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A 13 C. M A R T E S 12 D E J U L I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 39. I N F O R M A C I O N E S- Y NOTICIAS En Sevilla: ¡Adiós, Maravilla! En Madrid: La última de abono. En Tetuán: Morales y Rabadán sufren graves cogidas y Antoñete Iglesias obtiene un éxito. En Vista Alegre: lina novillada aburrida. Toros n Barcelona y Pamplona. En otras plazas. Novilladas. E l Niño de la Puerta Real- -como si también se despidiera y fuera a arrancar el tren- -lanceó como un relámpago al segundo ¡Adiós, Maravilla: de la tarde, y a la tercera verónica recortaba ya, dando el asunto por terminado. ¡Un E l adiós novilleril de Maravilla no bastó, tampoco, para llenar el circo de la Maes- tónico a estos niños que se cansan tan prontranza. Quizás porque todas las despedidas to! E l torillo- -colorado de pelo, recortadlo, gordo y lustroso: una pintura, un dije, ¡Pero, comparé... yo no se por qué no quieson tristes, la gente, que teme a las emocioun modelito primoroso- -había sido recibido ren que toreen aquí los gitanos... ¡No paece. nes, fuertes, optó. en. gran parte por quedarcon una salva de aplausos. Arremetía con na ma e que son una impresa de ceviles! se en casa, prolongan- do la. frescura relativa de la siesta, en tanto que los demás pasá- celo y nobleza en que un torero con alma de artista habría podido apoyar, embriagándose siasmo que proclamaba la viva simipatía del bamos por el trance conmovedor. de toreo, un triunfo insuperable. E l Niño Era el propio Maravilla el más emocio- de la Puerta Real, lanzado por la codicia del público hacia el muchacho. Tocó a éste, de primeras, un novillo huido nado de todos. Cierto que no nos había tra- bello animal a una exhibición vertiginosa, que, o no doblaba, o lo hacía al revés, como tado con la asiduidad generadora de los afeccon sólo tres lances que parecieron un trabapara fastidiar todo lo posible. Gallardo se le tos íntimos y hondos; pero, ¡qué caramba! lenguas, retiróse satisfecho de su taquilidia... el chico es de los que se dejan ganar pron- y quizás también de que no volvieran a pa- arrimó mucho, y si no logró totalmente lucirse con el enemigo, sí logró, a fuerza de to el bondadoso y sencillo corazón, y estaba sarle tan cerca los apretados cuernecillos del empaparlo, que siguiera el trapo una que que se ahogaba con un cabello. adversario codicioso, chiquitín y bonito. otra vez. Con dos pinchazos y una estocada ¡Una medicina a estos niños... ¡A ver si corta, sin arte al meter el brazo, acabó todo, les da por trabajar... y el diestro, tan largamente- aplaudido que E l coloradote dolióse al castigo de las pu- bien pudo dar la vuelta al redondel, se reyas, y se hizo receloso, por lo cual el segun- dujo con rara modestia a saludar desde el do tejrcio fué laborioso y pesado. L a faena tercio. de Lobeto fué deslucida y borrosa. Un golleA l sexto le dio algunos pases excelentes, tazo vertical, con orificio de entrada y sali- por alto o de rodillas, que arrancaron oles y da, y media, en lo alto, que mató sin puntilla. aplausos. E l tor apagadillo, restó continuiEn el quinto, el Niño no hizo más que dad y brillantez al trabajo. A l herir se acormatar pronto y bien. Las verónicas mantudó de los tranvías: tomó siempre la curva viéronse en una desoladora mediocridad; los y dio hasta tres sablazos- -no inferiores a pares de banderillas fueron negación, de catorce reales! -con sendas salidas por el puntería y estilo, y. la faena de muleta, opa- costillar izquierdo. Se le aplaudió a pesar, ca y desunida- -aunque el bicho había llegadí todo. v do al trapo con mayor suavidad que todos Nosotros, seguiremos esperando... ¡Pa lá sus hermanos- no entonó un himno al en- prisa que tenemos... tusiasmo y el arte del joven torero. De los novillos del marqués de VillamarPor lo demás, éste fué ovacionado por un ta, el primero fué el más bravo, que hizo apretadísimo quite al tercer bicho. con los picadores una pelea alegre, valiente Puede que el Niño de la. Puerta Real crea y vistosa y fué ovacionado en el arrastre. Niño de la. Puerta Real e n un natural que es por ahí. Nosotros le aseguramos, con También embistió bien a los caballos el seconvicción firmísima, que. no es por ahí... gundo que luego vino a menos, como queda Naturalmente, en toda la tarde no dio pie dicho. Los demás flojearon más o menos, Pepe Gallardo mostró, como en su primecon bola: ni en el primer novillo- -tan pequepero nunca fueron muy temibles para el tora presentación, manejando capote y muleñito, brava- -que le achuchaba por el lado ta, una gran desenvoltura de que sus notarero. derecho como para estrecharle cordialmente bles facultadesi físicas son poderoso auxiliar. Galea, Rojito, el Cuco de la Isla y, sobré en la despedida, ni en el cuarto, que le lasti- Dio la nota saliente veroniqueando a su pritodo, el veterano Peribáñez, bregaron bien. mó groseramente cuando el muchacho le mero con mucha quietud, aunque el temple E l Vito colocó un par que nos quitó veintiechaba aire con el capote para hacerle más y la elegancia no fueron cosa mayor. En un cinco años. Los de a caballo casi siempre lo llevadera la tórrida temperatura. De uno y par de quites adornados y ceñidos hízose hicieron muy mal, como debe sen. -Juan de otro despidiéronse tiernamente, no sólo también aplaudir el chiclanerp con un entu- M Vázquez Maravilla, sino todos los suyos- -Pacomio, Galea, etc. -quienes llegaron a aventajar al espada rodeando v mareando a los bichos con efusividad tanta. Cuando el cuarto torete- -medianamente estoqueado, tomo el que abrió pla ¿a- -dimitió el cargo, Antoñito tiró la muleta, y cojeando- ¿para qué tiraría la muleta? -entró a despedirse del médico- -a quien quizá conocía por referencias- Regresó en seguida para asistir a la lidia del quinto desde el burladero de Montano, con la nariz trágicamente apeada, hasta la torcedumbrey el aplastamiento, en el madero, pugnando por contener en la ternilla los sentimientos que le embargaban. E l cronista se sintió ligeramente Ossorio y Gallardo... A l salir el sextoj el viajero inminente volvió al anillo, donde, perseguido con Mucha bulla por el toro, demostró para nuestra satisfacción que la cojera no era cosa de. cuidado. ¡Adiós, Hombre, aUiós! Gallardo, dando lecciones de bien toreaí EN SEVILLA