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A B C. JUEVES 7 DE JULIO DE 1932. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 31. Y digo marchaban porque ya no pueden hacerlo. El régimen de libertad y justicia los lia condenado al hambre. Primeramente paralizó las obras, interrumpiendo la construcción de caminos. Después, les ha aumentado la contribución de sus míseros patatares. Y finalmente, la horrenda dictadura socialista, que pide la abolición de fronteras internacionales, levanta fronteras municipales, les prohibe que salgan a segar fuera de las Jurdes, cuando aquí no hay nada que segar. ¿Qué van a comer los pobres jurdanos el próximo invierno? Hay que oír. sus amargos lamentos. Y esta brutalidad de le prohibición del trabajo honrado, ¿de quién es herencia? Tres grandes protectores lian tenido las Jurdes: D. Alfonso de Borbón, que acometió la empresa redentora; el cardenal Segura, que las inspiró con su apostolado, y el general Martínez Anido, que las llevó a efecto desde el ministerio de la Gobernación. Y como prueba de gratitud nacional. ¡los tres están en el destierro! Menos mal que el reconocimiento de estas honradas gentes no v. vucre. Todo lo merecen. Causa profunda emoción ver la ansiedad con que estos bonísimos niños, descalzos, acuden a las escuelas desde algunos kilómetros de camino. Hay que admirar su docilidad y su inteligencia. Humildes, inodositos, a todos saludan con sonrisas y les besan la mano. Reparto meriendas con arreglo a mis modestos medios. Y suplico a todas las personas que vengan a visitarme no olviden a estos angelillns y traigan algo con que aliviar sus horas hambrientas. -Doctor Albiñana. Las Jurdes. CON PLUMA A l EN A Meditaciones en el destierro Herencia de la Monarquía Con estos títulos publicó anteanoche el doctor Albiñana en nuestro querido colega La Nación el siguiente artículo: Cúmpleme proclamar desde este destierro republicano mi solemne profesión de fe cavernícola en contraposición con el desaforado apetito bovino de los inchuficolas temporeros. Aún hay clases, y desde la creación de la casta inamíferodemocrática, la divisoria de estas clases se halla perfectamente, trazada. Si yo fuera un claudicante sin decoro o un comensal profesional estaría a estas horas, previo reconocimiento de las maravillas revolucionarias, adaptado a cualquiera taifa oportunista, disfrutando el biberón correspondiente. Podría codearme con prestigiosos parlamentarios interruptores, que a los treinta años se examinan de Bachillerato, ya que mis tres grados de doctor no me sirven para nada en un régimen ultracivilizado. Y la angustiada Prensa izquierdista, falta como está de lumbreras, se agarraría a mis calzones con fruición, dándome un bombo diario y proclamándome el primer hombre del mundo. ¡Un bello panorama! Pero he preferido pasear mi pobreza por esta región pobre, desahuciado de la civilización republicana, a vender mi conciencia de cristiano y mi corazón de español. No me pesa. Al contrario, me enorgullece pensar que entre tantos millones de españoles sqy el preferido para blanco de las iras dictatoriales y democráticas. Por eso, lleno de orgullo, me he mandado hacer unas tarjetas con mi bandera inmortal, cuya leyenda ofrezco a los lectores; Doctor Albiñana. Cavernícola de cuota. Las Jurdes. Aquí tienen ustedes su casa: una cueva cuaternaria paralo que gusten mandar. Hay pi- -uras rupestres, arcos y flechas. Y armado de estas nobles ármifs ancestrales, protegido mi cuerpo con una piel de reno, salgo por estos castañares a casa de meditaciones. La primera con que tropiezo es la afirmación de la Prensa revolucionaria referente a que estas soledades jurdanas que parecen maldecidas por la Naturaleza son una herencia de la Monarquía La cómoda frase lia salido estereotipada en casi todos los diarios enchufados, con motivo de mi destierro. El comentario es unánime, como obedeciendo a una consigna. No debo quejarme, porque esta inculta región es una herencia de la Monarquía Vamos a verlo. El año 73 existían las Jurdes y la República ni siquiera se acor dó de ellas. Tan herencia son de la Monarquía como de la República. De leí Monarquía se heredó el teléfono, el telégrafo, el ferrocarril, la aviación, el automóvil, la radio, la maquinaria agrícola, que ahora se destroza, y. las cátedras regaladas a los revolucionarios que a pesar de su odiosa, procedencia no las han renunciado. La Monarquía, y más personalmente D. Alfonso de Barbón, concibió, planteó y llevó a la práctica la construcción de una Ciudad Universitaria, que legó a la República una caja con setenta y dos millones de pesetas ¡Esto sí que es herencia! Y esta herencia, que alimenta hoy a una porción de alojados de la situación, no cuenta para los periódicos a sueldo. ¡Ni siquiera la nombran! Todas las atenciones, todas las iniciativas humanitarias, todas las reformas bienhechoras realizadas en las Jurdes, desde tiempos remotos, proceden de la Monarquía y de los cavernícolas En 1684; el obispo de Coria, D. Juan de Porras; Atienza, fundó el; Hos- pital de Lagunilla, mereciendo de los naturales el hermoso apelativo del apóstol de j las Jurdes Entre los contemporáneos desI taca otro obispo: el prelado de Plasencia, I D. Francisco Jarrín y Moro, que por su asiduidad y eficacia en mejorar la condición de estos indígenas, conquistó el título de padre de las Jurdes Continuaron tan piadosa obra el hoy cardenal D. Pedro Segura, y d actual deán de Toledo, D. José PoloBenito. En todo ese tiempo no se ha visto que ningún republicano ni socialista haya venido a repartir jamones por estas tierras. Tampoco, durante el largo período de la restauración y de la regencia, se levantó en el Parlamento la voz de ningún diputado republicano, para abogar por la mejora de estas pobres gentes arruinadas. Necesitaban su tiempo para pastelear con los Gobiernos fáciles cuando no. para predicar rebeldías aniquiladoras. Fué un diputado monárquico, el señor conde de Ramilla, quien alzó su protesta humanitaria en favor de esta breve sociedad harapienta. Y a consecuencia de esta intervención o relacionada con la misma, en julio de 1922, D. Alfonso de Borbón efectuó un clamoroso viaje a esta zona misérrima, donde ninguno de los cinco presidentes de República que ha tenido España puso jamás su planta. Aún se recuerda con viva gratitud por estas gentes sencillas y buenas la visita de don Alfonso. Gracias a su iniciativa se constituyó el Real Patronato de las Hurdes, que ha transformado sorprendentemente la triste zona. Bajo la nefasta Dictadura de Primo de Rivera se han construido veintidós escuelas, no en el papel como hacen otros, sino de planta: ochenta kilómetros de carreteras, que permiten visitar la región en automóvil; tres factorías sanitarias, oon ¡laboratorios de investigación y lucha, antipalúdica, prestándose asistencia médica, y farmacéutica a todos los vecinos, completamente gratuita Se han plantado millones de pinos, que si no prosperan todos es por el pertinaz regateo de la Naturaleza. El Patronato atendía a sus cargas con los donativos de esa clase, a la que hoy se ha despojado de todos sus derechos. En las largas listas de donantes no figura tampoco ningún republicano, ningún socialista, ni ningún propietario de periódico negociante de esos que ahora destacan la herencia de la Monarquía ¡Todos los generosos contribuyentes eran cavernícolas! ¿Por qué será esto? De toda ésta gestión admirable, además de las obras que pregonan su utilidad, queda el recuerdo gráfico de unos retratos delatores en el que aparece D. Alfonso de Borbón bañándose en el río Jordán o hurdano, acompañado de un doctor desmido, que se unió al viaje para utilizar el reclamo. Pero aquella desnudez 110 era total. Era solamente el desnudo del cuerpo. Faltaba la desnudez del alma, que hubiera puesto al descubierto abominables propósitos de una traición consumada en la hora adversa. Hoy los jurdanos, si no totalmente felices, viven más aliviados de sus pasadas miserias. Pequeños agricultores luchan contra la infecundidad del suelo, labrando sus huertedios de patatas. El problema agrario es aquí totalmente distinto y opuesto al del res. to de España. En vastas regiones de nuestra patria falta agita y sobra tierra. Aquí sobra el agua y no hay tierra para ser regada. Los peñascales de pizarra, faltos de pastos, no, pueden alimentar a las cabras, famélicas. Y en la fecundidad gloriosa, el estío, los jurdanos que no tienen siembras porque no pueden tenerlas, marchaban a los cortijos de Castilla y Extremadura para ganarse en la ruda faena de la siega un puñado de dufps cotí que comprar el pan del invierno. 1 DESPUÉS D E L F A L L E C I M I E N T O D E D. M A NUEL DE BRAGANZA E l entierro de don Manuel de Braganza será el viernes Londres 6, 5 tarde. Se ha acordado que el entierro de D. Manuel de Braganza tenga lugar el viernes próximo, después de una misa de. Réquiem que se diga en l a Catedral de Westminster. E l cadáver será llevado a este templo, o bien el jueves por la noche o el viernes por la mañana. Terminada la ceremonia religiosa, els cadáver será conducido a Weybridge, cerca de Londres, donde recibirá sepultura. Aumenta el número de coronas y ramos de flores enviados a Fuelwll P a r k Las hermanas de la Caridad siguen velando los restos de D Manuel, y todas las mañanas se dicen misas en, la cámara mortuoria. -United Press. Hasta fines de semana no se sabrá definitivamente la fecha de los funerales y el sepelio Londres 6, 10 noche. Ante el deseo de muchos monárquicos portugueses de venir a esta ciudad para asistir a los funerales en memoria de D Manuel de Braganza, se ha decidido alter, ar por completo el plan anteriormente anunciado para honras fúnebres y sepelio. Hasta fines de semana no se sabrá e i definitiva cuál será la fecha de los diver sos actos. E l cadáver será llevado provisionalmente a una cripta en Weybrige, el próximo viernes, sin ceremonial alguno. Allí quedará depositado hasta que se decida el lugar de su inhumación definitiva. L a misa del funeral en la Catedral de Westminster, anteriormente anunciada para; iel viernes. h a sidq aplazadac- -Ujuted P: r ¿ss 1
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