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El Día de la Independencia norteamericana. lite El American Luncheon Club, de Madrid, ha conmemorado con una fiesta la fecha del 4 de julio. firma en Filadelfia de la independencia norteamericana, mediante el acuerdo de los trece pequeños declararse libres. (Foto Días Casariego. laboró la inconsciencia de la Emperatriz. A u b r y no lo dice con claridad, pero lo deja entrever. Luego, el asalto de las Tunerías por la plebe; la huida de la Soberana, abandonada de todos los cortesanos de la víspera, menos de dos amigos fieles; su dentista, que la pondrá en seguro, y el caballero que la escoltará hasta el momento de embarcar, de; incógnito, para Inglaterra. Después, el cautiverio del Emperador; la insensatez de Bazaine, cuyo delito, harto grave para perdonado, estuvo eri supeditar la Patria a la dinastía; el destierro, con sus. decepciones, sus soledades, sus intrigas y sus esperanzas; el retorno de Napoleón, que va a morir, como su glorioso tío, en tierra británica; la educación del príncipe imperial, el hijo adorado que satisface por igual ta avidez de ternuras de la madre y las ilusiones de la Soberana, que todavía cree reparable en lo por venir lo que ha destruido la fatalidad en el presente... Y al fin, la tragedia, que lo aniquilará todo, que lo pulverizará todo, poniendo a Eugenia ante la nada. L a flecha de un salvaje, disparada al azar, o el golpe intencionado ¿qué más da? que siegan una vida, como una mies cargada de promesas. Y todo eso en medio de la frialdad universal, sintiendo, al ritmo de sus penas, los sarcasmos de sus subditos de ayer. Y andando los años la obra clemente del olvido, que al destruirlo todo en un corazón crea en él nuevos incentivos vitales, como se remoza la tierra después de incendiada la cosecha. ¿Egoísmo? ¿Sumisión ciega a un destino que se renuncia a explicar? B a h! L o mismo da. A los noventa y cuatro años de edad la augusta dama no pensaba todavía en morirse. Y o lo encuentro natural. L o que perdura a despecho de todas las catástrofes acaba por crearse fuera de Ins leyes del tiempo y quizá de las del espacio... París. ilüTFT Recuerda este día la Estados de unirse y A B C E N N U E V A YORK C u a n t o más se a c e r c a el m o m e n t o d e las c o n v e n c i o n e s p r e s i d e n c i a l e s más se c o r r o b o r a caballo negro Ja c r e e n c i a d e l que ha de s o r- prender a todos E n el argot político de los Estados U n i dos se llama el caballo negro al candidato a la Presidencia que surge de una Convención; y en el que nadie había pensado ni creído; aquel personaje que se erige en hombre popular sin que antes de la Convención se supiera mucho de él. A h o r a en el partido democrático, por ejemplo, se está hablando todos los días de Roosevelt y de Smith, sobre todo; pues bien; cuanto más se acerca la fecha de la Convención del partido democrático, más cree el público aquí que de esa Convención va a surgir un caballo negro Y se hacen cabalas y se admiten hipótesis y hasta se conciertan apuestas pero nadie puede calcular bien quién podrá ser el caballo negro porque precisamente por eso es el caballo n e g r o si se supiese de antemano, ya no lo sería. E n e l partido republicano no hay la menor duda: el candidato a la futura Presidencia será el actual presidente Iíoover; pero en el democrático, a pesar de la lucha que existe, sobre todo en los dos bandos de Roosevelt y de Smith, sin descontar a, Baker, se cree generalmente que surgirá a última hora de la Convención e l caballo negro que en español llamamos nosotros también gallo tapado Los delegados están inconmovibles; cuando se les consulta sonríen como queriendo decir: Y a veréis lo que nos traemos embotellado Y en estos momentos de ansiedad todo el país piensa y se preocupa sola- mente de las Convenciones. E l caso de Lindbergh nadie lo menciona. Eso es algo, que pasó a la Llistoria De cuando en cuando algún periódico dice lacónicamente N o hay novedades en el asunto del hijo de Lindbergh. Continúan estérilmente las pesquisas Él caso del alcalde de Nueva Y o r k W a l k e r ya perdió su intensidad; ha entrado en la fase casi oficial y carece para el público de sensación L o demás... ¿qué importa... L a cuestión internacional puede preocupar; pero aún no debe preocupar... H a y aquí, una cuestión que toma mal c a r i z el asunto de los veteranos, que en su marcha a Washington han ido aumentando el número de protestantes hasta obligar a las autoridades a tomar severas medidas. Se dice que detrás de los veteranos hay un movimiento comunista; pero no está muy probado; el caso es que siguen llegando a la capital, desde todos los Estados, veteranos y más veteranos, que se instalan en Washington, amenazadores, para que se apruebe la ley que autorice el pago de sus bonos. Eso quizá podría, en un momento dado, inquietar a la opinión; pero todavía no. También ha causado alguna sensación el golpe de Estado de Chile; sobre todo por lo que afecta a los capitales norteamericanos empleados allí; pero se está a la expectativa hasta ver lo que. pasa. L a situación de Europa tiene a este país en guardia porque lo que se está desarollando en Alemania puede producir salpicaduras que lleguen hasta aquí; pero... todavía no. A h o r a lo que preocupa a todos, y no se habla de otra cosa por todas partes, es... ¡las Convenciones! Quiénes serán los can- didatos. Cómo se va a plantear la lucha presidencial y en cuáles condiciones. Porque en estas elecciones se van a decidir, no solamente l a política nacional en todos sus aspectos, sino la magna cuestión de la prohibición el problema de la ley sftea que de... estas elecciones va a salir malpar i d o físra los sécds MANUEL B U E N O -rrr 7 nrmn