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en poco tiempo tantos genios prácticos, N a poleón, Cavour, M a z z i n i Garibaldi y el propio Gambetta, hijos y propulsores de la gran revolución, unos directa y otros indirectamente, pero los cinco espíritus de confín, convocadores de energías nacionales, de actividad francesa y de alma italiana, o de actividad italiana y de francesas simpatías. P o r testaruda y porfiada voluntad de su padre, duerme Gambetta su último sueño en N i z a queno es tierra italiana ni francesa; pero i n distintamente latina. Así él, profundamente latino, no fué en realidad ni muy italiano ni. muy francés. ¿S e asombra o se indigna el lector erudito... Y o he leído en un libro, de cuyo nombre no puedo acordarme- -sólo retengo el hecho y la frase- -la siguiente narración de F a l liers, el que hubo de ser, muchos años m á s tarde, presidente de F r a n c i a E n una sesión en el Palacio de Versa- Bles, era muy tarde, y estábamos todos cansados y- adormecidos, cuando tomó la palabra Gambetta. Junto a mí, estaba sentado Sénard. Gambetta apareció iluminado de inspiración, expresivo el gesto, magnífica la actitud. L a C á m a r a entera despertaba al influjo de su verbo. Y o quise decirle algo a mi compañero S é n a r d pero éste me cogió del brazo y exclamó en voz baja y temblorosa: ¡Escucha, pues: ¡E s Mirabeau! Desde luego, Mirabeau, aquel que cantó primero la canción del rescate ante las Constituyentes, de Luis X V I que fué también de origen italiano, porque de la Italia del setecientos, salieron, unos ciudadanos del mundo. que fueron a plantar a. otras- tierras el árbol de la libertad. T a l el italianismo de origen de- Gambetta, a quien la herencia a t á v i c a por línea materna y l a casualidad de su nacimiento empujaron a Francia. Pero, en verdad, no era ni francés ni italiano; un sedimento de espíritu aventurero le retozaba en el alma, y como todos los aventureros, sin patria, Francia fué su afigiilus ridens, como T á r e n l o para Horacio. Gambetta era cosmopolita, no como un socialista, sino como un marinero, y sú patria era la república anticlerical, porque m á s que un patriota era un hombre de partido, con ése error, de buena fe, qué tanto daño ha hecho a Francia y puede hacer a todas las naciones demagógicas. Nunca, en sus actos, en sus escritos, aparece nacionalista ni chauvinista, y aunque apoyó entusiasmado la guerra con Alemania y t r o n ó de entusiasmo y d e odio aun después de la derrota ele Sedán, en el fondo sólo eran el recuerdo y la veneración de la república mazziniana los que le llevaban a escarnecer los símbolos del imperio napoleónico. 1 RECEPCIÓN DIPLOMÁTICA. -Con motivo de la conmemoración del Día Nacional- de Venezuela, el ministro en España de dicho país y la señora de Bautista Pérez hdñ obsequiado con una fiesta en el Ritz a personalidades del Gobierno español, del Cuerpo diplomático y de sus amistades particulares. Un simpático grupo de jóvenes concurrentes Foto Duque. E r a guapo, alto, macizó, aunque no gordo; gastaba una barba corta y cuadrada que recordaba a Garibaldi, así como por sus principios se parecía a Mazzini. Claro que, no tenía del guerrero el aliento legendario, n i la bíblica furia del: pensador: era una figura menos brillante y m á s cotidiana, prototipo del burgués radical y del abogado político; pero prototipo, no degeneración ridicula. Lleno de fe y de talento, fué la figura m á s grande- de la tercera República francesa. Nadie pasó todavía, ni igualó siquiera, su talla, y aun no pensando como él, se le rinde Ta admiración que merece, porque, consciente de su grandeza, no quiso ser el hombre chico de una patria chica, y soñaba una patria grande. Soñaba, m á s soñaba con ser ciudadano del mundo, FELIPE SASSONE CONCURSO DE BELLEZA. -En el Centro de Hijos de Madrid se verificó ayer tardé el concurso de belleza para la elección de las señoritas representantes de los distritos de la capital. De este grupo saldrá el sábado próximo, la esperada Miss Madrid (Foto Duque. En el Palacio de Justicia de B a r c e l o n a He aquí la ventana en la que unos sujetos, utilizando una escalera de mano, colocaron un explosivo de diez küos de peso. Afortunadamente, la mecha del explosivo se consumió al llegar al tapón metálico. (Foto Brangulí. HftSÉ r Lea A? mañana BC
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