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P A G I N A S DE MI A R C H I V O LA ESCUELA DE TAUROMAQUIA español, que en aquella é p o c a triste se hubiera hundido totalmente de no contar con u n defensor tan celoso y enérgico. L o s antojos del M o n a r c a que hasta cuando eran dañosos para el bien púfolico eran acatados por aduladores y cortesanos, topaban siempre c o n l a tenaz é i r r e sistible resistencia d e l integérrimo hacendista, siendo caso raro que, a pesar de ello, nunca prescindiera de sus servicios. S u bisnieto, m i buen amigo el notable periodista L u i s López Ballesteros, conserva testimonios de valor histórico inapreciable que lo prueban cumplidamente. A pesar de las altas y trasc e n d e n t a l e s incumbencias que embargaban su atención, era esr pectador asiduo de las corridas de toros y muy partidario de ellas. P o r eso, y además por complacer al conde, a quien p r o fesaba buena amistad, le prestó apoyo decidido. L critico que más detalladamente ha estudiado l a creación de la Escuela y que para ello h a dispuesto de mayor número de documentos auténticos, h a sido, sin duda a l guna, 1) Pascual Millán, en u n interesante y curioso libro p u blicado en el año 1 S 88. E s t i m a tan notable y concienzudo escritor que Fernando V I I contrariado a l contemplar l a decadencia a que habían llegado las corridas de toros, discurrió que para ponerlas en auge era necesario f u n d a r u n establecimiento docente con carácter oficial, en el que, bajo l a dirección de reputados maestros, r e c i b i e r a n instrucción teórica y práctica los que habían de dedicarse a l a lidia de reses bravas. E IV Otros, en artículos y revistas, han sostenido que l a intención del Deseado, al concebir tan extraño proyecto, fué escarnecer Había, otro miembro del G o la vida intelectual, haciendo coinbierno, D M a n u e l González S a l cidir l a clausura de las U n i v e r món, que se oponía abiertamensidades con la inauguración de te á que fuera cicada la Escuela enseñanza taurina. la, siendo lo más extraño e i n Y no faltan aigunos que creen explicable que en esa labor neque el trágico fin de toreros tan gativa f u e r a tan resueltamente renombrados como José C a n d i auxiliado por Calomárte, que se do, A n t o n i o Romero, Pepe- WUo distinguió siempre por la servil y Ctirro GuXén, alarmó a las docilidad con que secundaba la p e r s o n a l i d a d e s más destacadas voluntad del autócrata. dé l a afición madrileña, que lleE n los primeros días del año garon a creer que el origen de 1830 recibió el conde de la E s tales desgracias había que bustrella oficialmente el encargo de carlo en la falta de educación S. M de informar sobre el éstécnica, siendo, por tanto, el únit a b 1 e c i m i e n t o de l a Escuela. co medio de atenuarlas, dictar Evacuó la c o n s u l t a requerireglas, establecer normas y o r da con u n a tan singular comganizar aprendizajes que dotapetencia, que a s e g u r a Millán ran de adecuados medios de deFERNANDO VII, FUNDADOS D E LA ESCUELA D E TAUROMAQUIA que si ei gran Francisco M o n fensa a los destinados a luchar tes no tomó para c o n f e c c i o con los toros. nar su Tauromaquia, gran parte de trabajo servo en m i archivo, pertinentes a la funRespetando opiniones tan autorizadas, no tan luminoso, por lo menos, se inspiró en dación de la Escuela. podemos, sin embargo, estar de acuerdo con él y le sirvió de guía al consignar muchos D e su lectura he deducido que la iniciaellas. de sus preceptos. S u mucha extensión nos tiva fué exclusivamente suya. P o r las mientes del Rey seguramente no impide reproducir integramente estudio tan E n t r e los manuscritos obran más de sepasó, cuándo dispuso el cierre de las U n i completo. E n él se afirma y demuestra la senta cartas de Pedro Romero dándole cuenversidades, l a idea ni el propósito de abrir decadencia a que había llegado el arte de ta minuciosa dé la marcha de l a Escuela una Escuela de Tauromaquia, porque, de torear; se enumeran y razonan las condiy de la: característica y progresos de cada haber sido ese su pensamiento, lo hubiera ciones que debían retiñir los alumnos; se uno de sus discípulos. realizado cuándo asestó el primer golpe a señala la ciudad de Sevilla como la más E r a el aristócrata en cuestión u n viejo los organismos culturales. N o hay que o l adecuada sede de la E s c u e l a se marca y deaficionado, tenido por todos los de M a d r i d vidar que a los pocos meses de restaurado fine el plan a seguir en la enseñanza, decomo el de mayor competencia en l a mateel absolutismo, en marzo de 1824, destituyó terminando el orden c o a que deben ser ria, y al que más respeto consagraban los a casi todos los catedráticos de los Colegios aprendidas las suertes y el método a que grandes lidiadores. Devoto fervoroso del de Cirugía Médica y Real Estudio de M e d i habíart de ajustarse los profesores; se punrégimen absoluto y amigo íntimo del Rey, cina Practica, que integraban el Colegio de tualizan las cualidades de los toros, espeinfluyó eficazmente en su ánimo para deciSan C a r l o s que en diciembre del mismo cificándolas según l a región donde se crian dirlo en favor de la realización de sus deaño encarceló a muchos de ellos, y que la y hasta l a clase de pastos con que se aliseos. Y que así debió suceder lo demuestra misma conducta hubiera seguido con todo el mentan; aconseja cual debe ser el traje que que lo primero que dispuso el Soberano fué profesorado español de no haber deparado usen los toreros dentro de la plaza; propone encargarle que redactase una M e m o r i a proel acaso, con motivo de l a grave enfermela manera de arbitrar recursos económicos poniendo las reglas a que había de ajustardad de Fernando, la providencial interven para que no resulte gravado el Tesoro, h a se le creación y funcionamiento de la E s ción del inolvidarVe doctor Castelló, que en ciendo pesar la carga sobre los productos de cuela. aquel trance supremo pudo atajar la desotodos los circos taurinos, y, por último, exladora marcha emprendida por el M o n a r A pesar de que los propósitos del conde pone con gran encomio las ventajas que el ca. Además, Fernando V I I no fué nunca encontraron tan fácil acogida en quien todo arte taurómaco había de reportar c o n instiaficionado a los toros, y si otorgaba su prolo podía, surgieron obstáculos que. aunque tución que él estimaba tan plausible. tección a la fiesta, era buscando la popufueron vencidos, no dejaron de entorpecer C o m o muestra de la extraordinaria compelaridad en los barrios bajos, tan idólatras la realización del proyecto. tencia del veterano procer, vamos a copiar de su persona y tan ciegamente entusiastas E n el seno del Gobierno estaban d i v i d i las curiosísimas observaciones que hace al de los espectáculos taurinos. dos los pareceres. Defendía con tesón al a n a l i z a r l a s condiciones de los toros: U n o E s más verosímil, aunque de ello yo no de la Estrella el secretario del Despacho de de los puntos más esenciales- -dice- -es conohe encontrado pruebas fehacientes, que el Hacienda, D L u i s López Ballesteros. de cer el carácter: dé l a r e s éstas suelen despromotor de tal extravagancia fuera el conilustre v grata memoria. E r a la figura más cubrirse en los ojos, orejas y cola. L o s ojos de de la Estrella. Y a he consignado antes respetable y eminente de aquel Ministerio, atravesados d zainos, y que, al propio tiemdé ahora que en una finca que éste poseía en no sólo por su talento esclarecido y su auspo, mosquea alguna de las orejas, denota la provincia de Córdoba fueron e n c o r i- a teridad incomparable, sino también porque intención; los más alegres y vivos, viveza dos mu titud de papeles, que permanecían su gestión en el departamento de Hacienda, y acaso nobleza, y ninguna malicia, aun desguardados desde aquella época, y que c o n tan larga como afortunada, salvó el Tesoro