitación para dirigirse a la barbería, advirtió a la puerta del W C. l a presencia de un individuo alto, delgado, de contextura fuerte 3 traje marrón. L e chocó un poco, y mucho más le sorprendió advertir que continuaba allí al regresar de la peluquería. Supone que fué uno de los que agredieron al Sr. Gassol. L a señorita del comptoir ha referido cómo se alquiló la habitación por el Sr. Blanes en l a noche de ayer, y el relato coincide coa el que hacemos al principio de esta. información. D e igual forma ha relatado la llegada de los demás sujetos. L a Policía los busca, sin que, hasta ahora, se sepa su paradero! S i en efecto, uno de los autores es el Sr. Blanes (D. José) se trata de un aris- tócrata granadino, emparentado con algún título de Castilla. E l señor G a s s o l hace un disparo contra el fugitivo Se dirigieron al Sr. Gassol los que tal propósito abrigaban y se dispusieron a cortarle el pelo. L a resistencia natural del señor Gassol fué enorme. E l l a no obstante, no evitó que le cortaran grandes mechones de pelo, al parecer con una máquina y con t i jeras. Intentaron amordazarle para realizar con más comodidad la faena, pero no lo lograron. Entonces decidieron abandonar a su víctima, y, sólo quedó forcejeando con el señor Gassol un individuo. E l Sr. Gassol, al fin, logró desasirse, y rápido entró en su habitación, mientras que el desconocido corría por los pasillos del hotel. E l Sr. Gassol salió rápidamente, empuñando una pistola, en persecución del fugitivo. Este fué detenido, por el Sr, G i l R o l- Llega el jefe de Policía al hotel T a n pronto como llegó al hotel el jefe superior de Policía, Sr. Aragonés, ordenó a los agentes que realizaran diversas pesquisas entre ellas el registro de la habitación que ocupó el Sr. Blanes. E n ella aparece una maleta, en la maleta un albornoz, que será examinado por la servidumbre del Palace por si lo reconocieran como visto en alguno de los que allí se hospedaban. También se ha buscado con gran interés la máquina que. emplearon en cortar el pelo, pero no ha sido hallada. L a Policía espera que no tardarán en ser detenidos los autores A las cinco y media de la tarde no habían vuelto a sus despachos oficiales los jefes de la Dirección de Seguridad. S i n duda por hallarse a esas horas en el Congreso de los Diputados. E l primero y segundo jefe de la Brigada! de Investigación Criminal dedicáronse por completo a la averiguación dequiénes pudieran ser los autores del atentado, y, entre otros, se dirigieron a la casa de D. José Blanes. calle de Castelló número iA. no ptfc;