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DIARIO DO. ILUSTRA- A Ñ O VI G E CTAV O SIMO 10 CTS. NUMERO AB Es mucha verdad que el tratamiento supremo es el tuteo y que el ideal sería que los hombres pudiéramos tutearnos y tratarnos los unos a los otros al mismo tiempo con el cariño y el respeto máximos. Los apóstoles se tuteaban entre sí, pero nosotros no Somos apóstoles. Lo esencial, naturalmente, es el espíritu y no la fórmula del trato. AÍ Padre Nuestro le tuteamos en la oración dominical. Sólo que antes nos arrodillamos, Ahora es corriente que los hijos tuteen a los padres. No creo que los quieran más que antaño. Y entre las gentes que 110 tienen más razón de tutearse que la de ser de la misma edad o profesión. para una vez que el tuteo exprese afecto, ¿no hay diez en que sólo significa abuso de confianza? Actualmente está haciendo Portugal un gran esfuerzo para salir de la postración, en que ha vivido durante los primeros lustros de su vida republicana. Los portugueses son más sentimentales que nosotros, más líricos y más trágicos. Creo que si no se dieran el tratamiento de excelencia, como se lo dan, estarían constantemente querellándose o echándose los brazos al cuello, enternecidos de cariño. Pero eso de tratarse mutuamente de vuestra excelencia parece que les está recordando todo el tiempo que han sido, un pueblo, grande, que han tenido un infante D. Enrique y un Vasco de Gama y un Camoens y un Rey D. Sebastián. Y es la sensación perenne de sil dignidad histórica lo que saca a los portugueses de sus caídas v los vuelve a elevar a los caminos de la Historia. 1 DIARIO DO. SI 10 M ILUSTRA- A Ñ O VI G E OCTAV O CTS NUMERO F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U C A DÉ T E N A TUTEOS Y CAOS B OÍS 1 N Llegará día en que podamos discutir lo esencial del suceso que tanto comentario sigue suscitando. Por ahora, no hablaremos sino de aquel accidente del tuteo entre superiores que disputan delante de inferiores. Algún día se podrá explicar cómo ha, sido posible que un diario de Madrid haya calificado de subversivo el grito de ¡Viva España! Hace más de treinta años que se viene corroyendo los sentimientos de respeto y afecto que debe inspirar el nombre de la patria. Se dejó hacer. E l liberalismo político, servía para tolerarlo. E l indiferentismo (hijo del liberalismo, según el Syllabus de Pío I X) para que nadie se enterase. Como él marido de La Mascota, nuestras clases conservadoras estaban en la higuera. Pero volvamos al tuteo, y que conste que á nadie se censura. Se ha hecho casi obligado. Es la expresión de un relajamiesto general. E n Cuba se diría: Es un rolajo. Pero cubana es la anécdota del criollo que pedía. un destino de juez, a quien se preguntó si era abogado, y que repuso: Entre cubanos, ¿vamos a andarnos con esas boberías? Cuando estudiaba yo el bachillerato daban su clase los profesores del Instituto de birrete y de toga. Cuando vine a Madrid no se podía entrar en el salón de conferencias del Congreso sino vestido de levita y chistera. Ahora se tutea casi todo eí mundo, Me parece horrendo. Veo en ello el signo del derrumbe de la autoridad, de la disciplina, de la cortesía) de la exigencia cíe perfección que nos debemos unos a, otros en los modales y en. las Tariibién en la vida civil tiene su imporobras. Es la vida en mangas de camisa. Eí tancia. la liturgia. Me imagino que los capretexto de- la chabacanería, sin el menor tedráticos que hace cuarenta años empezaaumento de la cordialidad. A l contrario. Y a ron a burlarse de los birretes y las togas se Echegaráy hizo tutearse repentinamente a figurarían. que la atención que entonces dedos personajes que sintieron el impulso tle dicábanlos a las formalidades académicas la soltarse uno al otro agravios rencorosos. consagraríamos, al suprimirlas, al espíritu En. nuestros buenos tiempos se dirigía de saber y de estudio. Y a han podido- ver Reqttesétts a sus soldados de Flaiidea lla- que se lian equivocado. Las formalidades se mándoles; Magníficos señores, Y si se le lian abolido, pero ha sido a expensas del esda a un soldado el tratamiento de magnífico, píritu. E l siglo xx ha confirmado la obser ¿no es más probable que se conduzca cómo vación de fray Luís de Granada en el sisi lo fuera? Voseé, seor soldado se le glo x v i Harria eíi el más popular de los sonetos ós Porque ventos cada día con los ojos y Cervantes, Y aunque en eí teatro clásico tocamos Coii las manos que eii todos los moabunde eí tuteo, probablemente porque su nasterios donde florece la observancia rebrevedad se ajusta mejor- a la de los versos gular y la guarda de todo lo exterior, siemoctosílabos, los franceses no han hablado en pre hay mayor virtud, mayor devoción, vano de la morgue o sobrecejo de los és -más caridad, más valor y ser en las persopañoles, porque nuestros: abuelos solían sef ñas. más temor de Dios v, finalmente, más ceremoniosos, y no por razones de poca cristiandad: y. por el contrarío, donde no monta, sino, parque er estas ceremonias ci- se tiene cuenta con esto, así como la obserfraba cada uno de elida nada menos que vancia anda mal, así también lo anda la su honra, porque, como dice Lope de Vega: conciencia, y las costumbres, y la vida, porque cómo hay mayores ocasiones de pecar, Honra es aquella que consiste en otro. así hay más pecados y desconciertos. Ningún nombre- es honrado por sí mismo, La experiencia está hecha, Ella nos dice 2 ue del otro recibe la honra un hombre. que hav que volver a restaurar las formas Entonces los españoles nos respetábamos de la vida, social. Guárde e eV tuteo para la los uiíos a los otros, en primer término por intimidad y la oración E l signo de aquella la alta idea que nuestra religión nos hizo general restauración hispánica con que sotener del hecho de ser hombres, y como ta- ñamos será que el superior se cuide escrupulosamente de dar al inferior su tratales, imágenes de Dios, y también por ser españoles, y por ta es soldados o reservas miento, si lo tiene, y por lo menos- el usted. de las causas sagradas por las que solíamos Dios hará entonces que, por ministerio de pelear, Doscientos años antes de que los in- los símbolos, se infiltre en los espíritus el g- leses creyeran haber inventado el concep- sentimiento de la propia responsabilidad y to del gentteman habíamos creado nosotros del respeto a los demás. el del caballero guardador de distancias y pbsérvador de respetos, RAMIRO D E M A E Z T U 1 1 ¡Adiós, Madrid... 1 De, nuevo eh París, bajo su cielo, y sobre su asfalto, que son los más humanizados del mundo. L a atmósfera de espiritualidad, que esta noche de verano se intensifica oon turbadores efluvios, convierte casi en remordimiento el recuerdo- de España, a la que dejamos llena de amarguras y de inquietudes. ¿Es lícito marcharse de España en estos instantes? Se respira en ios- bulevares con voluptuosidad. Y en- medio d. el placer envolvente, ineludible, la -visión dé la Patria constituye un tormento. ¿No será uno un desertor? Veamos. ¿Qué- paper- repi- esenta, un escritor en España ahora? Yo. apresuróme a reconocerlo, no valdjKá ntíncá pára ña Befo ¿es ése el caso de Unámurio, Ortega GSsset, Marañóri; Válíe- Inclán, En. otros. tiempos se acusaban a los altos poderes de inriferentes con los intelectuales. Sin embargo, Marañen era amigo del Monarca y. Ortega Gasset de las duejuesas, aunque no correspondido. (Igual le ha- acaecido con. su otra dama- la política. Y quizá por, las mismas ra- zones f rcudianas o cuando menos stendhalianas. En cuanto a Üiíamúno, en realidad ocasionó un cisma por- -frustrado afán palaciego. ¿Qué les, sucede hov día? No sólo 110 se les desa sino que se les rechaza. En mi humildad, hube ¡le ofrecerme para las cacareadas misiones pedagógicas. Propuse hasta que corrieran de íiii cuenta los gastos de Viaje a- los pueblos. ¿Será preciso decir que ni siquiera se tomó eú consideración riii oferta? Ello fué sin duda, para evitarme la humillación de la negativa. Se me trató como a quien se substituye, perú ücí se destituye, fórmula semejante a la. de aquellos finísimos mejicanos de hace cuatro lustros, que mandaban suicidarse a sus compatriotas no sor metidos. Simple hombre; de la calle, he tenido que limitar mi. Conducta de ciudadano a cosas como la. charla, de! a Latina, donde apunté a Jos diputados por Madrid. Después han sido v siguen los disparos; dibujos en los periódicos, cartas Como... Ja del conde de Valle de Súchil y la de Ricardo Baroin. artículos y gacetillas, la escena de E l Henar, la sesión del- Ayuntamiento, etc. -Norabuena y adelante. Están de íiioda las lapidaciones ¿a quién Se lo van a contar ustedes? Pedrea magnífica hubiera sido que cada elector depositara una piedrecita, una ch- vnita, en la puerta de las. respectivas, casa de los distraídos procuradores en Cortes. Lapidación sin darlo material, especie dé Fiesta del Ripio del Estatuto, cuyo epilogo correrla no á, cargo, de lo, s guardias de asalto, sino de los barrenderos. ¡De nuevo en París, y con la obsesión dé España. ¿No será tino un desertor? Apar te mi insignificancia, que hace que no im porte el que yo me halle o no presente en la Península, recurro a! doctor Marañón, quien rechazó una Embajada porque creyó; que su deber de patriota estaba en. no auf! sentarse de su cátedra ni de sus enfermos, E l mío consiste en el trabajo, de evitárselo, a la España que ño viaja, pero: que siente? curiosidad de! mundo, y a la que acaso nos r!
 // Cambio Nodo4-Sevilla