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Jinete aún en su jaca, de regreso de la siega, contempla en la era lo, descarga de la mies. equilibrio al conocerse que las Azucareras tillas, bien para escribir el tercer tomo de sólo admitirán la mitad de producción que mis Memorias, o bien para entregar a C a l el pasado año. H e a h í un problema de i m pe algún otro volumen para su colección de portancia y de difícil solución. Vidas españolas del siglo XIX. Pero con esto perderían seguramente las letras y no Requerido el conde por una consulta del ganaría l a tierra... mayoral de era, abandona su. asiento del h u milladero y. camino de la parva, todavía le Ahora, en mis prácticas de agricultor, lo preguntamos: único que veo claro es que con el secano, ¿Cuál es su opinión, en general, sobre por mucho que se trabaje y bien que se l a el porvenir del país? bre, dado el precio actual de los jornales, el- -He. leído que. la R e p ú b l i c a e s i n m o r t a l beneficio es imposible. E n cambio, crecen mi- nos responde; Y o en punto- a inmortaesperanza y mi fe en el regadío. P o r eso busco el agua por mi cuenta, aunque sea en lidades, sólo creo en. la de D i o s -y en l a la entraña de la tierra. E l riego es lo m á s de España. Regresamos a la casa de Buena vista. N o seguro. Aunque también ofrece inconveobstante el ajetreo por los campos, el ilustre nientes. procer no se muestra fatigado. Únicamente Este a ñ o por ejemplo, l a rotación del cultive en regadío ha sufrido un gran des- le atosiga la sed, y, desde el jardín de entrada, empuñando a ú n las riendas de l a charrette en marcha, g r i ta a los criados: ¡Un refresco! U n refresco, pronto, que nos ha pegado el sol de lo lindo! Y luego del consolador refrigerio. en l a amable compañía de la condesa v cíe sus nietos, forma tertulia al aire libre con sus amigos de Toledo don Juan Antonio Velasco y D Manuel B a s a r á n al que señala como su maestro en cosas de agricultura. -i C u a l q u i e r a es maestro tuyo en- nada! -replícale, iovial, el veterano agricultor y prestigioso ingeniero. gravó la t chaña csic año Fotc -Rodrigues. 1 ras están encerradas. Sólo pude hace r uso de ellas- una tarde, N o dudo que llegase a sufrir coacciones; pero si advertí que lo mejor que- podía hacer, al menos por este a ñ o era que no, saliesen al campo. Y es curioso. U n o de los principios propugnados por l a ley Agraria es el máximo rendimiento posible de la tierra. Cómo lograr esto sin l a aplicación libérrima de toda l a maquinaria agrícola? E n América se cuentan por millones los obreros parados. Sin embargo, allí no se les ha ocurrido prohibir el empleo de su portentoso maqumismo. É s posible que. cuando conozcan el caso de E s p a ñ a rectifiquen su error y nos. copien... ¿Cómo imagina usted el porvenir a g r í cola? -Preveo una. insoportable intervención burocrática en el agro español. L a s Juntas, comisiones, subcomisiones, delegaciones, etcétera, es. probable que lleguen a términos hoy incalculables. H a ce pocos días, un amigo mío pedíame parecer acerca de la carre- ra. que debía seguir su hijo. Y o le a c o n s e j é S i se aprueba la R e forma agraria, no lo dudes; hazle ingeniero agrónomo, porque para ellos s e r á l a tierra -E n suma, se halla usted satisfecho con sus actividades de labrador? -E l campo, le repito, me atrae cada día m á s pero, atendiendo a mi tranquilidad hav momentos en que dudo qué será para mí m á s conveniente. Y pienso ¡Bien si me convendría mejpr volver a mis cuar- A. GÓMEZ CAMARERC