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A B C. M A R T E S EN 12 D E J U L I O D E 1932. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G 40, lo enganchó por el muslo, corriéndole el p i tón derecho hacia la región glútea, y quedando el infortunado K i u c h a c h o suspendido durante unos segundos en el asta, hasta ser lanzado al suelo, donde el cornúpeto le tiró otro derrote, sin alcanzarle. L a impresión que produjo la cogida fué tremenda, pues no se ocultó que Rabadán debió de recibir una cornada grande. Desvanecido se le t s s i s l a d ó a a q u é l a la enfermería, y por la plaza se extendió un ambiente de tristeza. Esta impresión, tan difícil de desvanecer, quedó, no obstante, anulada en la lidia del segundo toro, por l a voluntad de vencer de Antoñete Iglesias, quien escribió el doming O j al encerrarse con cinco toros, una brillante página de su historia taurina, a fuerza de facultades, inteligencia, -alor y arte; el bicho que malhirió a Rabadán lo tcjnó de muleta con pases por bajo, valiente y dominadores, intercalando los de pecho, entrando con decisión a herir. Siguieron los demás toros, y Antoñete Iglesias puso de relieve sus cualidades de torero hecho, atento a las condiciones de sus enemigos, para dominarlos con arte y valor. Y en progresión brillante, logró superarse con el capote, toreando por chicuelinas, gaoneras y afiligranadas verónicas, siempre oportuno y lucido en los quites; banderilleando, con magnífico estilo de banderillero, a dos toros, en pares de frente y por terrenos de adentro, y con la franela roja supo adornarse, mandar y sujetar con enorme valentía, aguantando las tarascadas, en una de las cuales resultó con el pantalón. desgarrado. S u faena de muleta en el cuarto, bravísimo, estuvo llena de destellos, con pases afarolados y de molinete, para terminar con una gran estocada. Se desbordó el entusiasmo y el diestro cortó las dos orejas y oyó clamorosa ovación. Terminada l a corrida los entusiastas lo pasearon en hombros por el ruedo. E l banderillero Alfredo Cuarán llevó el peso de l a brega, y fué ovacionado. E n una caída, el picador Calero sufrió una herida contusa en el labio superior. Car- mona. MADRID L a última de abono Como no en balde hacía el número 13 la última corrida de abono, estuvo a pique de no darse. Se hallaban anunciados toros de García Mateo, antes Rincón; pero por desechar a cinco de ellos los veterinarios, hubo que substituirlos coii otros de Sánchez R i co, saliendo así del apuro la Empresa del circo. Este no se llenó, aunque la entrada fué tan buena como asfixiante el calor que se dejó sentir. E l toro que apareció en segundo lugar, bravo y apretado de cuerna, lo rechazó ei público, menos por lo escurrido de carnes que era, que por la inquina contra el matador a quien estaba destinado. E l bicho, como protesta a la determinación presidencial, se negó reiteradamente a seguir a los cabestros, y sólo entró al corral merced a la bravura y decisión de Bombita I V L a substituyó una res de Marcial Lalanda, grande, mansa y gazapona, que cumplió en varas. L o s toros de Sánchez Rico también hicieron gala de mansedumbre, pues el único que podía destacar, que fué el corrido en cuarto puesto, tenía destrozada la mano derecha, y no era posible que luciese su bravura; la que positivamente poseía. L a res de Rincón salió en tercer puesto, y era recogida de cuerna, cumpliendo con los caballos. E l de mayores pitones, astifinos por añadidura, fué el quinto, transigiendo con las pocas carnes que tenía sobre los lomos, merced a la imponente leña que en su cabeza ofrecía. M u y bien lanceó el bicho que abrió plaza Manolito Bienvenida, al que clavó con gracia, arte, alegría y valor, tres soberbios pares de rehiletes, lleno de temeridad y facultades el último de ellos. A l sevillano se le ovacionó con entusiasmo, y más aún cuando tras de una faena adornada y valiente, echó a rodar el toro de media estocada en lo alto. E l chiquillo de Bienvenida salió a los medios requerido insistentemente por los aplausos de los espectadores. S u segundo enemigo, inválido por la lesión ya reseñada en la mano, fué también al desolladero, después de unos cuantos pases para fijarle, de media estocada, también en las agujas. Así que fué cambiado equivocadamente el segundo toro, Alfredo Corrochano lanceó con voluntad a l a res de M a r c i a l Lalanda, con que aquél se substituyó, y entre protestas de los corrochanófobos, realizó una faena de aliño- -la que merecía el toro por gazapear espantosamente- -prólogo de media estocada desprendida. A l bicho, de imponente cuerna, le tocó al diestro en segundo lugar. L o banderillearon pronto y bien Nacional y Orteguita, destacando este último, que escuchó muchos aplausos. Corrochano mandó retirar la gente, y sin asustarse riel tamaño del bicho, 11: del filo de las defensas ae su e enligo, -se lió con él en una faena de muleta, pletóika de valor, por pases naturales con la izquierda, de pecho y molinetes ceñidísimos, todos aguantando de verdad, faena que la inmensa mayoría del público jaleó con entusiasmo. Cuadró el carabao, y el espada arrancó a herir en corto y por derecho, clavando en lo alto casi todo el estoque. Y sonó la ovación grande y justificadísima, acallando de esa forma la aisladas protestas de los corrochanófobos. Se negó Alfredo a dar la vuelta al ruedo; mas como la ovación no cesaba, hubo de salir por cinco o seis veces a los medios, y ya estaba en la plaza el toro s i guiente, y seguía el diestro escuchando palmas, cristalizadas en una nueva ovación al realizar un precioso quite, con el capote a la espalda. Total, que al chiquillo se le debe ¡recordar la siguiente copla, que le va como anillo al dedo: L a s ovejuelas, m a d r e l a s ovejuelas, c u a n d o no h a y q u i e n l a s g u a r d e se g u a r d a n ellas. M u y voluntariosa fué la faena que E l E s tudiante instrumentó en su primero, rematada dé un pinchazo superior y un volapié magno, llegando el diestro con la mano al pelo, de verdad; de verdad. Entre una gran ovación d i o el muchacho la vuelta al ruedo, y aún tuvo que salir a ios medios. A l sexto lo lanceó muy bien, y en su quite tornó a ser aplaudido. Fué hecho con ei capote a la espalda, y algunos de los lances parecian dibujados. Con las banderillas sobresalió E s cudero, y E l Estudiante, que brindó al público, se mostró decidido y valiente e n toda la faena, saliendo ileso milagrosamente de algunos pases, en los que se apretó d e firme. Con el acero- se vio obligado a pinchar cinco veces, todas ellas con ganas de matar. Se le aplaudió mucho. Y terminado el abono, a esperar el acontecimiento del miércoles, para el que el camarada Clarito ha confeccionado el cartel de la máxima expectación: ocho toros de Villamarta, a cargo de Marcial, Barrera, Manolo Bienvenida y Ortega. Se puede felicitar por anticipado, ya que no ofrece riesgo profetizar que ha de obtener el éxito que su inteligencia y esfuerzo merece. -E. P. -TETUAN M o r a l e s y Rabadán sufren g r a ves cogidas, y A n t o ñ e t e Iglesias obtiene un éxito E N Novillada de fuertes emociones y vigorosos contrastes, fué la celebrada el domingo en esta plaza. De emociones, porque e n el transcurso de la lidia del primero y segundo novillos, dos jóvenes lidiadores, llenos d e j u ventud y de entusiasmo por la fiesta, pasaban doloridos y desgarradas S J S carnes a manos óe los mediros, y de contrastes, porqu mientras el dolor llenaba la enfermería, otro joven torero saboreaba en el ruedo la embriaguez del triunfo. L a terna Luis Morales, Antoñete Iglesias y Francisco Rabadán, que hacía su reaparición en esta- plaza, logró casi agotar L a h e r i d a de L u i s M o r a l e s los billetes. E l ganadero Zaballos envió seis E n la enfermería, los doctores Ramírez y novillos de preciosa lámina, de casta, bien Almiñane reconocieron a L u i s Morales una puestos de armas, sobresaliendo por su braherida en la fosa ilíaca derecha, que intevura el segundo, tercero y cuarto, que h i resa la piel y planos musculares, hasta el cieron buena pelea con los caballos y tomaperitoneo parietal, de pronóstico grave. ron bien el capote y l a muleta. E l primero Después de practicarle una delicada cura llegó dificilísimo a la muerte, buscando las se trasladó al diestro a su domicilio. tablas, y el quinto y sexto tardearon mucho en varas, por lo que llevaron fuego. Luis Morales, que toreaba la última noRabadán, gravísimo villada contratada en esta plaza, e n la que E l infortunado torero Francisco Rabadán, están aún latentes sus recientes triunfos, saque volvía a reaparecer el domingo en esta lió dispuesto a dar temple a la fiesta, y así, plaza, en que había alternado el 5 de octuaunque el primer novillo que tomaba el bre de 1930 con el. entonces novillero D o engañó saliendo abanto, y saltó varias veces mingo Ortega, sufre una herida contusa en al callejón, no pudo darle más que unas vel a fosa alquiorectal izquierda, que interesa rónicas sueltas, le hizo en el último tercio la piel, tejido celular y destroza el recto en una apretadísima faena en tablas, aguantantoda su extensión, de pronóstico muy grave. do impávido terribles arrancadas; consiguió A l llegar el diestro a la enfermería y reel diestro igualar al bicho, y yéndose recto, conocer los doctores Ramírez y Almiñane tras el estoque, logró colocar, entregándola herida observaron que el asta había prose- -porque el toro tenía mucho que matar- -ducido grandes destrozos en la región recuna estocada en las agujas; oero el diestro, tal, por lo que procedieron a practicar una empitonado por un muslo, cayó a la arena, delicada operación para colocar en l a herida rodó el cornúpeto, y Morales fué trasladatubos de drenaje. Con todo género de predo a la enfermería, entre una gran ovación. cauciones se trasladó al diestro al Sanatorio Y salió el segundo toro, que corresponde Toreros, a las nueve y media de la noche, día a Antoñete Iglesias; quien con unas veprocediendo el doctor Segovia a practicar al rónicas ajustadas y torerísimas, y unas chidesgraciado torero una laboriosa operación, cuelinas, en el primer quite logró que las que se prolongó más de una hora. L a corovaciones en su honor atenuasen l a eitionada había perforado el recto por tres partes moción de la cogida de Morales. pero entró e interesando la vejiga, que se halla desprena quitar el tercer esoada, Francisco Rabadida y el peritoneo. dán, quien apartó el toro del caballo, con L a noche del domingo y la mañana del una ceñidísima verónica, llena de esencia torera. Por el lado i z q u i e r d o re- lunes las pasó el diestro en estado desesperado, mostrándose los médicos muy pesi volvióse rápido el bicho, y sin dar tiempo al diestro a recobrar el terreno. 1 mistas respecto a su salvación-
 // Cambio Nodo4-Sevilla