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A B C. D O M I N G O 3 DE JULIO DE 1932. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PACÍ. M gociar en firme cien millones de pesetas para liquidar las cuentas de crédito, y atender a los días futuros, y si para esto no contáis con el apoyo del Gobierno, al menos negociar en (irme 50 millones y dejar las cuentas subsistentes. E n beneficio vuestro os tengo que decir que con los veinte millones no se cubren las necesidades más que momentáneamente. Notendréis más remedio que paralizar las obras porque el régimen de cuentas corrientes que nos lleváis no resuelve la situación, n i de momento, como intentaré demostraros. N o es lo mismo acudir al empréstito, que pedir préstamos. D e ambas maneras puede acudirse al crédito; pero en un empréstito se obtiene el dinero a cincuenta años de plazo, y en una cuenta de crédito hay que amortizarlo cuando lo pida el prestamista, pasados los tres meses, y ¿con qué dinero? Con el presupuesto ordinario no puede ser; habría que hacerse con los bienes comunales, comprometiéndose para cubrir la diferencia tíc cotización que se produjera en las obligaciones pignoradas, lanzadas al mercado a destiempo. H a y otro inconveniente gravísimo, además del reseñado, y m u y fácil de producirse. Es la baja de la cotización de las obligaciones. En este caso, el prestamista exige la reposición por la diferencia y ¿dónde podrá darle el Ayuntamiento cuando tenga todos los títulos pignorados? Sólo también de su presupuesto ordinario o de sus bienes. E s también un descrédito moral empeñar obligaciones, que pueden ser vendidas, cuando está demostrado que no tenemos crédito para vender y sí para empeñar. D e este ¡modo no recuperaremos el crédito moral, y el día que nos veamos obligados a vender habremos de hacerlo a una cotización desastrosa para la economía del Municipio. Vuestra constante amenaza al capital hace que éste se defienda. Esta táctica de atacarle y amenazarle cuando no lo necesitáis, produce el fatal resultado de que, cuando lo llaméis, como hoy, huya. N o se le puede atacar en unos momentos, y lamentarse en otros de que no preste su colaboración a sus enemigos. Habláis constantemente de nuestros ataques al crédito municipal; como si nuestras intervenciones fueran tendenciosas o injustas. Jamás hemos dicho que el Ayuntamiento no merezca crédito. Hemos d i c h a sí, y repetimos hoy, que vuestra incapacidad para administrar lleva al desastre a la Corporación; para demostrarlo, voy a analizar lo que a mí me merece, el que merece al Banco de España, el que merece al Gobierno y el que merece a la opinión. Para mí, las obligaciones del Ayuntamiento, mientras el Ayuntamiento esté bien administrado, me parece una colocación del dinero más segura que la del propio E s tado, porque, además de la garantía de los bienes c ingresos del Ayuntamiento, tiene el aval indirecto del propio Estado, que en ningún momento debe consentir, por su propio interés, que él Ayuntamiento de la capital de España no cumpla siempre sus obligaciones; creo, por tanto, que el A y u n tamiento cumplirá siempre sus obligaciones para mí merece un crédito ilimitado. E s indudable que al Banco de España no le merece el Ayuntamiento más crédito que el de 34 millones, que es el total del préstamo que con garantía de valores del empréstito tiene en vigor en la actualidad. Cuando hemos querido solicitar de él mayor cantidad, se ha escudado en su Reglamento, que le impide hacer contrataciones de esta clase directamente, y, sin embargo, admite a la contratación los valores por mediación de la Banca, que al ser intermediaria garantiza al Banco de España la falta de crédito que el Ayuntamiento le merece. E s paes, evidente que la falta de crédito lo que más daño puede causar a la- economía del Ayuntamiento. E s necesario que desistáis de las -rencias, porque esto es lo que ha de llevaros al ira- caso. -Yo- os aconsejo con toda nobleza que si corno yo queréis muchas obras para M a d r i d penséis en que han de sacrificarse caprichos, politiquerías y. penachos. Se impone evitar las transferencias en los presupuestos ordinarios y que- abandonéis la administración munici pal a otras personas más capacitadas, que como sabéis, existen en todas las minorías L a opinión se equivoca pocas veces. Y erj vosotros ha visto unos malos administradores, y mientras no abandonéis esos lugares a otras personas que le merezcan mayor confianza, no lograréis atraer al capital, que, como os dije, no es republicano n i monárquico, sino algo que huye cuando se le amenaza. Y es necesario atraerlo con cariño cuando se le necesita. Contestando al Sr. Saborit, y aunque no sea cosa de momento, voy a tratar algo dá la situación económica del Ayuntamiento comparada con la que dejó la Dictadura. Podría haber traído extensos datos numéricos para demostrar que en- aquellos tiempos la situación era verdaderamente próspera, y hoy es absolutamente penosa, pero, aunque los tuviera- a mano, no necesitaría de números para argumentar: basta Todos estos antecedentes de desconfianza una simple comparación para llegar al coninfluyen en l a opinión de un modo decisivo. vencimiento. ¿Qué debía el Ayuntamiento de Los periódicos reciben sus impresiones del la Dictadura, cuando se marchó? Qué han público, y estos días la Prensa ha reflejado debido los Ayuntamientos anteriores a ésto? exactamente el criterio que al. vecindario Cuántas cuentas de crédito se han abierto le merece el ceédito municipal. en los Bancos, a corto plazo, en ninguno de Se funda esta opinión e n las propias, anlos Ayuntamientos de la Monarquía? Ningugustias de la mayoría municipal, reclamando na. ¿Y cuántas tiene abiertas en 3 a actualiurgentemente dinero, que estima absolutadad? Treinta y cuatro millones; más veinte mente necesario para cubrir los vencimienque pedís ahora. tos rápidos que, con cargo a estos presuN o puede servir, por tanto, de dato compuestos, están. a vencer y no podéis negar parativo, l a mayor o menor existencia en. que la carencia de recursos en estos presucaja: ha de servir únicamente la mayor o puestos extraordinarios, agotados o a punto menor cantidad de deuda, que si no se comde agotarse, pondría a l Ayuntamiento en pensa con ingresos realizables, representa, un trance de suspender los pagos a sus contradéficit que angustia, compromete y desacretistas, si rápidamente no se habilitan, como dita. sea. los fondos necesarios. Tenemos hoy en efectivo unos cuantos Y o he leído estos días cosas graves y millones más o menos que en aquella ocajustas que han dicho los periódicos respecto sión; pero nunca hemos recibido cincuenta a l a situación del presupuesto extraordiy cuatro millones. Nos. encontramos. pqr connario. siguiente, en. una situación extraordinariaL a confusión es culpa vuestra. H o y son mente peor, porque el dinero pedido habrá los presupuestos extraordinarios los que ne- que pagarlo, y si- hoy tuviéramos que hacercesitan fondos. Mañana, c o n vuestra mala lo, no podríamos de ninguna manera, ya q. ue administración, puede ser el ordinario el el valor de nuestras obligaciones lanzadas al que se encuentre en iguales circunstancias, mercado con precipitación, no serviría para y esto sí que sería de Una gravedad suma. E n cubrir ni la mitad de las obligaciones -presti- todas mis intervenciones en el salón de sepuestadas. siones y en comisión vengo aconsejando a Nunca ha tenido el Ayuntamiento deudas la mayoría que cuide el presupuesto ordinario a corto plazo, de tanta consideración, y si con el mayor celo, con la máxima atención. comparamos al Ayuntamiento con un parDe él se han de nutrir las cargas por inteticular, vemos que si debe el doble dinero reses y amortización de los presupuestos exdel que tiene en sil caja, y ha de pagarlo en traordinarios, y si sus ingresos se. siguen breve plazo, se quedará sin el dinero y no aplicando a otras atenciones menos necesatendrá ni crédito, ni dinero. -Esto es lo que rias, podría llegar el día que no se pagara le ocurre al Ayuntamiento. el cupón, y que, por tanto, quedara agotado por completo el crédito municipal. Pero nosotros no queremos producir conflictos económicos al Ayuntamineto. P o r esto Debéis tener en. cuenta que cada millón hemos propuesto diferentes fórmulas, para á; pesetas del presupuesto ordinario sirve salir del apuro. Y a conocéis, y no habéis para atender servicio de deuda por valor admitido, mi proyecto para emitir el emprésde veinte millones de pesetas, a razón de tito con premios de amortización, del mismo cinco por ciento, anual en u n presupuesto modo que lo hace el Ayuntamiento de P a extraordinario, es. decir, que cada millón rís. Creada una nueva modalidad para las de pesetas que se distrae del pre. -upuesto obligaciones, 1 0 usada aún en los mercados 1 ordinario puede servir para obtener deuda españoles, tenia y tengo la seguridad de que por valor de veinte millones, y fijaos e n los se hubiera cubierto el empréstito en su tomillones que habéis quitado del presupuesto talidad y a buena cotización. ordinario para atender obligaciones del paro obrero, reorganizaciones, de servicios y otras Para, salvar las dificultades de momento, cosas menos interesantes. Fijaos e n los m i os propuse otra fórmula, consistente en aplillones que habéis distraído inútilmente en car al pago de ebras ¡abiertas por. presupuesproblemas facticios, restándoselos a obras y tos extraordinarios la mitad del remanente reformas para Madrid, Esto s lo que- no existente en el ejercicio; y hoy podéis aplipodemos consentir que siga realizándose: car, ya que ese remanente no existe, lo- s la política de transferencia; de grandes canocho millones o nueve de ingresos extraorditidades dentro del presupuesto ordinario es narios que se anuncian para estos dís por que el Ayuntamiento tiene para con el Banco de España ha de suplirlo la Banca p r i vada, que es la intermediaria en la operación. Decia antes, que el Gobierno debe apoyar toda operación de crédito municipal que sirva, como la que se discute, para ejecutar obras que, al fia y al cabo, proporcionan trabajo a los obreros, evitándole, por a n a d i ara, conflictos de singular importancia en el orden público. S i n embargo, al Gobierno, que no puede dejarle de merecer confianza el Ayuntamiento de Madrid, no le deben merecer mucha sus actuales gestores, porque cs evidente que el Gobierno tiene medios más que suficientes para influir en el Banco de España, haciendo posible la colocación de 11 empréstito tan exiguo como el de cincuenta millones que se solicita. Y sin embargo, ni ante los temores de conflicto, ni ante el del paro obrero, ni con la perspectiva de una posible bancarrota municipal madrileña, ni siquiera ante la agresión que debían hacerle veinte diputados republicanos que son concejales, ha ejercido su influencia, que sería decisiva, en la colocación de nuestro empréstito, cuando en estos momentos hace lo que puede para cubrir el empréstito del Majzen, que no es para los madrileños tan interesante como el de su propio Municipio.
 // Cambio Nodo4-Sevilla